martes, 9 de diciembre de 2008

GHOSTWATCH

Ghostwatch (1992)
Dir.: Lesley Manning
UK


"Ghostwatch", en 1992, ya adelantaba una de las características definitorias del cine actual: el formato es lo que importa. Algunas de las pelis recientes más interesantes se basan en gran parte en esto: "Redacted", "Cloverfield", "[REC]"... Antes de nada, tengo que explicar lo que fue "Ghostwatch". Era un especial de Halloween que hizo la BBC, y que muchos espectadores tomaron por totalmente real. Es un programa en el que una reportera (auténtica) se va a pasar la noche a una casa encantada, observada y comentada por un presentador (auténtico) y una parapsicóloga. Pero no es tan simple: la puesta en escena es una maquinaria perfectamente engrasada de formatos y fuentes, dinamismo televisivo puro. Además de la Inés Ballester que se mete a buscar al poltergeist con la familia presente, hay otro reportero (auténtico) danzando por los alrededores; hay una línea telefónica (auténtica; aunque recibía avisando de su falsedad) puesta a disposición de los espectadores para que llamen y vayan contando sus experiencias con espíritus; hay una conexión en directo con un científico al otro lado del charco, pantallas y cámaras por todas partes, otro experto en ectoplasmas controlando desde una furgoneta, fotos, archivos sonoros, vídeos grabados por la parapsicóloga en sus investigaciones en la casa, etc. Pues eso, un cóctel de la hostia y muy bien colocado, que da la sensación de que los guionistas se sentaron a hacer un brainstorming a ver cuántos formatos podían meter. Lo mejor es que es creíble, porque podrían ser los recursos que hubiera tenido el programa en directo por si las cosas en la casa andaban aburridas. Prueba del orgullo y total conciencia de los creadores es la presentación del equipo que va a entrar a la casa, cuando el cámara nos explica las particularidades de su bichito para grabar.

Evidentemente es una ficción. Y se nota sobre todo en dos aspectos: el montaje, que aunque es bastante verosímil en un espectáculo televisivo, a veces se adelanta muy ligeramente a los sucesos (el realizador ya ha cambiado a la cámara frente a la que va a pasar algo en ese momento); y, especialmente, por la trama. El argumento es una sucesión de tópicos de película de casa encantada, que además se nos va revelando gradualmente como lo haría en una ficción. Aun así, hubo gente muy crédula, parece que mucha gente, que se lo tragó todo, à la "Guerra de los mundos" de Welles. Incluso hubo un retrasado que, al comprobar que los fantasmas existían, quería ser uno para estar siempre con su familia y se suicidó; además de las crisis nerviosas y acojones supremos de un buen puñado de niños. Un buen trauma para una generación que, ya crecida, no ha podido olvidar aquella noche. El estudio, la variedad de fuentes, la (presunta) imprevisibilidad, los puntos muertos y decepciones (el presentador se va mostrando más frustrado conforme avanza el programa y no sacan nada en claro), la familiaridad de un tipo de hogar común para los ingleses, las llamadas que hacían referencia a que el fantasma se había desmadrado y ahora andaba suelto por todo el país... muy bien montado el aparato. Por supuesto, hay que ponerse en el contexto: no es lo mismo verlo ahora, bajado de internet y sabiendo bien lo que es, que encontrárselo en la tele en plena noche de difuntos.


Se habla de "Ghostwatch" como una influencia importante para parte del cine de terror actual. Se menciona sobre todo "The Blair Witch Project", por aquello del formato y el pavor, aunque en realidad no tienen demasiado en común. La bruja es un documento encontrado, privado, mientras que "Ghostwatch" es una emisión en directo, compartida en ese momento, y sólo en ese momento, por millones de personas. Sí que es más afín a "[REC]", cuyos responsables probablemente la conocen (y la llevan mucho más lejos; no es que "Ghostwatch" sea entretenimiento familiar -¿o sí?-, pero bastaría un No Recomendada Para Menores de 7), aunque es una mezcla de emplazamiento televisivo en directo y documento encontrado, por aquello de haber sido estrenada en cines. Por su parte, "Ghostwatch" tampoco sale de la nada. Es cierto que el formato televisivo real era un recurso más o menos nuevo, pero en el fondo es un paso más en la larga (y brillante) tradición de telefilms terroríficos británicos. Por otro lado, el argumento, más que a "Poltergeist", recuerda a "El Ente", con la madre sola con sus hijos siendo acosada por un espíritu más malo que la quina. Me parece muy probable que el final de aquella, con la casa recreada en un entorno controlado por cámaras, sirviera de inspiración a ésta. Que por cierto, y para terminar: sí, da algo de miedo. Y uno entiende cómo pudo ponérselos de corbata a todo un país, creyeran estar ante algo real y que estaba sucediendo en ese momento, o no.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

MILAGRO EN MILÁN

Miracolo A Milano (1951)
Dir.: Vittorio De Sica
Italia


(spoilers)


Una abuelita se topa con un bebé en su pequeña huerta, y lo educa muy bien y le enseña la tabla de multiplicar. Como no podía ser de otra manera, la yaya se muere, y el niño va a un orfanato; sale tiempo después, hecho todavía un enano. Es un buenazo de los de mentira, que le roban y se hace amigo del caco. Se va con él a su poblado chabolista, y lo maquea, y todos los pobres (hasta una familia burguesa suponemos que recién arruinada) quieren ir allí. Luego encuentran petróleo y los quieren echar de su apañado chabolerío, pero el enano tiene una paloma que hace milagros y los pobres acaban felices.

Bajo un tono de comedia fantástica, de cuento que empieza con el "Érase una vez...", es una película muy triste y pesimista. Los pobres viven en unas condiciones tales que hasta se pelean para coger un poco de calor de un rayo de sol, ¡qué poético y qué deprimente! A menudo se interpreta como una tierna y vitalista fábula, pero en realidad es todo lo contrario. Porque cada cosa, cada cosa que les sale bien a los pobres, o que les saca de los problemas, es altamente improbable si no directamente imposible en el mundo real; es decir, que nunca va a pasar, que nunca se van a arreglar ni van a conseguir escapar de su miseria. Y precisamente esto queda más claro enseñando lo contrario, el absurdo de que lo consiguen, porque obliga a que el espectador se dé cuenta de que es algo que no va a suceder, implicándolo mucho más en el tema. De Sica no muestra directamente la espiral de miseria de un personaje, sino que lo hace de un grupo social y a la inversa, contando con falacias evidentes e irreales lo contrario: que todo sale bien. Con una profundidad de campo espectacular, las escenas, sobre todo al principio, aparecen rodeadas de una neblina de ensueño, indicando precisamente que lo que vemos es un mundo de fantasía, inventado a partir de un mundo de pobreza doloroso y real. Los pobres tienen furia y maldad como los ricos, pero Totó, el personaje imposible, el Amélie social, la contiene y consigue que se comporten como personas.

Como buen comunista, y más en este contexto argumental, De Sica lo llena todo de su ideología. Para empezar, el personaje que arregla la vida de todos es el único que tiene educación: ¡sabe de números!, un conocimiento práctico. A la mínima oportunidad se arremanga y arrima el hombro y se pone a trabajar, por el bien de los demás. Y con ese objetivo el muchacho construye el poblado: para la comunidad, sin pedir nada a cambio, poniéndose manos a la obra en cuanto puede y sin que nadie se lo pida. Totó es un hombre ideal comunista. Los capitalistas, en este cuento, son malos de cuento. La policía que quiere imponer la propiedad privada en su nombre es ridiculizada. El problema llega cuando le cae la paloma del cielo (del cielo cristiano), porque desperdician su capacidad milagrera en individualidades, que derivan en caprichos capitalistas bastante comprensibles en ese ambiente marginal que, en el fondo, quisiera estar integrado en la sociedad. Sólo cuando le hacen peticiones en común consiguen resultados positivos para todos: los paraguas que contienen el agua que les tiran o, en el terrible final, cuando se van todos volando en escobas hacia el paraíso, porque en la Tierra (capitalista), simplemente, no hay sitio para ellos.

Cargándose el neorrealismo (¡mierda, no quería decir la palabra...!), es la película más eficaz de ese movimiento. Es una película de Chaplin con apariencia sentimental e ingenua, y con una poética tan imaginativa y triste como la suya. Es como una película de Capra, pero con la intención contraria: mostrar que no hay nada que hacer porque la gente, sencillamente, no es así, y porque los milagros no existen.

viernes, 15 de febrero de 2008

Esta noche pinchamos en el Sonora


Con la excusa de la presentación del nº5 del fanzine Fetiche, en el que orgullosamente colaboramos, se celebra una fiesta esta noche en el Sonora. Allí estaremos Ética y Moral en calidad de SoundSystem, poniendo música para abucheo del respetable. De Black Flag a Beyoncé, pasando por Gang Of Four, Ladytron, Styx, DAT Politics, Beat Happening, Bad Brains, The Specials, M.I.A., Jonathan Richman... Quien ande por Alicante que se deje caer a mover el esqueleto, decirme lo aberrante que es mi blog, lo bien que se conserva Nacho para su edad, salir de extra en el próximo episodio de la fotonovela del Tocadiscos Asesino que se realizará en el lugar, etc. Venga, venid, que tenemos muy bien ensayadas las poses de "luego te la pongo" o "no, es que ese disco me lo he dejado en casa".

