martes, 3 de julio de 2007

SORCERESS


Sorceress (1982)
Dir.: Jack Hill
USA / México



Siete años después de su increíble epic de gangxploitaition "Switchblade Sisters", Jack Hill pudo dirigir de nuevo gracias a Roger Corman, en la que es su última película hasta la fecha. Considerada en el mundo anglosajón una de las peores películas de la historia (no entienden nada), "Sorceress" es otro derroche de encanto de un director con espíritu infantil, un espíritu del que las tetas y la sangre son una manifestación. Sus pelis me hacen sentir un niño otra vez como las de pocos.


"Sorceress" es otra de las pelis que intentaron aprovechar el tirón de la fantasía de espada y brujería de "Conan". Sólo que en este caso no venía de Italia, sino de los USA; y con la participación estelar, no desdeñable, de México, donde se rodó casi todo. La historia tiene los elementos tradicionales del poblado arrasado por un brujo muy malo, los infantes con destino cósmico, la sed de venganza contra el asesino de los padres, las criaturas variopintas, el guerrero, el mago bueno... todo de saldo. Es importante decir que, además de a la fantasía, "Sorceress" pertenece también al subgénero de los gemelos (que dio al menos otra obra maestra en los 80: "Los bárbaros"), en este caso dos gemelas, tal vez ex-conejitas. El argumento da pie a un subtexto sobre la identidad de género, pues ellas no saben que son chicas, y desconocen la diferencia entre sexos; esto propicia además que desconozcan el pudor y se desteten a las primeras de cambio. Su primera aparición adulta tiene lugar en un lago en el que se bañan bien fresquitas. A la orilla llega una de las estrellas de la peli: Pando, un sátiro que se comunica mediante balidos de oveja y que sospecho que es un adelanto del próximo vídeo de Aphex Twin. Ellas nunca han visto un manubrio, por lo que confunden lo que el ser tiene entre las piernas con un arma, y salen del agua, con el pecho bien delante, a darle un par de coces. Poco después se harán amigos y, después de la muerte de su particular Merlín, formarán el grupo de aventureros junto a un bárbaro con una barba muyo postiza, inspiración directa para el Gimli cinematográfico. Creo que también se les une más gente, pero su carisma es demasiado escaso como para que los recuerde. El brujo malo tiene una bruja mala, que se pasea por ahí custodiada por un tipo con traje de gorila y un gran felino. Con sus sutiles habilidades adivinatorias descubre cuál de las muchachas es la elegida: coge a una y le pone la cara en unas brasas. No se quema, ¡aleluya! Poco después es raptada cuando, en un momento de calma, el grupo es asaltado por un montón de hombres disfrazados de gorila que les lanzan gas de la risa. No estoy utilizando una licencia literaria.


La pobre secuestrada llega a ser seducida por otro soseras borrado de mi mente, y el polvete correspondiente lo vivimos a través de su hermana. Efectivamente, tienen una conexión especial; cuando la que no folla empieza a restregarse por el suelo sola y a gemir y toquetearse, el Gimli carnavalesco cree que le están haciendo daño a su hermana. Pero el sátiro sabe mucho del tema y ve que no, que no es dolor, que es gustito, y trata de unirse a la fiesta. No lo consigue, pero el espectador sí ante una escena tan idiota como erótica. A partir de ahí me quedo afectado y no consigo seguir el resto del argumento. El hombre disfrazado de gorila intenta cargarse al sátiro (que estaba danzando con unas wiccans en medio del bosque sin razón aparente) con el método patentado por la CIA del cable al cuello. Mientras, parece que la hermana cautiva va a ser sacrificada en un ritual de corte cosmológico ante una piedra que lanza destellitos. Los aventureros van a su rescate, y el malvado Traigon monta un terremoto y abre un agujero por el que caen a una guarida infestada de zombis. Pelean un poco, hasta que la moza recuerda un consejo de su Merlín: cuando esté en verdadero peligro tiene que decir "Vitahl". Lo dice. Resultado: los zombis les dejan huir tranquilamente al exterior. ¿Qué hay en el exterior? ¡Es Vitahl! ¡Ha sido invocado! ¿Y qué es Vitahl? ¡Una marioneta de un león con alas! Es difícil transcribir esta escena, una de las más alucinantes que he visto nunca: de pronto, al lado de Vitahl aparece en el cielo una cabeza gigante de mujer (tal vez la bruja mala, ahora muerta y puede que buena; aunque sean fundamentales para entender la historia, no quedan claros los conceptos del bien y del mal), la mitad del rostro quemado y que lanza rayos por la boca. Lo que provoca lo único que faltaba hasta el momento en "Sorceress": explosiones. Una batalla celestial sin igual con apenas un par de elementos. Al final las jambas se salvan, claro, no sabría decir cómo. Sólo pienso en sus pechos, cubiertos o descubiertos.


Los efectos especiales son la joya de la corona: un montón de rayos y brillos corporales pintados directamente sobre el celuloide, un entrañable procedimiento por el que tengo especial debilidad. Y como tienen que ser: verdes pero, sobre todo, azules. ¡Sirven para todo!: ataques de energía, transmisiones mágicas de conocimiento, auras de poder... Los efectos sonoros, un breve repertorio de silbidos "chiuss", no se quedan atrás, así como la banda sonora, prestada en su mayor parte por "Piraña" y "Humanoides de las profundidades", o un doblaje que pensaría hecho en un estudio casero de no ser porque en 1982 sólo los tenían los ricos y Brian Eno. Cómo me gustaría conocer los pormenores del rodaje, no pocas cosas tuvieron que pasar para que Jack Hill decidiera firmarla con seudónimo. En cuanto a lo que se ve en pantalla, no lo he contado todo, para saber más tenéis que verla, o conseguirme una posible copia de 83 minutos (la que tengo dura 73).

3 comentarios:

Té la mà Maria dijo...

hemos pasado un buen rato, felicidades

BUDOKAN dijo...

No se que decirte porque me has dado con este film que nunca oí mencionar. Parece divertida y me gustaría verla. Saludos!

Frank West dijo...

Cuando hablas de "doblaje", ¿te refieres en castellano? Es que llevo varios años buscando este peli doblada y no la he encontrado.