Para quien no sepa por dónde queda el Sonora: no tiene pérdida. ¿Sabes la calle San Vicente, la que va hacia la plaza de toros? Un poco antes de la guardia civil y un poco después del 24 horas proveedor de espirituosos para los botellones en el Benacantil. Al lado una callecita con escaleras, llamada Empecinado. Pues ahí. Se ve el cartelito con un logo bien cuco.

martes, 12 de febrero de 2008

DELIRIUM

Delirio Caldo (1972)
Dir.: Renato Polselli
Italia



Prueba para el descreído de que una historia coherente y una narrativa correcta no van necesariamente unidas con la capacidad erectora de una peli. "Delirium", un delirio psicosexual rebosante de fantasías sadomasoquistas, sangre de mentira en unos escenarios de mentira que terminan por parecer muy reales de tanto exprimirlos, alucinaciones en pequeños infiernos del sótano de Dante. Un barullo tremendo en el que no se entiende un carallo, pero tampoco importa. ¿Cómo va a importar, con esos rojos que provocan una nostalgia del sudor muy agradecida en invierno? ¿Con todas esas muchachas enseñando perniles, que le transmiten a uno el fetichismo por las piernas que tiene el personaje, o el director? La primera escena, en la que las patas de una moza están siempre separadas en el plano del resto del cuerpo, como si fueran independientes en el espacio y no fueran con la chica, porque así lo percibe el (¿un?) asesino (del que se nos muestra la identidad desde el primer momento), es para enseñarla en las escuelas de cine al lado de algún hallazgo de Hitchcock. Entran los calores viendo "Delirium", por la cantidad de focos que apuntan directamente a los que se pasean por la oscuridad, y sólo a ellos. Con lo que molestan esas luces si le dan a uno y lo bien que quedan si le dan a otro. Si es que para morirse, esto; durante los créditos finales salen imágenes congeladas de la peli, y uno duda de si son cuadros hiperrealistas inspirados por los fotogramas. Así de bien está para la vista.


Viene incluida la tradicional escena fuerte con una bañera llena de agua como protagonista o en cercanías, esa que cada director digno de ser considerado como tal ha interpretado a su manera en algún momento ("Buio Omega" o "Nekromantik 2" entre las más inolvidables). El lío va más allá de la propia peli, porque hay varios montajes parece que bastante distintos entre sí, con varios niveles de explicitud sexual; el que he visto creo que es el italiano, de 102 minutos, parece que el más recomendable. El americano, de 85 minutos, incluye un prólogo en Vietnam que explica con oportunismo el origen de la locura. "Delirium" está como la hubiera hecho Dario Argento con 40 de fiebre, y le hubiera ido pegando la gripe al resto del equipo a lo largo del rodaje. Y es que el goce por la saturación, sea del tipo que sea, no es competencia exclusiva de "Suspiria". En horas bajas, te puede reconciliar para toda la vida con la italianada, definiendo de paso el término "sleazy".

lunes, 11 de febrero de 2008

Lo que más me ha sorprendido de "30 Días De Oscuridad"

Lo que más me ha sorprendido de "30 Días De Oscuridad" es lo condenadamente bien que se ven sus 113 minutos en un archivo de apenas 700 MB.

domingo, 10 de febrero de 2008

FINGERS

Fingers (1978)
Dir.: James Toback
USA



"Fingers" es un clásico perdido de finales de los 70, con poco que envidiar a, por ejemplo, "Taxi Driver". Harvey Keitel, en uno (otro) de los papeles de su vida, es un hombre sorprendente, con una especie de trastorno obsesivo-compulsivo. Pero esto no es "Una mente maravillosa", no es un retrato de un enfermo mental, sino un retrato de un personaje que, además, tiene una enfermedad mental. "Fingers" son contradicciones. Y cosas inesperadas, que chocan con los modelos que hemos asumido después de años de cine. Nadie es un estereotipo, sino que la mayoría tiene una personalidad diferente de la que les atribuiríamos por la cantidad de pelis que hemos visto. Jimmy, el personaje de Keitel, es, como su madre, un pianista. Toca para él, no sabría vivir sin eso. En público, en una audición, todo falla. No se gana la vida con la música. Trabaja para su padre, en un primer vistazo un perdedorzuelo jubilado, podría ser amigo del padre de "Seinfeld", pero que en realidad tiene chanchullos y negocios sucios. Jimmy se ocupa de algunos cobros, con amenazas y esas cosas. ¿Quién lo iba a pensar, después de ver cómo vive el piano, de comprobar que está hecho para eso? Es sexualmente agresivo y eyaculador precoz. ¿Cómo se lo iba uno a imaginar, de un tipo tan sensible? Putea para ayudar a su padre y tiene algo de buen samaritano. A veces es violento, casi siempre razonable. Si en casa llega al éxtasis con la música clásica, por la calle se pasea con una radio con música aparentemente ligera, que le llena igual. Todo esto con naturalidad, nada de sensacionalismos ni de afán de epatar porque sí. "Fingers" es una de esas pelis sin historia, que simplemente describen un personaje. Y es difícil imaginar uno más interesante que Jimmy. Y, encima, cualquiera de los secundarios podría tener su propia peli igual de compleja.


Planos tranquilos, pero con huevos. Unas tonalidades marrones agradables. Da gusto verla. La cámara escupe sutileza, apenas varía; el estilo es uniforme pero, lejos de ser monótono, está lleno de matices. Parece enseñar siempre lo que hay que enseñar en cada momento, sin más ni menos. Sólo se mueve cuando debe, y entonces lo hace con una perfección desbordante. Pequeñas angulaciones. Cosas sugerentes, sin aparente trascendencia, como una niña jugando o unos tipos mirando desde la barra de un bar, no intervienen en la acción, se mantienen en segundo plano, pero no podemos dejar de mirarlas porque Jimmy tampoco puede. Sólo se nos enseña el presente. El pasado no parece existir, sólo una breve escena con su madre, algo incestuosa; y un encuentro con un antiguo profesor de piano. Hay lo que hay, sin más, sin tapujos y sin ensañamiento; aunque se suavizaron algunos diálogos en la postproducción (doblándolos encima) por temor a la MPAA. ¿Qué habría sido de él si su padre no le hubiera llevado por el mal camino? ¿Le habría ido mejor? ¿O lo suyo es bastante normal, una crisis de la mediana edad, que no hace falta ser un loco o un gangster para estar como él? No hay respuestas, como en la vida real; y, como muchas veces en la vida real, las preguntas también son difíciles de aclarar. James Toback, el director, se limita a, como mucho, dar pistas, dejando caer que el sexo es la base de todo. Y, en la ficción, la violencia: un sangriento final es la prueba.

[En España se conoce -poco- como "Melodía para un asesino", o alguna gilipollez parecida]

viernes, 8 de febrero de 2008

ROSE HOBART

IMDb (es difícil describir los créditos)


Rose Hobart era una actriz de segunda en los primeros pasos del cine sonoro. Destinada al olvido al que van las mediocres, Joseph Cornell, uno de los surrealistas americanos más importantes (¡las cajas!), se quedó fascinado por su presencia en una aventurilla exótica llamada "East of Borneo". Llena de los tiempos muertos todavía ecos del mudo, Cornell tuvo una brillante idea: compró una copia y se dedicó a remontarla, eliminando casi todo plano en el que no saliera Hobart. De paso, incrustó momentos de un documental de un eclipse. Así, dejándola en unos 19 minutos, creó el que probablemente sea el primer trabajo de reciclaje de material previamente filmado, inspirado todavía por el readymade, de la historia del cine; y de todos los medios audiovisuales que vinieron. No se limitó a cortar: también lo tintó de azul y redujo la velocidad. Y, el toque que más evidencia su origen surrealista, le puso una banda sonora de música brasileña. Sí, el montaje está roto, la música (chocan palabras sueltas, tan fuera de lugar: "o papagaio"..., "batucada"...) no pega ni a patadas, es difícil ver nada parecido a una coherencia o a un sentido. Después de verla dos veces, descolocado, a la tercera logré penetrar en "Rose Hobart", y descubrí su lógica de sueño. Entendí, de forma no explicable con palabras y no comprensible para quien vea con ojos gordos a tan insustancial muchacha, el magnetismo de Rose Hobart. Cornell logró transmitir lo que le provocaba la pantalla; aunque casi inaccesible, está todo aquí. También disfrutamos del exotismo de aquellas pelis en la jungla, sin la cháchara de aire que nos las aleja tanto hoy. Vemos, como si fuera la primera vez, la vegetación selvática. El corazón da un vuelco cuando Rose Hobart se quita su abrigo, parecería que ella está siempre mirando al hombre que da órdenes tras la cámara. Me hace sentir dentro de un sueño de los que se tienen de niño cuando juega con un mono. Y me abruma la dichosa belleza de las cosas simples, ralentizándola, con una onda en el agua y un pequeño cuenco que se hunde en una copa. Repito: no es fácil, pero todo está ahí. No hay muchos motivos para fiarse de mí, pero escuchad a alguien con más credenciales que yo: es la peli favorita de John Zorn. Y es célebre el exabrupto de Dalí viendo "Rose Hobart" en el MoMA en 1936: "Mi idea para una película es exactamente esa, iba a proponer a alguien que quisiera financiarla para hacerla de verdad. Nunca lo escribí ni se lo conté a nadie, pero es como si me lo hubiera robado [del subconsciente, de los sueños; lo que supuestamente dijo varía según la fuente]".

miércoles, 6 de febrero de 2008

Equivalencia de entrada bloguera al ejercicio cinematográfico y metasocial de MONSTRUOSO

La he visto, y me he quedado igual. Al principio me ha sugerido ideas, que he intuido pero no llegado a ver, ideas que he ido olvidando conforme avanzaba. Pensaba escribir, de hacerlo, porque la he ido olvidando al poco de salir, sobre el error que suponía desaprovechar una cámara de vídeo usándola como si fuera el plano subjetivo de un personaje, y no de la propia cámara. Sobre la falta de un supuesto pretendido realismo, y de tensión. Del descarado product placement de Sephora, Nokia o Mountain Dew que evidencian que todo es una jugarreta comercial, algo eficaz como entretenimiento, del Abrams. De cómo un amor de novela barata distraía las presuntas intenciones terroríficas, de tensión, de acción. Pero en eso que me pongo a hojear blogs y descubro que los de siempre tienen formada una especie de sociedad de iluminados, que ven en "Cloverfield" valores que la convierten casi en una obra radical, definitoria de nuestra época como ninguna otra. Mi curso de pensamiento sigue: creo entender, pero no comparto, los pocos argumentos que entreveo. No puedo dejar de pensar en que esas cosas que se alaban sí, están bien, veo lo que quieres decir, pero no son nada especial que no se haya hecho un poco antes y mejor. Pienso que, por alguna razón que se me escapa, "Monstruoso" ha tenido la suerte de caer en gracia. Sigo el camino, cada vez más intrigado, de intentar desvelar el entuerto, encontrar esa luz que me deje ver lo que sospecho que tengo a oscuras, a un lado. En esto que caigo en El gabinete del Dr Zito, y leo, entre otras lúcidas reflexiones, el párrafo que por fin lo explica todo:

"Así que si hemos de representar el estallido de una plaga mundial, la venida de un Gargantúa lovecraftiano o la resurrección de todos los muertos que en el mundo han sido, la credibilidad del espectáculo será proporcional al grado en el que esa representación se aproxime a lo que esperamos y fantaseamos que suceda: versiones hipertrofiadas del imaginario que poseemos de nuestras propias vidas diarias, fotologs, youtubes, blogs, emails mediante."

El esfuerzo ha valido la pena, ¡soy uno de ellos! La inmensa "Redacted" tenía intenciones parecidas, pero más políticas y metacinematográficas, a su manera, veo ahora, más relativamente "clásicas", verticales de un autor al espectador; pero "Cloverfield" nos trata de igual a igual, es un comentario social desde el epicentro de lo comentado, se alimenta de ello y a la vez lo alimenta. Tengo que aprovechar el momento y uso los comentarios de su blog agradecido, aprovechando para poner mi parte:

"Tengo que decir que lo que dices sobre “Cloverfield” me ha abierto los ojos, es lo que intuía pero no terminaba de reconocer. Es un proceso de identificación con los personajes bastante innovador, nos metemos en su piel al principio no sólo porque viven (más o menos...) como nosotros, en el sentido de compartir el mismo tiempo, la misma conciencia colectiva; sino también porque comparten la visión moderna, entiéndase a través de las nuevas tecnologías, y además son protagonistas de las fantasías de quienes así vivimos.
En el cine me ha dejado algo frío, quizá por ir con expectativas equivocadas. Llego y casa, empiezo a leer, y resulta que casi todos estáis de acuerdo en que es una maravilla y tal y cual. No veía o no compartía los argumentos, hasta que he leído lo tuyo. Eso sí, ahora la encuentro mucho más interesante pero no tan brillante como se dice. De momento, ahora me muero de ganas por verla otra vez...
Borja dijo esto en Miércoles, Febrero 6, 2008 en 9:21 pm"


Sabe a poco. Estoy motivado. Me voy a mi blog: empezaré a contar el proceso por el que la he descubierto, me gusta cómo va quedando y decido que la entrada funciona también como otra extensión de la propia película. Creo que estoy terminando; mientras, veo un YouTube que me mandan por el msn, a trozos, al ritmo de su carga; mientras, mando un SMS gratis contando a la destinataria que acaba de llegarme un SMS suyo vacío, que el móvil me dice que no puede descargarlo. Hoy he borrado una foto del móvil, no he hecho ninguna pero acabo de recordar que anoche estuve compartiendo una en un bar, de una matrícula en la que ponía XDD. Hoy: he actualizado el blog hablando sobre una de mis canciones favoritas de tota la vida, y la he embeddeado para que la escuche quien quiera, a ver si hay suerte y convenzo a alguien. He paseado por el puerto escuchando mp3 en random, alguno insinuado por el Guitar Hero. He visto "Monstruoso" en el cine... Y era un MMS y el teléfono no me lo quiere enseñar.

"Welcome to the Terrordome", Public Enemy



No es casualidad que Public Enemy sean el grupo de rap más apreciado por la gente que suele limitarse a las guitarras fuertes. Su estilo es agresivo, subversivo, caótico, reivindicativo, gamberro; a finales de los 80 hicieron cosas dignas de considerarse reformulaciones del punk. "Fear Of A Black Planet", en 1989, fue su mayor gargajo, hasta el punto de ser considerados "terroristas sónicos". "Welcome to the Terrordome" es el epicentro definitorio del disco: es esquizofrenia, se deja llevar sin ataduras ni convenciones, es libertad creativa, es divertida, da ganas de fiesta y de salir a quemar contenedores, le llena a uno de vitalidad y rabia. Da dolor de cabeza. Es una amalgama imposible de samples negroides (James Brown omnipresente), batidos de la forma más molesta posible. Después de un golpe introductorio de viento funk, una guitarra (de "Psychedelic Shack" de Temptations) se repite circularmente como una sierra. Una breve recopilación de voces avisa de lo que está por venir: "This is a journey into sound". Chuck D entra de improviso y deja las cosas claras: "I got so much trouble on my mind". Habla sobre esto y lo otro, con un dominio apabullante del ritmo interno de la rima. Se mezclan más y más sonidos, el pulso se acelera; empieza el terror: ¿de verdad será así durante 5 minutos? En el estribillo retuercen el "Jungle Boogie". Salta uno, salta el otro, continúa la catarata de sonidos y scratches. Rompen la estructura una y otra vez, siguen yendo y viniendo, la locura es imparable. Por si acaso, recuerda el motivo de todo: "'cause it's coming from the heart". "Never move alone", y Flavor Flav suelta una sarta de payasadas y nos deja con la palabra en la boca con un "boingggg" que acaba con el estado paranoide en el que nos han metido. Hijosdeputa. Bien cerca estuvieron de derrumbar la civilización occidental.

lunes, 4 de febrero de 2008

Goyas: Comentario sin interés sobre un tema sin interés

Los premios, sobre todo los culturales, para cualquier persona sana mental y físicamente, son una santa chorrada. Evidencia: obedecen a intereses económicos o, con suerte, a opiniones mayoritarias adocenadas. Estas opiniones, además, no tienen por qué ser sinceras, sino que las supongo bastante condicionadas por su entorno. O sea: voy a votar a "El paciente inglés" porque es una peli que es muy de ganar un Oscar, digo yo que será lo que tengo que votar; piensa el miembro académico. Y llegamos a la palabra clave: académico. Casi nunca gana, apenas se nomina, nada que no se haya visto ya antes. Los productos son sucedáneos, a veces precreados con un ojo puesto precisamente en estas candidaturas, para explotarlas después comercialmente. En el caso de los Goya españoles, hasta los propios premios son un sucedáneo que parecer querer imitar a los Oscar, con un supuesto glamour, galas y demás, de espíritu tirando a provinciano, poco conscientemente. Lo de "Mar adentro" de hace un par de años puso sobre el tapete, para quien no la hubiera descubierto aún, la ridiculez del asunto. Pero hete aquí que este año ha habido algo digno de mención, aunque sea poca. Las dos favoritas, "El orfanato" y "Las trece rosas", que prejuzgo exponentes del cine más comercial, hecho a imagen y semejanza de productos americanos académicos sin ideas, pero valoradas por ser "de aquí", "buen cine" y no "esa mierda yanqui", siendo en esencia esa misma mierda pero encima queriendo mirarla por encima del hombro; esas dos favoritas, decía, se han visto vencidas en los dos premios más importantes, peli y director, por "La soledad". Que es, sin que sirva de precedente, la peli más interesante (no necesariamente la mejor, esa sería "[REC]") de las aquí hechas el año pasado. Y esto, además, llega en un momento en el que los bajos fondos, perdón, foros, reivindican una especie de "nueva ola" del cine español, influenciada por el cine asiático festivalero, Bresson, etc., con mejores o peores resultados pero con al menos un afán de intentar algo diferente. ¿Habrá sido el premiar a "La soledad" una extensión de estas sensaciones, de que realmente algo se mueve y hay que motivarlo? ¿O habrá sido una reacción de los miembros de la Academia contra ellos mismos, avergonzados al fin? ¿O sólo han votado lo que creían que les haría parecer más molones, vistas las reacciones progresivamente peores y más críticas, después de arranques positivos, que han despertado las dos favoritas, como si se hubiera descubierto ahora por más gente que, efectivamente, no eran las maravillas de cine europeo que todos vendían sino nada más que pelis comerciales? ¿O simplemente es que no querían que ganara una de terror, ¡qué vergüenza!, u otra de la guerra civil, ésta por los motivos que fuera? ¡Los fotogrameros se habrán quedado con un palmo de narices! Sea por lo que sea, la prensa, claro, no se ha enterado de nada, intentan hablar de ello desde los convencionalismos más cómodos que ya conocen, y dicen de "La soledad" que es una peli "sencilla, que habla de emociones, de la historia de cinco mujeres". En realidad, es un experimento formal relativamente radical, austero y frío, quizá no tan perfecto como se pretende, pero aplaudible. Y es que es el único premio reseñable de los últimos años, más por humillación de otra cosa que por reconocimiento merecido; otro sería el de "El viaje de Chihiro" en Berlín, un hito que dejó con el culo al aire a los críticos españoles mayoritarios, como merecían, que quedaron en evidencia por no haber ido a ver "una de dibujitos"; y también destacable el premio, tal vez más político que otra cosa, al mucho más maldito de lo que podría parecer Brian De Palma en Venecia por "Redacted". Pero los festivales son otro tema, porque allí elige un jurado pequeño, cada uno de su padre y de su madre, en el que suelen primar las opiniones personales más que el sentir mayoritario, sea de opinión propia o influencia de la del gremio, de los premios académicos.


Aprovecho y rescato las dos cositas que escribí de "La soledad":
Aunque emocionalmente fría, salvo el final, y algo reiterativa, su uso y descripción del tiempo y, sobre todo, del espacio, gracias a las pantallas partidas, son un regalo para los que gustamos de experimentos formales. Original, y hasta necesaria en este país.

sábado, 2 de febrero de 2008

The Pussy Pound


Además de los majetísimos trailers adyacentes oficiales, "Grindhouse" tuvo en su presentación festivalera en Canadá alguno más salido de la mente del fan sin poder adquisitivo. "The Pussy Pound" es un pequeño e inesperado placer, con un gran conocimiento (y respeto) del exploit setentero, del descubierto a través de centenares de copias piratas dobladas malamente al inglés, o películas en formato moderno con excelente calidad de imagen y voces sobregrabadas con faringitis.


Además de la imitación tanto de los sucios originales, de secuestro y tortura machista y violenta revancha feminista, como de las reinterpretaciones de Tarantino y Rodriguez, tiene el encanto único y no fotocopiable del verdadero amateurismo. De esa gente que, como Jim Van Bebber aunque con sólo un pequeño porcentaje de su talento, se pasó los 80 y los 90 grabando con cámaras de vídeo en ciudades industriales, pagando a sus amigos con porros y cerveza, y editando, de hacerlo, en sus propios sellos. Vagrancy Films, los activistas de género (cinematográfico) detrás de "The Pussy Pound", convencieron también a un par de amigas con gusto a ir en cueros, a las que les dieron unas recortadas, unas camisetas de tirantes y unas braguitas de punto. "The Pussy Pound" tiene tantas cosas tan molonas en tan poco tiempo que prefiero no resumir y que cada uno se lo encuentre como deba. Yo me topé con el trailer como fake intentando bajar los de verdad, y la sorpresa fue de lo más agradable; supera a la misma "Planet Terror" porque, aunque fueran unos 100 minutos aprovechados, aquella no tenía demasiada autenticidad al trabajar con un presupuesto relativamente holgado, y no supo transmitir la sinceridad del amor por lo quinqui por las muchas limitaciones de Rodriguez. Este trailer es una pequeñez de las que dan buen nombre a las pequeñeces. Una peli completa está en cocina, tal vez vea la luz algún día, aunque dudo que salga tan bien. En su myspace buscan chicas; si alguna vive por London, Ontario, y se anima, puede apuntarse por allí. La versión censurada:



La versión sin barritas negras en puntos estratégicos la he subido aquí, y está deseando ser descargada.

martes, 29 de enero de 2008

LA TERZA MADRE

La Terza Madre (2007)
Dir.: Dario Argento
Italia / USA



La película más esperada desde que se extinguieron los dinosaurios por los fans del cine de terror, junto con la cuarta parte de "Evil Dead", ya existe. La tercera parte de la trilogía de las Madres de Dario Argento. Para el no iniciado: las dos primeras, "Suspiria" (1977) e "Inferno" (1980), son dos de las muestras más recargadas, extasiantes y paralizantes que ha dado el género. Lugares comunes incapaces de transmitir la experiencia que suponen. Otro lugar común es que Dario Argento está en caída libre desde finales de los 80. Pero desde entonces, además de sus peores trabajos, ha hecho su peli probablemente más personal ("El síndrome de Stendhal"), la espectacular set-piece inicial de un asesinato de 20 minutos en "Insomnio", explicitudes rojo profundo en "Pelts", mal rollo sexual que le desconocíamos en la más bien mediocre "Jenifer"... todo eso y un giro progresivo de su sentido visual de artificiero hacia el funcional telefilm. Eso, y que el guaperas de Dario se ha convertido en un viejo verde.


La respuesta a la pregunta que todos nos hacemos: ¿pero "La Terza Madre" cumple o no? Sí, y no. Da todo lo que se le puede pedir al Argento del 2007, y algo más, pero no lo que nos daba el Argento de 1980. Es una película anacrónica, salida de otra época. De cuál, no lo sé. ¿Son descartes del Ken Russell de los 70? ¿Páginas sueltas de un cuaderno de notas que Argento llevaba en la época en que hizo "Phenomena"? ¿Una recopilación de tres capítulos no emitidos de "Embrujadas"? Su excentricidad es tal que camina sobre la fina línea del sentido de la maravilla y el del ridículo. Incluso se espera que salga en cualquier momento Udo Kier diciendo cuatro tonterías en una escena para justificar la coproducción. ¡Espera! ¡Si sale! Es una peli imposible de hacer hoy día que, sin embargo, se ha hecho. ¿Cómo tiene alguien, a estas alturas, los santos y aplaudibles cojones de hacer una peli de brujas malas y buenas, sectas de mujeres siliconadas, fantasmas consejeros, matones from hell, truquitos de magia ancestral (los jueguecitos de invisibilidad merecen levantarse y aplaudir) ...? La misma persona que saca veinte primeros planos de un mono con cara de mala hostia, o lo hace bajar por una cuerda. Sí, el mono baja por una cuerda en plan Geo, el mono asusta y salta. Y casi da risa, pero no: gana el poder de su símbolo y da miedo. ¿Pero qué ha hecho Dario Argento? No creo que ni él lo sepa. Así lo demuestra la descontextualización que uno ve en muchas escenas, especialmente en las postalitas del caos que causa el Mal traído por la llegada de la Mater Lacrimorum. "La Terza Madre" es un atropellado batiburrillo preapocalíptico, que hace un uso tan inconsciente y tontorrón como eficaz de la superstición rúnica. Dario Argento ha hecho lo que tenía que hacer: no cortarse. Ha dado rienda suelta a su imaginación de infantil crueldad que seguramente ni él recordaba tener. El ritmo decidida, y literalmente, infernal, es tan atropellado que, en conjunción con el estilo, podría pasar por una miniserie de dos capítulos de hora y media cada uno resumidos en 97 minutos. Ese ritmo, ese estilo y ese montón de chorradas sin pudor tornadas genialidades (o no) por el simple hecho de existir, podrían ser también un anime finisecular trasladado a imagen real.


¿Y el estilo? Ese fue su principal rasgo, podría decirse que lo único que sabía hacer; su atenuación (muy relativa) desnuda a Argento, magnificando sus defectos pero, también, permitiendo apreciarle otras virtudes. La fotografía y los colores irreales y dolorosos de las dos primeras partes ya no están. Pero, aun así, la peli tiene un tono cromático propio, más sutil y menos espectacular, lleno de sombras, que se intuye pensado y trabajado para la historia del fin de los tiempos, la llegada de "la era de las brujas", que se está contando. La cámara, antaño ojos de Argento, se limita aquí a cumplir. En los últimos años se podría decir que ha ido alejándose del manierismo en los movimientos y acercándose a una concepción más al estilo Romero, menos evidente, pero más centrada en trabajar el tono. Cada vez más pictórica y menos cinematográfica; y no es que antes no lo fuera, la pintura siempre ha sido influencia importante para él y otros italianos estetas del género. El problema es que Argento, aunque duela reconocerlo, no es un hombre especialmente inteligente, al menos no tanto como a veces él parece creer; y las cosas le salen mejor, con más autenticidad mezclada con un poco de garrulismo, cuando se deja llevar que cuando las piensa. En este paseo por la sobriedad formal (insisto: muy relativa) se acerca más a la factura televisiva, impersonal, que a la narración más depurada que a lo mejor ha pretendido estos últimos años. Y el haber trabajado varias veces para la tele recientemente no le ha ayudado en esto: hasta puede apreciarse algún corte que podría ser para publicidad en la estructura algo episódica, como de entre bloques de anuncios, de "La Terza Madre". Asia Argento, por mucha jamoneidad que posea, parece más una actriz de serie que otra cosa; además, parece que su cima de belleza y misterio ha pasado ya, no transmite bajos deseos, aunque puede que sea porque el personaje exigía cierta fealdad, o porque se autocontrolaba sin darse cuenta la lascivia delante de su padre. Quien, por cierto, la recorre breve e incestuosamente en una escenita de ducha. En conjunto, "La Terza Madre" es tan loca como sus antecesoras, más si cabe por el momento cinematográfico más conformista, tanto mundial, como local en Italia, como en la cabeza de Dario Argento. Es una peli muy imperfecta, algo gañana, apresurada; pero muy disfrutable en su valiente inconsciencia, probablemente más en un segundo visionado, probablemente menos a partir del cuarto.

miércoles, 23 de enero de 2008

CHOSES SECRÈTES

Choses Secrètes (2002)
Dir.: Jean-Paul Brisseau
Francia



¿Una sexploitation gabacha, sin más? No. ¿O sí? "Choses Secrètes" desconcierta. Primero lo que hay: una camarera de un bar de striptease tiene como ejemplo a seguir a la estrella desnudista del local. Las echan y se van a vivir juntas, y se lo montan. En su casa, en el metro o en la calle. La ex-stripper sabe mucho de la vida y, con dos trucos mal contados, se aprovecha de los hombres para trepar laboralmente en una empresa de ejecutivos. Allí todos juegan un poco con todos, se rompe algún corazón inesperadamente, se insinúan incestos, tríos, y el lío acaba en una orgía claramente deudora de "Eyes Wide Shut". Para rematar, aparece la Muerte en persona con un águila. Todo parece indicar que es una cochinadita elegante directa a vídeo: fotografía cálida, chicas frescas, trama y diálogos de culebrón, falso feminismo. Pero "Cahiers du Cinèma" la elige la mejor peli del 2002. ¿Ein? Ni mucho menos su palabra es ley, pero tiene que haber algo más, o se han tenido que inventar algo. ¿Hora de buscar el subtexto? ¿O es un caso de: lo que ves es lo que hay, pero de tan visto no lo vemos? Hipótesis, propias o leídas:

a) Es una alegoría marxista en la que se demuestra que el sistema capitalista no se diferencia en nada de la prostitución.

b) Es una reflexión sobre las imágenes. La vida imita al cine, y las muchachas se ponen a hacer guarradas rebuscadas porque es lo que han aprendido de las pelis, porque así tienen que actuar las que quieren ser triunfadoras.

c) Es una fantasía sexual misógina del director. Lo cierto es que las casualidades no están mucho más trabajadas que en una peli porno, y los momentos cerdetes son tirando a gratuitos y se imponen al guión. Parece que Brisseau obligaba a las chicas que se presentaron al casting a masturbarse delante de la cámara (y de él), argumento a favor de que el tío es un viejo verde, el Vicente Aranda de Francia. [gesto de escalofrío]

d) Es una sátira cínica, del cine erótico, también de las tretas mujeriles para ascender y de los hombres que se dejan usar, y de cómo se explota esto en el cine, además de una efectiva y juguetona peli de todos esos subgéneros.


Las dos primeras apestan a pajas mentales. ¿Por qué aquí sí, y no en tantos otros softcores, no ya actuales, sino incluso de los años 70? Jess Franco tenía su buen punto de autoconsciencia. ¿No es una clara muestra de cómo montar un hype porque cierta obra haya caído en gracia, y luego tratando de justificarlo y convencernos, a base de crear argumentos de la nada, que no existen en la película? Por supuesto, una de las grandezas de la teoría del autor es que cada obra puede interpretarse y entenderse mucho mejor poniéndola en perspectiva, con el resto de su obra y con las declaraciones del propio director. Es una forma lícita de paja mental y de añadir cosas que no se ven pero que es probable que estén en las intenciones. Yo mismo lo practico a fondo con Brian De Palma, entre otros. Pero es que, aunque esas teorías fueran ciertas, no sólo no serían positivas, sino que harían caer a "Choses Secrètes" del lado de la intelectualidad más vulgar y vista. Yo tiraría por la d), porque al menos permite divertirse viendo el espectáculo. Y así se puede montar un estupendo programa triple con "Juegos Salvajes" y "Showgirls". Y no elimina la opción de pensar la película, permitiendo que funcione con efectividad en al menos dos niveles (entretenimiento erótico e intelectual; el segundo no me lo invento, Brisseau incita a ello al espectador atento) y aumentando el potencial de un segundo visionado.

It's not funny, my blog is on fire

Ayer tuvo lugar un sorprendente suceso meteorólogico, y es que este su humilde blog tuvo mucho más del doble de visitas de lo habitual. Se estableció un nuevo record de paseantes, nada espectacular, pero que superó con bastante el anterior, de hace un año. No consigo saber la causa. No tuvo que ver con que ayer actualizara dos veces, porque el despiporre empezó antes. Si alguien tiene alguna pista de si se ha enlazado o recomendado Trueque Mental, o si es que lo han prohibido en la China y lo han contado en un suplemento cultural, o ha recibido parabienes en la Cope... que lo diga, que hay curiosidad. Sólo curiosidad.

martes, 22 de enero de 2008

ZOO

Zoo (2007)
Dir.: Robinson Devor
USA



Pues sí, incluso a alguien tan curtido como yo hay cosas, tabúes, que le revuelven el estómago. Anoche descubrí, viendo "Zoo", que la zoofilia es una de ellas. Ya no puedo ni pensar en esta peli sin que se me ponga cara de haber olido un pedo, como cuando te vuelves a topar con una botella de un licor que te causó una borrachera terminal. "Zoo" es una extraña mezcla de documental y recreación de hechos reales. Los hechos: una comunidad de zoófilos se conocieron por internet, montaron una granja para facilitar contactos sexuales de sus simpatizantes con caballos, y uno de ellos, conocido como Mr. Hands, terminó muriendo después de que un excelente ejemplar de semental árabe le desgarrara las entrañas por unas embestidas de más. Los personajes son interpretados por actores (excepto un tal "Coyote", que hace de sí mismo), pero las voces que lo narran son las de los verdaderos implicados. Lo raro de todo esto es la elección estética de la peli: lejos del sensacionalismo feísta, asistimos a un festival de imágenes de terciopelo, recubiertas de una música preciosa a lo John Williams, gente que habla suave y pausadamente, y una cámara que parece flotar, aumentando la sensación de lejanía de todo el tinglado. Bien lejos que está todo esto de una persona urbana normal. Apenas hay detalles morbosos, aunque en cierto momento aparecen los padres del finado viendo un vídeo real de su hijo en acción, y se entrevé durante unos instantes lo que pasa en la pantalla. Se entrevé un poco demasiado.


En el fondo, lo que me ha impactado no es tanto el tema de la parafilia sino el hecho de que sea verdadero. En ficción tengo unas tragaderas importantes, poco me escandaliza ya; pero la sensibilidad a lo real la tengo a flor de piel. Supongo que es una prueba de que aún conservo cordura. Pero el peliagudo camino que recorre "Zoo" podría ser tramposo, desorienta la elegancia y pausa con que se trata todo, el enfoque inequívocamente poético, y no se sabe si es una inmensa broma conceptual de humor negro del director, o un intento sincero de que intentamos entender el peculiar sentido romántico, parecido al de Troy McClure, de estos pobres diablos. Uno de ellos llega a decir que quieren a los caballos como se quiere a una esposa o a otro miembro de la familia; y sabemos que no se refiere a la forma en que se quiere a un perrito adorable. Si es que no puedo ni mirar el increíble cartel. Ay, qué mal cuerpo todo esto. Mis disculpas por tener que contarlo.

REGRESO AL PUNK


Iron Nico dice:
es como si el capitan america muere de un infarto y saliera esto de las entrañas

Iron Nico dice:
y el cadaver del capitan america se descompone y nacen flores del lugar

lunes, 21 de enero de 2008

RAMPO NOIR

Rampo Jigoku (2005)
Dir.: Un puñadico
Japón


"Rampo Noir" es una recopilación de cuatro minipelis basadas en relatos de Edogawa Rampo; como dice el tópico, con bastante acierto, el Poe japonés. De forma representativa, giran alrededor de la locura y el sexo enfermizo. Como casi todas las obras colectivas, algo irregular; pero hay una unidad muy macabra y fascinante en el conjunto, propia de los juegos radicales de los nipones. Una por una, por números que no me sé los títulos:


1) Abstracto alimento de gourmet para los sentidos. Dura menos de 10 minutos, y la historia es sólo sugerida, una mezcla de hermafroditismo, violencia de género y onirismo. Las imágenes desbordan pureza: un irreal paisaje verde con una laguna perfecta, una violenta pelea/polvo a cámara lenta/rápida. Claridad de fotografía de alta definición, ausencia de cualquier sonido que aísla y absorbe al espectador, un crescendo de ruido blanco que amenaza con alejar de la cordura. A mí me dio taquicardia, causa física = efecto físico.


2) Akio Jissoji, perro viejo ("Mujo"). De un espejo que funde las cabezas de quien se contempla en él va esto, historieta en principio algo vulgar, después con resonancias de Da Vinci y un giro metafísico, pero montada con un barroquismo virtuoso en la composición de planos imposibles, inagotables y constantes, juegos de espejos y efectos visuales (¡hay fractales!) que funden también el cerebro del que se esfuerza intentando comprenderlos. No falta la escenita de sexo oscuro, con su bondage asiático y un montón de cera caliente; instructiva entre otras cosas, ¿quién iba a pensar que las velas también podían derramarse sobre lenguas? Como la primera "historia", una experiencia estética de primer orden.


3) Hisayasu Sato, también perro viejo, el gran representante oriental de la Nueva Carne ("Naked Blood", "The Bedroom"), el Cronenberg japonés, un director que sólo podría haber salido de ese país y que disfruta (o mejor: no lo hace) regodeándose en lo extremo, y escamoteando toda explicación al espectador. Sus pelis son obsesivas y herméticas, tan estimulantes como fallidas. Esta se llama "Oruga", y trata sobre una moza de buen ver que tiene un marido con las piernas amputadas y la cara hecha un cristo, más bien mudo y babeante. Le hace de todo, depravaciones crueles y sexo incómodo, y él se deja hacer; en unos planos como del futuro vemos lo que pasa por la cabeza del pobre hombre escrito en la pantalla: "¿Quién me está despellejando? ¡Basta, basta!". No es para menos, en vez de leche suelta sangre por un pezón y su esposa diligente bien la lame. El lisiado al final se anima y la satisface. La cosa empieza en Guatemala y acaba en Guatepeor, en unos escenarios que terminan en el mundo de los sueños.


4) Ésta básicamente es la que sobraba. Un cuento de necrofilia y/o amor después de la muerte (a los que el melenudo misterioso Tadanobu Asano, actor central de tres de las historias, es aficionado, como en "Vital" de Tsukamoto), inocentón comparado con lo que venía antes. Podía haber sido una curiosidad de 15 minutos, pero se alarga y no va a ninguna parte, y su única razón de existir parece la imaginería kitsch de determinada (y repetida) escena, en la que el viudo decora el cadáver de su amada en un curioso decorado de estudio fotográfico. Es verdad, esa imagen mola; el resto, nada que no se haya visto ya. Parece una peli coreana.

jueves, 17 de enero de 2008

SOMEWHERE IN THE NIGHT

1946
Dir.: Joseph L. Mankiewicz
USA


Ah, Mankiewicz, cuánto daño has hecho. Sobre todo a la cinefilia española, que adoran su "Eva al desnudo" como tótem mítico poseedor de todas, todas las virtudes, ejemplo a seguir y modelo a semejanza del cual valorar. El hombre era un gran guionista, pero como director era a menudo simplemente funcional: ritmo empantanado en el ritmo, estatismo propio de la escena y las tablas y no de la imagen en movimiento grabada, curiosas estructuras narrativas lastradas por abuso del flashback... O sea, un tipo que se limitaba a hacer plano tras plano, demasiado deudor del teatro, casi olvidando el sentido visual único del cine. Y eso ha dejado huella en este país academicista y culturalmente conformista y nostálgico: pocos directores autóctonos le dan importancia a la imagen, al estilo, se limitan a rodar. Son mayoría los críticos y espectadores que consideran imprescindible un buen guión, diálogos y personajes, características necesarias, superiores a cualquier otra, para considerar digna a una peli, obligando a que las pelis transiten en mundos de literatura la mayoría de las veces de baratija, y no en los universos de imagen que son parte central, atributo definitorio del cine. Los mejores momentos de Mankiewicz son, precisamente, cuando aprovecha y entiende el medio y se distancia de la descarada teatralidad de casi toda su obra: el épico discurso de Marlon Brando en "Julio César", el final de "De repente, el último verano", o la exploración y explotación del espacio con la cámara de "La huella".


"Somewhere in the night" es una de sus pelis más cinematográficas, algo que suena a tautología pero que, por desgracia, no lo es. Un hombre despierta en un hospital militar, y vemos a través de sus vendas, experimentando su desconcierto. Poco a poco se descubre: es amnésico. No sabe quién es, qué hace ahí, qué va a hacer ahora. Cuando se recupera se pone en movimiento, va tirando del hilo y... El resultado es una serie B que engancha, precursora directa del estilo negro autoconsciente y comiquero (de novelita) de "El beso mortal", con todas las constantes del film noir a medida no de la película, sino del espectador y la maximización del entretenimiento y el misterio. Personajes excéntricos que se cruzan por en medio, cosas que son lo contrario de lo que aparentan, sordideces disimuladas, trapos sucios a mansalva, ambigüedades morales (en este caso, más ambiguas todavía por el hecho de que el prota no sabe nada de nada). Un gustito, vamos.

miércoles, 9 de enero de 2008

Las películas del 2007

Ya no tiene mucho sentido hacer una lista de los estrenos anuales; no son pocas las que llegan tarde y, para cuando las ponen en alguna sala, ya nos las sabemos de memoria. Tampoco son menos las que, sencillamente, nunca llegan. Así que, para mi top anual, voy a limitar las pelis que puedan entrar a las estrenadas en España en 2007 (también cuentan festivales) producidas este mismo año o el anterior. O sea, nada del 2005, eso ya es viejo, por lo que se quedan fuera cosas interesantes como "El fin de la inocencia", "Wolf Creek" o "Edmond", cuando no directamente geniales como "Last days". Además, también entran las pelis de este mismo año que he podido ver aunque no hayan sido estrenadas en España, aunque de éstas hay poquitas: los estrenos siguen siendo la principal fuente de material. Este año, a nivel personal, queda marcado como el que he ido menos al cine; no por culpa de la "piratería", sino por las propias salas, pero ese es un tema que merecerá otro post. No por ello he visto menos pelis, claro. Los grandes se han portado la mar de bien: Lynch y Tarantino reivindican con hechos su merecido estatus, mientras que De Palma y Cronenberg vuelven a demostrar de lo que son capaces después de, ambos, una peli anterior irregular. Se agradece el retorno de Verhoeven después de 6 años de silencia, mientras que Eastwood decepciona, ¿tal vez empieza a sentir el peso de la responsabilidad ante el reconocimiento masivo?

Pero al lío. Héte aquí las mejores, no mis favoritas, sino las mejores, películas del 2007:


1. INLAND EMPIRE (David Lynch)
Sí, me salí del cine por primera vez en mi vida en la primera parte, cuando personajes desagradables farfullaban sin cesar, y sin decir nada. Me pilló un mal día. Lo que vino después es, en constante ebullición en la memoria, un salto sin red a la mente de uno de los pocos, poquísimos, creadores vivos verdaderamente tocados por el genio. Magnética, desconcertante y, sí, genial. Para ir descubriendo a lo largo de una vida.

2. DEATH PROOF (Quentin Tarantino)
Tarantino, una vez más incomprendido, tanto por sus seguidores como por sus críticos, ambos buscando lo mismo. El maestro de la postmodernidad, el director colega más inteligente (¿el único que lo es?), no sólo nos ofrece una lección maestra, entre otras, de cómo crear un ambiente, sino que reflexiona en "Death Proof" como ningún otro, y con humildad, sobre el estado del cine. Y encima dando más diversión, puro placer, que nadie. Yo multiorgasmizo. Digamos que suscribo, en general, esta crítica.

3. REDACTED (Brian De Palma)
La comenté aquí.

4. APOCALYPTO (Mel Gibson)
De ésta también dije lo suyo.

5. SYNDROMES AND A CENTURY [Sang Sattawat] (Apitchapong Weerasethakul)
El Pichapón vuelve a sacarse de la manga una peli en dos partes, la primera tan encantadora como "Tropical Malady", en la que nos cuenta cómo se enamoraron sus padres y nos toca la fibra sensible sin una sola moñez. La segunda, en el extremo opuesto de la magia primaria de "Tropical", es un obsesivo viaje a un mundo aséptico, con planos que se detienen durante varios minutos en máquinas médicas. No sé la relación entre las dos partes, pero estoy dispuesto a esforzarme. Tal vez la contraposición entre la tranquilidad del pasado y el futuro amenazador. [Vista en el BAFF]


6. I DON'T WANT TO SLEEP ALONE [Hei Yan Quan] (Tsai Ming-Liang)
El Minga sigue a lo suyo, haciendo la misma peli una y otra vez. Ésta es una de las veces que mejor le ha salido, divertidísima, sin ceder un milímetro en su personal y complicado estilo de silencios y eternos planos estáticos que da gusto ver. [Vista en el BAFF; esperaba las habituales deserciones en masa, pero el público la entendió, dsifrutó, se rió a gusto y hasta hubo un sonoro aplauso al final]

7. MARÍA ANTONIETA [Marie Antoinette] (Sofia Coppola)
Tan infravalorada como "Lost in Translation" fue sobrevalorada. Una delicia pop (nunca pensé que diría esto sin vomitarme encima), de amor por el cine y por un personaje. Un banquete para los sentidos. Un punto de vista original y diferente sobre las pelis de adolescentes, o sobre la post-adolescencia en general, con sanas influencias de Kubrick y Malick.

8. [REC] (Jaume Balagueró y Paco Plaza)
Apasionante, cine de terror efectivo que sabe bien lo que el público quiere, que coincide con lo que quieren los autores. Costumbrista y moderna, la única peli de Balagueró que no me ha incitado a pedir que me devolvieran el dinero. El final me descolocó, por traicionar el supuesto realismo, y sigo sin tener claro si es una cagada barata o un giro original.

9. THE HOST [Gwoemul] (Bong Sang-Hoo)
La primera y la última escena son joyas de la planificación, y entre medias un popurrí de lo más disfrutable, que hace pensar que ojalá todo el cine comercial fuera así.

10. PROMESAS DEL ESTE [Eastern Promises] (David Cronenberg)
Después de la pequeña decepción de "Una historia de violencia", su peli más impersonal a pesar de un buen tono general y fogonazos de su clase, la última de Cronenberg permite que sus fans no temamos que haya abandonado el cine fantástico. Un modelo de narrativa concisa y cortante, con un par de actuaciones que quitan el hipo.


11. ARMA FATAL [Hot Fuzz] (Edgar Wright)
Imposible que alcanzara el nivel de "Shaun Of The Dead", pero aun así condenadamente divertida, dirigida con un ritmo que parece que te metan un misil por el culo, tan cómplice que parece que la hayan hecho unos amigos tuyos con talento, una complicidad sincera pocas veces vista en una peli de cierto presupuesto. Tiene hasta su punto tierno con una bonita historia de amistad. Una vez más: ojalá todo el cine comercial fuera así.

12. NATURALEZA MUERTA [Sanxia Haoren / Still Life] (Jia Zhangke)
Cine aparentemente social y naturalista, sobre un pueblo que va a ser abandonado por interferir en la construcción de un embalse. Las vistas de éste son un placer indescriptible en pantalla grande, belleza de los restos del mundo industrial. El tono no es aleccionador, y un par de breves detalles muy fellinianos la adscriben al género fantástico, dándole unos matices muy originales.

13. SHOOT 'EM UP (Michael Davis)
Un desmadre, la ensalada de tiros suprema, sueño húmedo de cualquier amante desprejuiciado del cine de acción, elevando la fantasmada a la categoría de obra de arte. Y, encima, tiene una moraleja anti-armas y pro-civismo y vegetarianismo. En el fondo, nada que no hayamos visto ya en el cine de Hong Kong, pero al venir de occidente se siente mucho más cercano. La pena es que el ritmo es algo irregular, y hay algún momento en el que parece tomarse más en serio de lo que debiera.

14. HALLOWEEN (Rob Zombie)
Una primera parte perfecta, con una dilatación en el tiempo de los asesinatos impresionante y propia del mejor De Palma, y la sordidez juguetona propia de Rob Zombie. Una vez Michael Myers anda suelto, la cosa ya flojea un poco porque, aunque el buen hombre siga imprimiendo carácter y potencia a su dirección, no deja de ser un slasher vulgar de esos que tanto me aburren. Empiezo a temer que nunca pueda superar o igualar "Los Renegados Del Diablo".

15. EL RETORNO DE LOS MALDITOS [The Hills Have Eyes II] (Martin Weisz)
Injustamente tratada, incluso por el público que más tendría que celebrarla, esta secuela, si bien carece de la atmósfera radiactiva de la primera, la supera en conjunto. Es una peli ultragore que va al grano, que ofrece sin más lo que tiene que ofrecer, y lo hace de forma intachable y sin cortarse. Su sencilla crítica militarista, que muestra a los soldados casi como novatos de instituto, es, si cabe, más inteligente que la de otras pelis con aires de grandeza.


16. EL LIBRO NEGRO [Zwartboek] (Paul Verhoeven)
Por fin vuelve el gran Verhoeven, con la peli más clásica que ha hecho nunca, una de aventuras de folletín que, conociéndole, hasta podría ser en cierto modo una parodia de las pelis de nazis tan apreciadas por el gusto académico y el público en general. Tiene sus buenos detalles canallas, y un pulso en el ritmo propio del grande que es.

17. SUPERSALIDOS [Superbad] (Greg Mottola)
La puesta al día del cine de John Hughes, más simpática que abiertamente divertida, con personajes que enamoran al espectador masculino, una peli por y para hombres que alguna vez han sido adolescentes. Pena del título que le endosaron aquí, que la hizo pasar por comedieta chusca, cuando está hecha con un evidente cariño, muy por encima de eso. McLovin es un personaje para la historia.

18. LA SOLEDAD (Jaime Rosales)
Aunque emocionalmente fría, salvo el final, y algo reiterativa, su uso y descripción del tiempo y, sobre todo, del espacio, gracias a las pantallas partidas, son un regalo para los que gustamos de experimentos formales. Original, y hasta necesaria en este país.

19. EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD [The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford] (Andrew Dominik)
Inevitablemente larga, con un hálito épico no muy alejado del Leone más serio, un ejercicio valiente dentro del cine mainstream americano. Una preciosidad para la vista, con un desarrollo de personajes lento pero seguro.

20. SHORTBUS (John Cameron Mitchell)
"Como en los 60, pero con más tristeza", o "sin esperanza", algo así decía Justin Bond describiendo el Shortbus, un local privado, en su propia casa, donde la gente da rienda suelta a sus pulsiones sexuales. Un escándalo en potencia en los USA, con mucho y curioso sexo explícito, hace de su ligereza su principal virtud (agrada y evita la sordidez) y defecto (no termina de profundizar en nada). Habla de las relaciones humanas, de las esperanzas y expectativas; pero sobre todo de sexo, con naturalidad y sin limitarse. No es "Hedwig", pero no hace perder la fe en Mitchell.


Otras interesantes: "Juegos Secretos" (un drama sobre infidelidades con un toque esperpéntico la mar de majo, y con un pederasta que cambia el significado de los personajes), "300" (pena que el montaje sea cobarde y vuelva a las escenas -inventadas- de la ciudad, quitándole gran parte de la intensidad que aun así consigue), "Zodiac", "Idiocracia"...

Normalmente consigo evitarlas, pero todos los años se me cuela alguna mierda. Entre lo peor del año:
1. Moscow Zero - Ésta solamente la vi para comprobar si era tan mala como decían. Sí. Tal vez peor.
2. La Cosecha - Un truño, con una ineptitud importante a la hora de contar la historia, confusa y fea. Pena que Hilary Swank no sepa elegir sus trabajos.
3. Pathfinder (El Guía Del Desfiladero) - Una decepción, esperaba algo brutal y primario, y es un aburrido, incomprensible, alargado videoclip. Adiós, Nispel.
4. Bosque De Sombras - Un repetitivo remake de "Perros de paja", con cuatro trucos visuales que quieren pasar por estilo. Un rollo, con una seriedad impostada y bastante cansina.
5. Cartas Desde Iwo Jima - Rancia, tópica, aburrida y occidentalizada, con un vergonzante guión y un Clint Eastwood que parece un juguete en manos de Spielberg. Su peor peli. Da interés a la algo fallida estructura de "Banderas de nuestros padres".
Otros churros: "La vida de los otros" (oda al academicismo inane), "Los abandonados" (fallida, aunque Cerdà sigue siendo promesa), "La Jungla 4.0" (de ésta dije un par de cosas)...

Las mejores escenas del año:
-Laura Dern mendigando en "Inland Empire", y de pronto se descubre el pastel... Una de las mejores escenas que he visto en mi vida. Puto cine. Es esto.
-El pedófilo se da un baño en "Juegos Secretos", asustando a todas las mamás en una terrorífica y brillante parodia de "Tiburón".
-En "Death Proof" hay para dar y tomar, pero nada como el punto de inflexión.
-La llegada del héroe corredor a la ciudad en "Apocalypto", el gran momento de la dark fantasy en los últimos años.
-El penúltimo refugio de "[Rec]", con el corazón en la boca ante lo que viene por las escaleras y se queda al otro lado de la mirilla.
-La búsqueda onírica del orgasmo en "Shortbus".
-La descarnada pelea en las duchas de "Promesas Del Este".
-El fantasmagórico asalto nocturno al tren en "El asesinato de Jesse James".

Y la miscelánea, la salsa:
Mejor final - Death Proof: Desmitificador y que demuestra el espíritu humilde con el que está hecha.
Mejor momento gore - El Retorno De Los Malditos: Manipulación intracraneal.
Mejor escena de sexo - Las posturitas del arranque de "Shortbus". Y en "Juegos Secretos" también hay un buen calentón.
Momento Clive Barker - El ogro de "300".

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lunes, 7 de enero de 2008

La música del 2007 (con CD incluido)

Cada vez hay menos guitarras entre las selecciones de lo mejor del año. La música de guitarras, en general, y con todo la que la adoro, empieza a ser cosa de otra época. Como decían en el capítulo del Guitar Hero de "South Park": "Real guitars are for old people". Poco queda ya por inventar en ese mundo, son todo sucedáneos, grupos que imitan o que se parecen a otros anteriores, que a su vez probablemente también fueran ya sucedáneos. Es música genérica. En ese panorama, sólo pueden decirnos algo tocando con toda su alma; y con buenas canciones. La música totalmente actual no entiende de géneros, tiene el cacao mental como bandera, y por eso sorprende, se siente cercana por compartir con nosotros la locura del mundo, la cultura del zapping, la postmodernidad y toda esa mierda que siempre decimos, no por tópica menos cierta.

El CD, en mp3 a 192k, con mis favoritas del año, se puede bajar aquí:



En el CD que he hecho este año hay poca guitarra clásica: está Ted Leo con otro de sus himnos para gritar en el coche; los injustamente víctimas de prejuicios Arctic Monkeys; el arrebato adolescente juguetón de Operator Please; y poco más. Las seis cuerdas siguen presentes de otras formas, a su manera también clásicas: como el intenso indie rock de Electrelane; como una canción de Low de las que han hecho toda la vida, metida en su disco más experimental; como apoyo a los teclados del pop bonito de radio ochentera de Those Dancing Days; o como el ataque directo de violencia infantil de Melt-Banana. Y, por supuesto, la guitarra tiene su lugar en la necesariamente llamada música moderna: "Atlas" de Battles es, dicho hasta hartar, el rock del siglo XXII; The Fiery Furnaces, mis amores enervantes, siguen en su frustrante locura maníaco-depresiva; Bearsuit van al grano tocando como un grupo de dibujos animados hipercafeinados. Cualquier intento de enmarcar en géneros la gran mayoría de las canciones que son, oficiosamente, mis favoritas del 2007, es inútil y vano. Pero no sólo en mi caso, sino en el de muchas otras listas. La electrónica, etiqueta vacua y nada explicativa, aparece con Tiger Force, que han hecho la canción más pegadiza del 2007 ("I'm 10, I'm 10, how old are you?"). Las maquinitas no son sino un instrumento más, bien usado por tantos outsiders: Panda Bear, un hombre que quiere ser Brian Wilson creando con Disco Inferno, como bien dicen "si a los Beach Boys se los hubiera tragado la ola"; la odiada Björk y su primitiva arenga a las masas revolucionarias que bailan en el siglo de Battles; la antaño one-hit-wonder de la MTV Imani Coppola desplegando su supersónica y camaleónica personalidad, por fin de vuelta a una discográfica de la mano de Mike Patton, gritándonos que "John Lennon is a trademark of Yoko Ono!". Dizzee Rascal nos ha dado el pepinazo callejero que es "Sirens", mientras M.I.A. sintetiza y adelanta toda la música popular de la primera parte del siglo XXI, visionaria, auténtica y cómplice. Hasta el mainstream nos alegra la vida con sonidos pop del futuro: "Umbrella". PJ Harvey sigue a la suya, y ahora toca que nos deprima con un disco hijo claro del 2007 y que suena a una época en la que no existía la luz eléctrica. Para abrir el CD están los anarquistas adorables de World/Inferno Friendship Society en plan nostálgico, y para cerrarlo el vendaval sónico del apocalipsis del hip-hop de El-P, ayudado en las rimas por Aesop Rock.


El tracklist completo:
1. The World/Inferno Friendship Society - Heart Attack '64 (2:40)
2. Rihanna - Umbrella (4:36)
3. Arctic Monkeys - Teddy Picker (2:41)
4. Operator Please - Just A Song About Ping Pong (2:18)
5. Imani Coppola - J.L.I.A.T.O.Y.O. (3:36)
6. Tiger Force - Syntax Error! (3:01)
7. Ted Leo & The Pharmacists - The Sons of Cain (3:59)
8. The Fiery Furnaces - Navy Nurse (6:29)
9. Bearsuit - More Soul Than Wigan Casino (2:12)
10. Melt-Banana - Cat Brain Land (2:11)
11. M.I.A. - XR2 (4:20)
12. Those Dancing Days - Hitten (3:35)
13. Battles - Atlas (7:07)
14. Electrelane - To The East (4:54)
15. PJ Harvey - The Piano (2:36)
16. Panda Bear - Take Pills (5:23)
17. Björk - Declare Independence (4:40)
18. Dizzee Rascal - Sirens (3:28)
19. Low - Murderer (3:43)
20. El-P - Run The Numbers (4:42)

Y algunas que no han entrado por poquito: "Almost ready" de Dinosaur Jr; "Believe E.S.P." de Deerhoof; "Grip like a vice" de The Go! Team; "Twilight of the innocents" de Ash (sonando algo a Linkin Park); "All the rage" de The Royal We; "Friends" de Ween...


Aunque con la inmediatez y la sobreoferta del mp3 las canciones a menudo brillan mucho más que los largos discos, también ha habido algunos que merecen un best of del año:
1. M.I.A. - "Kala"
2. El-P - "I'll Sleep When I'm Dead"
3. Panda Bear - "Person Pitch"
4. The Fiery Furnaces - "Widow City"
5. Battles - "Mirrored"


Este año me he comprado por fin un mp3 y, en consecuencia, he comprado muchos menos discos. Para compensar un poco, he ido a más conciertos que nunca. Los más inolvidables:
1. Ash (B-Side; Molina de Segura)
2. M.I.A. (Paredes de Coura)
3. Joanna Newsom (Barcelona)
4. Dinosaur Jr (Paredes de Coura)
5. Electrelane (Paredes de Coura)

En la miscelánea añado mi portada favorita, la del "Widow City" de Fiery Furnaces, básicamente porque sale mi futura esposa, Eleanor Friedberger. De lo hecho en España, nadie tan personal y divertido como Hidrogenesse y Astrud. Y el vídeo, pues la reunión de Björk con Gondry en "Declare Independence".

Si alguien, además de insultarme y llamarme moderno, quiere añadir sus favoritos de cualquier categoría musical, en los comentarios hay espacio infinito y gratuito.

miércoles, 2 de enero de 2008

HAUSU

Hausu (1977)
Dir.: Nobuhiko Obayashi
Japón



"Hausu" es como si los alumnos de una escuela de cine poco conservadora, ansiosos por probar todas las técnicas aprendidas en clase, se hubieran caído en una marmita de LSD durante el rodaje de su proyecto de fin de curso, y para recuperarse se enharinaran bien de farlopa en la sala de montaje, situada en el techo de un tren de alta velocidad en movimiento. Tiene fama de ser una de las pelis más bizarras de la historia, fama más que justificada y que apoyo personalmente. Es un gustazo indescriptible toparse con un experimentalista radical que no sólo no es un coñazo, sino que tiene sentido del humor y de la ligereza y conoce el valor de la diversión. Es una mezcla de pre-videoarte con una casa del terror colocada en un cine de barrio japonés. Obayashi no se pone límites, pero es lo suficientemente inteligente como para colocar sus desvaríos sobre un guión, con una historia de casa encantada, que podría haber sido rodado de forma convencional, y así la avalancha constante de trucos visuales y momentos surrealistas, análoga de alguna manera a las pelis de gags, no satura al espectador, que se podría hartar pronto de las gracietas gratuitas, sino que avanza y se acumula. Esto hace, en algunos climax, que "Hausu" llegue incluso a dar miedo, la única salida junto a la carcajada que se puede dar a la tensión que genera, con una expectativa y sin tregua de "a ver con qué idea/truco nos sale" que genera un clima constante como el previo a un susto de una peli de terror. Le cuesta un poquito arrancar, con una primera parte de interés intermitente; yo y mi déficit de atención somos partidarios, en general, de que la acción principal, de haberla, llegue cuanto antes mejor. Pero en cuanto las adolescentes japonesas llegan a la mansión (que de eso va) uno ya no se quiere bajar de la montaña rusa. Montaje imprevisible, inagotablemente creativo, ¿humor voluntario y terror involuntario? (se cambian las tornas), musiqueta fuera de lugar que diríase robada de alguna italianada de años anteriores, fondos pintados y fondos de croma, las inevitables y siempre agradecidas sangre, patadas y tetas... imposible resumir. Hasta hay uso y abuso de mi debilidad personal: los colores pintados directamente sobre la película. "Hausu" es merecedora del título de "el delirio definitivo".

Iba a subir el vídeo de esta escena, pero ya lo ha hecho alguien. Es el momento en que al director le pegó el subidón más fuerte de ácido, y convirtió la escena de una muchacha devorada por un piano embrujado en un desbarre a medio camino entre el cine de animación, no sé cual, y las pelis surrealistas de Cocteau: