lunes, 24 de diciembre de 2007

EL CLUB DE LOS MONSTRUOS

The Monster Club (1980)
Dir.: Roy Ward Baker
UK



Entrañable. Palabra que ha perdido su significado por sobreutilización. Pero es una palabra que mola. A mí me molan las cosas entrañables; no tienen que ser necesariamente ñoñas, igual que lo frío no va siempre con lo calculador. Me gusta ponerme tierno. "The Monster Club" es entrañable, una mezcla de las pelis de episodios terroríficos de la productora Amicus, tan inglesas ellas, con "Buenas noches, señor monstruo". Ojalá la hubiera visto de pequeño, como sí vi las "Historias de la cripta" y las aventuras de Regaliz con Paul Naschy y Guillermo Montesinos de mostros clásicos, porque "The Monster Club" es una de esas que te traumatizan de forma neblinosa y pasas media vida adulta intentando descubrir cuál era.


La cosa es bien sencilla. Vincent Price es un vampiro que asalta por la calle al diríase centenario John Carradine, un escritor de relatos de terror. Price se lo lleva al Monster Club, que es pub de esparcimiento de monstruitos varios, la mayoría con máscaras de la tienda de disfraces donde las compran los vagos en carnaval. Allí le cuenta tres historietas, de un encanto negro, infantil, y de anécdota siniestrorra. La primera es de un hombrecillo maldito que vive solo en su mansión, un Shamdack dicen, y cuando se cabrea, sin querer porque es un buenazo, emite un silbido cochambroso y letal. La segunda, con Donald Pleasance, es una chorradica vampírica digna de Cine de Barrio. Y la tercera es de un productor, buscando localizaciones, acaba en un pueblo de resonancias lovecraftianas, con seres que le quieren hacer todo lo malo y se asustan de las cruces. Entre medias, además de las conversaciones entre los dos vejestorios, te insertan canciones enteras de las bandas new wave que tocan en el bar. En una de esas tiene lugar el gran momento de la peli: un striptease integral, tan integral que, por medio de una transición de imagen real a animación tan sencilla como efectiva, la fresca de turno se quita hasta la piel y baila en huesos. Luego al final te meten un mensaje cargantito de que el verdadero monstruo es el ser humano y patatín patatán, pero como Vincent Price y John Carradine están bailando con dos gordas mórbidas pues se perdona.

Si casi parece un especial de Navidad televisivo, una peli perfecta para ver esta Nochebuena: nada como poner en común el calor del hogar con el calor del infierno de mentirijillas.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Sonidos navideños

Me ha vuelto a pasar. Como cada año, el espíritu navideño se me ha metido por el ojete. Siempre me pilla de improviso, me olvido de que va a venir con ansias dominadoras. Normalmente llega la tarde de Nochebuena, pero esta vez se ha adelantado un día.

Hay dos cosas que le hacen a uno sentirse desbordante de Navidad: las luces y la música. Las únicas luces buenas son las que vienen en latiguillos, y que se ponen por encima de la tele en casa propia, o el ayuntamiento en los árboles en casa común. Nada como el frío que empaña la vista para que hagan todo su efecto, o el alcohol/calor lascivo contenido, como en la primera escena de la inmensísima "Eyes wide shut". Para la música, la única opción buena es pasarse por el fotolog de Jendellgirl. Cada año, en estas fechas tan señaladas, la muchacha del hard rock se sale de lo que podría suponer el lector casual y nos informa de canciones y discos navideños que hinchan el corazón. La tradición cumple ahora su tercer aniversario, así que la visita tiene que pasar por el 2005 y el 2006, no se me olviden y hagan buen uso de los botones "Anterior" y "Siguiente".

Y dos discos que propongo y dispongo:

BIG BAD VOODOO DADDY - "Everything You Want For Christmas"
La Jander misma lo comentó en su momento, a mí me convenció.
Como muestra, "Last night (I went out with Santa Claus)":


Se puede bajar aquí, en mp3 a 192k.


VANDALS - "Oi To The World"
Unos gamberretes entrañables, con tal espíritu adolescente que parece que acaben de salirles los primeros pelillos en los huevos, incapaces de tomarse nada en serio, parieron el disco navideño más divertido del mundo.
Como muestra, "Christmas time for my penis":


Se puede bajar aquí, en mp3 a 192k.

sábado, 22 de diciembre de 2007

"Academy fight song" - Mission Of Burma

"Academy fight song", además de nombrar mi last.fm, es evidentemente La Mejor Canción De Todos Los Tiempos. Y esta vez no exagero: lo es, cojones. Tiene el título oficial que lo asegura. Yo mismo se lo entregué. No hay más que escucharla tres o cuatro veces para darse cuenta. Es la música de la juventud, de la rabia contenida, de la frustración post-punk urbanita/burguesa a través de una especie de melodía sencilla. Publicada en su primer 7" en 1980, popularizada después en el EP "Signals, Calls And Marches", es la canción menos representativa, también la más conocida, del sonido de Mission Of Burma, uno de los grandes grupos de guitarras de la historia. La abrasión y experimentación ácrata del resto de su trabajo aquí, en su momento más "pop", aparecen sólo sugeridas, aunque tiene ya su intensidad en toda su plenitud. Además de aquel EP, sólo sacaron un disco ("Vs"), para separarse y pasar al olvido más injusto. Hace cosa de 4 años se juntaron y, lejos de ser un decadente comeback por la pela, lo han retomado donde lo dejaron, recuperando el tiempo perdido y entregando los dos mejores discos de guitarras en lo que llevamos de siglo, con un activismo político tan personal que ni lo parece: "ONoffON" y "The Obliterati". La justicia empieza a llegar.

[la foto es actual, ya viejunos; sólo físicamente]

A lo que iba: a "Academy fight song", hiperemocional, 'cause they're not not not not not not not not your academy.


[se puede descargar aquí]

Walk into my room
Ask me jerky questions
Don't mean what you say
Immaculate protection
Play by the rules
So close to the vest
Hope that all's not lost
And this is not a waste

Stay just as far from me
As me from you
Make sure that you are sure
Of everything I do
'Cause I'm not not not not not not not not
Your academy
Your academy

The halls smell like piss
The rooms are underlit
Still it must be nice
You're such a perfect fit
What's that I hear?
The sound of marching feet
It has a strange allure
It has a strange... allure

Stay just as far from me
As me from you
Make sure that you are sure
Of everything I do
'Cause I'm not not not not not not not not
Your academy
Your academy

Maybe you're right
I shouldn't judge
What's wrong or right
This is too much
I'm not judging you, I'm judging me
My academy
Your academy
My academy
Your academy


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[Sirva esto también para celebrar que este año, POR FIN, creo que por primera vez en su historia, vienen a tocar. Al Primavera Sound, el único festival español en el que encajan, y ejemplo perfecto de su espíritu musical]

viernes, 21 de diciembre de 2007

Frikis Buscan Incordiar 2

jueves, 20 de diciembre de 2007

REDACTED

Dir.: Brian De Palma
USA (2007)


"Redacted" es muchas cosas a la vez, todas brillantes, pero sobre todo dos, en toda su amplitud: una denuncia de la guerra de Irak, obvio, y un caleidoscopio visual de la búsqueda de la verdad a través de la imagen, casi la única verdad que conocemos o podemos conocer hoy. Un tema que siempre ha obsesionado a De Palma, pero que nunca ha mostrado tan directamente como aquí. "Redacted" es una especie de remake/ajuste de cuentas con su "Corazones de hierro" (su única peli seria), y también una continuación/actualización de su "Hi, mom!", manteniendo el espíritu juguetón y subversivo, pero ahora con la pérdida de inocencia que implica no el no querer ir a Vietnam, sino el haber estado allí ya (ahora Irak); no el miedo al poder de los medios, sino hablando ahora desde el poder de los medios. Y es, más que nunca, la prueba más evidente de toda su filmografía de la importancia de Godard en su cine, tan grande como la tan traída de Hitchcock. Porque, como las de aquellos, sus pelis le salen de las entrañas, y De Palma aquí está más encabronado que nunca. Lo que le importa es echarle huevos, y no pulir las aristas, como ya pasaba en "La dalia negra". Que salga como salga, pero que salga de dentro. La tosquedad es casi necesaria.

"Redacted" es libertad de forma, es modernidad, podría ser en algunos momentos hasta cachondeo y frivolidad compensado por una sincera denuncia, no sólo antibelicista sino antisocial. Un análisis tan inabarcable como interpretable. Se ha hablado mucho del realismo que supuestamente pretende, y de que no lo ha conseguido por basarse en personajes más bien estereotipados. Claro que no lo logra: va más allá del realismo real, porque llega al realismo auténtico que captamos hoy, tan condicionado por los intermediarios tecnológicos, en una mezcla de explosión de realidad en tu puta cara y la sensación casi onírica de irrealidad que se tendría en una situación así. La diferencia entre ficción y realidad es fundamental para la realidad real: para nosotros, espectadores, consumidores y productores, como nos enseña "Redacted", apenas la hay.

Una vez más: De Palma, maestro, siempre incomprendido, CÁSATE CONMIGO, consideremos a Tarantino nuestro hijo bastardo y visitemos de vez en cuando al yayo Godard por navidad.

Fanzine Fetiche

Burda pero necesaria propaganda la que le hago al fanzine Fetiche, en el que colaboro con textos de aleatoriedad emocional y contrapopular, y que podría, podría, ser descrito, como he leído por ahí, como: "un fanzine dedicado al individualismo con toques de humor negro y un tanto déspota". Ya tiene una web en condiciones, que viene siendo un blog en el que se presenta a los colaboradores (unos más célebres que otros, todos igual de ilustres), se anuncian las fiestas que organizan los mandamases, etc. Por ahí hay datos de dónde comprarlo, cuándo sale (cada dos meses), qué tipo de artilugios eróticos ofrece para el placer individual, microrrelatos sobre colaboradores exhibicionistas...


http://www.fanzinefetiche.com

Aprovecho y estreno diseño del blog, to lo negro, más recoleto y más íntimo. Ah la luz, enemiga del saber.

martes, 4 de diciembre de 2007

En la mente del asesino: ANGST / SOMBRE

La figura del asesino ha sido tratada en el cine de forma mucho más conservadora de lo que parece. Las pocas veces que se ha intentado salir de forma interesante de la arquetípica, y aburrida, descripción habitual, de haber descripción alguna más allá de lo que significa un asesino para la trama, ha sido para lanzarse a la frialdad y objetividad de la situación del psicópata: su día a día, sin juzgarlo, como en "Henry" (claro). Pero ¿qué hay de su cabecita loca? ¿Cómo ve el mundo el muchacho del machete? Mostrar la subjetividad de un personaje siempre es algo complicado en el arte, y se tiende a caer hacia el lado de la gratuidad formal para lucimiento del creador, con virtuosismos no siempre necesarios, como algunos escritores del primer cuarto del siglo XX. Es decir, que puede describir más al que lo cuenta que a quien está siendo contado. Pero la subjetividad, a diferencia de la cautela que implica la objetividad, es algo que hay que intentar como un salto al vacío: hay más posibilidades de acertar pasándose de largo que quedándose corto, por la misma naturaleza caótica del ser humano. Os traigo dos muestras acojonantes de subjetividad radical, viajes por mentes: "Angst" y "Sombre".


ANGST
Dir.: Gerald Kargl
Austria, 1983



Un homicida sale de la cárcel, y no concibe otra cosa más que seguir buscando víctimas. No contemplamos su mente directamente, sino el mundo a través de ella. ¿Y cómo se hace esto? Pues sobre todo gracias al trabajo de cámara de Zbigniew Rybczynski (ojo a su carrera), innovador y extremo. Le da igual que el plano esté temblando o que el encuadre no sea bueno, porque el exterior del asesino él lo percibe así: inestable, amenazador. La cámara vuela temblorosa por ángulos imposibles, evidenciando su presencia de forma necesaria, como un peligro real, físico, que el psicópata puede percibir, y que el espectador sabe que existe porque sin él no podría estar viendo lo que ve. Parece que algunos efectos fueron conseguidos colgando la cámara con una cuerda desde una viga. Primeros planos inmisericordes que cogen toda su fuerza por la interpretación de Erwin Leder, un tipo desquiciado, de expresión desencajada, sudoroso, imprevisible, cuya sed de sangre es sólo comparable con su cobardía. Nos habla mediante una voz en off tranquila, fuera de la escena. Vemos escenas que no suceden en realidad, o no suceden así, pero él no lo sabe, ¡si parece verdadero, tiene que serlo! No se puede detener a planteárselo, sólo tiene la urgencia de matar. Y tampoco se le da demasiado bien: se ve obligado a escapar con el rabo entre las piernas después de cagarla intentando liquidar a una taxista torpemente. Pero es que está ansioso, lleva mucho tiempo entre rejas esperando. Todo esto lo entendemos por su cara, por la histeria formal general; prácticamente no hay diálogo más allá del monólogo en off, que no sabemos si lo que cuenta son hechos o delirios. En su huida llega a una casa algo apartada, en la que inevitablemente están las mejores víctimas posibles: una vieja, su hijo impedido, más tarde la hija; un perrete chico que cambia con su presencia, invisible para el asesino, muchas escenas. Lo planea todo rápido y todo le sale mal, pero le sale. Asesinatos largos y dolorosos, tan subjetivos que ni siquiera podemos saber cuándo mueren las víctimas. Media película (sí, es una película) se pasa el hombre entre fiambres pesos muertos, hipercaracterizados, y se diría que ni siquiera siente satisfacción al haber matado, pues su locura cada vez es peor. Una escena en particular, en la que liquida (¿o ya lo había hecho antes?) a la chica en el túnel es tan exagerada y sangrienta que parece casi de dibujos animados, y a la vez sórdida y realista. Si ni siquiera el espectador puede distinguir la realidad de la alucinación, ¿cómo va a hacerlo el personaje? He leído más de una vez la barbaridad de que "Angst" (aquí conocida como "La angustia del miedo") es una pelicula de tono documental; ¡pero si es exactamente lo opuesto! Puede que haya realismo, pero tan deformado por la percepción del asesino que considerar objetivo algo de lo que está pasando es casi imposible. La espiral de miedo, porque eso es, una caída en barrena hacia el terror disimulado por el falso poder de matar, llega a su apogeo en la parte final, donde la presión que siente el psicópata al volver a la civilización después de la noche en vela es difícilmente soportable. En eso radica la grandeza de "Angst": el espectador se convierte en el personaje como si se pusiera unas gafas de realidad virtual que abarcaran no sólo la vista, sino todo su pensamiento, y motiva la respuesta física que sentiría.
[Existe otra versión, en blanco y negro, creo que más larga, que no he visto. ¿Algún dato?]


SOMBRE
Dir.: Philippe Grandrieux
Francia, 1998



"Sombre" es, si cabe, una experiencia incluso más difícil que "Angst". En aquella, aun en sus peores momentos, el viaje es imparable porque vamos arrastrados dentro del asesino; pero en ésta la visión es la del director, más subjetiva si cabe porque pertenece a una persona real, no al arquetipo que es el psicópata. El título no podría estar mejor elegido: si en "Angst" la herramienta principal era la cámara, aquí es la fotografía, que tiene un tono sombrío, como de día otoñal muy nublado y oscuro, que cala bajo la piel. Los primeros cinco minutos muestran imágenes en apariencia aleatorias, pero que puede que nos estén diciendo algo del asesino: por ejemplo, niños chillando en un cine, el tour de Francia. En ningún momento la película sale de sí misma, siempre es antipática al espectador; muy a menudo los personajes son vistos sólo de espaldas, la oscuridad no deja ver nada con claridad, la cámara de 35mm la maneja directamente un psicópata, y hasta se llega a desenfocar la imagen. Sonidos cortantes, música de un adecuadamente elegido Alan Vega (Suicide), un ambiente incómodo y hostil en general. Es casi como si no hubiera pasado por la sala de montaje. Todo esto, de forma más sutil que "Angst", también es el punto de vista del asesino, pero ese toque de artificialidad tan presente en el cine francés hace difícil olvidar que, en realidad, es la visión de su director. Su asesino se pasea follándose a mujeres, de forma bastante explícita, preferiblemente fulanas, de actitud o profesión. El sexo no es menos opresivo que la muerte en "Sombre", los asesinatos son simplemente un paso más en las relaciones. Muertes feas, violentas y sórdidas. La sociedad y la psicología no tienen nada que ver con esto, esto es otra dimensión; no sé cuál, alguna paralela a la puramente instintiva seguramente. A diferencia de "Angst", aquí hay otro personaje, una chica que conoce, que podría representar el bien y la pureza, pero es tan infeliz que sólo añade tristeza y amargura. La relación entre los dos ocupa gran parte de la película, cediendo terreno al diálogo frente al ataque a los sentidos. Pero es una relación tan extrema y extraña, tan fuera del mundo, que la incomodidad no es menor, y la sensación de irrealidad es tal que, si uno tuviera tiempo mientras durara la peli, tendría que plantearse que quizá es una alegoría; de qué, no lo sé, así de hermético es todo, a pesar de ser una experiencia física de primer orden. Vivir como un psicópata tiene que ser algo parecido a ver "Sombre" una y otra vez.

lunes, 3 de diciembre de 2007

ROBOTRIX

Nu Ji Xie Ren (1991)
Dir.: Jamie Luk
Hong Kong (claro)



El cine de Hong Kong sigue siendo, a estas alturas del eMule, el hermano pobre y tonto del cine oriental. Los más acérrimos de los delirios HongKongonitas seguimos siendo una minoría incluso dentro de la minoría que, a pesar de todo, aún suponen los seguidores del cine bizarro en general y del asiático en particular. Las pelis de chinos de artes marciales, sobre todo de los 70, tienen ya parte del reconocimiento que merecen, pero los innumerables productos gloriosos que surgieron de la colonia inglesa en los 80 y principios de los 90 son todavía, en general, y más allá de sucesos puntuales como John Woo o Tsui Hark, desconocidos o infravalorados; una razón (de varias) podría ser la textura tan característica de sus imágenes, como apagada o plana, que puede pesar a muchos como un halo de cutrerío o vulgaridad, de cinematografía de segunda, de uniformidad que hace difícil distinguir unas pelis de otras. Pero nadie como los chinorris de esa época y lugar supo entender el significado de cine de entretenimiento: "Robotrix" es uno de los mejores ejemplos.


Y ese significado es: imaginación, poca vergüenza y ritmo. "Robotrix" cuenta la historia de una policía que muere en acto de servicio, y es resucitada en forma de androide para ayudar a capturar a un científico loco que, a su vez, se ha suicidado como única posibilidad de transmitir su mente a un cuerpo cibernético superfuerte. Pero esta sinopsis se queda corta, y no explica las sorpresas constantes, lo imprevisible de la trama, los episodios que se salen de la misma por el puro placer de aprovechar una idea. Pasan tantas cosas en hora y media, muchas inesperadas, como para llenar con interés el relleno (llamado eufemísticamente "lagunas de ritmo", algo más común de lo que debería en la exploitaition occidental) de 4 películas. Pasan, por ejemplo, dos violaciones brutales y casi explícitas a cargo de un Terminator, tratadas como escenas de acción. Pasa una especie de minitorneo de lucha entre cyborgs de distintas nacionalidades. Pasan, hacia la mitad del metraje, situaciones gratuitas salidas de un hipotético guión del destape firmado por Philip K. Dick, como una androide cachondona camuflada de pilingui, operación encubierta que acaba interrumpida por una cola de policías disfrazados que quieren disfrutar el momento en su hora del bocadillo. Efectos de cable de todo pelaje, chinas de grandes senos (sale Amy Yip, y no es la mejor) zurrando y fornicando, sangre y violencia, humor chusco que sin embargo funciona... todo un abanico de desvergüenzas que ejemplifica la falta de prejuicios de los hongkongoneses, y cómo saben (o sabían, no conozco mucho el cine actual de HK) darle al espectador lo que está pidiendo a gritos. El festival que es "Robotrix" tiene, además, el extra de estar dignificado por mínimos apuntes de lo que supone ser una máquina; no es "Blade Runner", pero al menos tiene la delicadeza de dejar caer alguna pregunta.

lunes, 19 de noviembre de 2007

ALTERADO: Variaciones sobre una abducción

Altered (2006)
Dir.: Eduardo Sánchez
USA



A veces, una buena idea basta por sí sola para que una peli salga bien. Abundan los inútiles impersonales haciendo cine, pero hay historias, como la de "Altered", con las que hay que hacer un esfuerzo extra para convertirlas en estiércol. El argumento es claro: una panda de paletos consigue cazar una noche, en medio del bosque, a uno de los salvajes extraterrestres que los abdujeron y torturaron hace varios años; quieren vengarse. Uno de los grandes aciertos de la peli es empezar directamente en medio de la acción, en la cacería del alien, un punto al que la mayoría de películas habría tardado al menos 40 minutos en llegar. Y a partir de ahí, no hay vuelta atrás, ni tiempo que perder en idas y venidas. En el fondo es una peli supervivencialista más, con un grupo de hombretones de pocas luces, uno de ellos especialmente misterioso y dotado, siendo acosados en una casa aislada por un monstruito sanguinario. El sótano mugriento está ahí, tambíen la experiencia oscura compartida intensamente por unos pocos, el hálito de "La cosa" de Carpenter presente. Pero las sorpresas son constantes y los matices y variaciones suficientes para convertirla en algo diferente, explotando su modesto presupuesto como las pequeñas joyas saben hacerlo: yendo al grano.

En 1999, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez cambiaron para siempre el cine, tal vez no sólo el de terror, con "The Blair Witch Project", peli que todavía hoy sigue provocando opiniones enfrentadas que suelen acabar en peleas de borrachos; por mi parte, la considero un hito y una cima del escalofrío. Desde entonces, con la excepción de una secuela que produjeron corriendo y de la que no guardo ningún recuerdo, se han mantenido apartados del cine, probablemente acomodados en la vida del millonario. El año pasado ambos volvieron a la actividad creativa, por separado: Myrick parece estar haciendo una carrera poco interesante en las directas a vídeo, y Sánchez, juzgando por este "Altered", demuestra ser un tipo con ganas de seguir dando vueltas de tuerca al género, aunque seguramente ya nunca pueda echarle tantas pelotas y ser tan radical como fue con la bruja. Su capacidad queda exprimida como argumentista; como director parece algo limitado pero cumplidor. "Altered" tiene ritmo y tiene ingenio, además de un buen capazo de gore que en algunos momentos podría conectar con la parte estrictamente física, no filosófica, de la Nueva Carne; los poderes y tretas del bicho dan juego y se aprovecha. Los personajes son planos y, como tantas veces, eso hace que el espectador se quede algo frío ante sus miserias; la ración de tópicos también está ahí, aunque lo bastante camuflada y maquillada para que no importe. A pesar de estos errores comunes, los aciertos son más de los esperables y es un rato, no creo que revisitable, de diversión pura y dura, algo no tan frecuente como debería en la serie B moderna.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Miss Muerte

Siempre he estado en el lado de los que no entendían el culto a Jess Franco. Quiero decir: su pasión por el cine es admirable, su dedicación única, pero creía que eso no explicaba el desmedido amor de tantos porque, sencillamente, no tenía talento y sus pelis eran un aburrimiento. De 5 o 6 a las que había podido enfrentarme en la época pre-internet, ninguna me motivaba más allá del intentar suicidarme; sólo "Gritos en la noche" cumplió su función y evitó el sopor, sin más. Como ya decía algún converso, me parece que en el "2000 Maníacos", con el DVD y las acojonantes remasterizaciones que están haciendo de su obra hay que replantearse la situación: este adorable cabroncete tenía talento. Sólo surge de vez en cuando, en un porcentaje pequeño de su inabarcable producción; pero ese pequeño porcentaje supone un buen montón de pelis, por lo que el asunto cambia del "a tomar por culo Jess Franco y su ineptitud" (siempre desde el respeto) a "hay que escarbar para sacar a relucir lo que merece la pena". Y vaya que si la merece, sobre todo esta "Miss Muerte" ("The diabolical Doctor Z" para los guiris), hipnótica variación de, otra vez, "Los ojos sin rostro". No sólo mantiene el tipo con el ritmo y la sorpresa constante, aprovechando la eterna ventaja que es la humildad, sino que proporciona un icono impagable al cine fantástico: Estella Blain embutida en un panty de cuerpo entero, con hilos negros de tela de araña cubriendo partes pudendas con diferentes grados de éxito. Y en los intermedios, poderosas inserciones de agujas hipodérmicas. Para profundizar más, recomiendo la declaración de amor que le hizo a la peli Pedro Calleja en su blog. Mi contribución se limita a haber subido el vídeo de la performance de la muchacha, que hará salivar a cualquier persona de bien:

miércoles, 14 de noviembre de 2007

All the rage (have a nice life, CD)

Hasta hace pocos meses, yo era un defensor firme del CD; o, digamos, del disco en soporte físico en general. El mp3 es un invento definitivo, un enviado del paraíso, pero con él llega el problema de la sobreinformación. Podemos descargar, y de hecho descargamos, mucha más música de la que podemos humanamente asimilar, o siquiera escuchar. Gracias al mp3 todos hemos hecho descubrimientos fundamentales para nuestra vida, imposibles por otros accesos; y a pesar de este desbordamiento de oferta, los discos/canciones que tienen que convertirse en importantes para uno, se hacen hueco. Pero, aun con todas estas ventajas, yo seguía defendiendo el CD por dos razones. La primera, la calidad de sonido: es cierto que de 192k para arriba es prácticamente igual, pero cuando uno acostumbra el oído (o se enfrenta a malos ripeos) se notan las diferencias. La segunda, y más importante, es que al centrarse uno en el CD se limita la música disponible: el dinero está justito y con él sólo se pueden comprar una determinada cantidad de CDs. Y así se pueden exprimir mucho más, más cerca del "como en los viejos tiempos" de aquellas cinco cintas que teníamos grabadas en el instituto de las que conocíamos cada error, que del horror vacui al que nos somete la infinitud del mp3.


Ya entonces, a pesar de tener esta posición teórica, en la práctica me dividía entre los dos formatos. En el fondo, ni se escuchan hasta la extenuación todos los CDs comprados, ni todos los mp3 que bajamos suenan de ambiente una sola vez sin que les prestemos atención porque ¡no hay tiempo, hay demasiado para escuchar! Pero todas mis dudas se disiparon cuando hace unos meses me decidí a comprar un mp3. Ya tenía un discman que lo leía, pero ni de lejos es lo mismo. Las semanas avanzaban y cada vez me parecían más inútiles los CDs, engorrosos. El punto de inflexión definitivo llega cuando empiezo a pasar a mp3 los discos originales. Y en estos momentos veo innecesario, salvo que sólo tengas posibilidad de escuchar en ese formato (en el coche, por ejemplo), el CD en general y comprar discos originales en particular. Claro, con esto doy la razón a los activistas (?) antipiratería. ¡Internet lleva a la debacle de la industria! ¡Mentira! O mejor: ¡verdad! Al fin de una industria rancia y abusona, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos como sí hacen los sellos pequeños, o ya los grupos independientes de todo, que proliferan junto a las salas de conciertos llevando la música, entendida como medio de expresión y no como negocio, a unas cimas envidiables. ¿Que los nuevos artistas lo tendrán difícil para vivir de esto? Claro, pero ¿no lo tenían antes? La situación económica será parecida para ellos, sólo que el dinero ahora les vendrá de los conciertos, directamente, y no de pequeños porcentajes de la venta de sus discos, gestionada por las discográficas. Y, aunque fuera cierto que nadie pudiera ganarse ya la vida con esto, ¿acaso no es mucho mejor la posibilidad de que cualquiera, gracias también a los estudios caseros, pueda grabar y transmitir sus ideas a quien tenga los santos cojones de escucharlas? Eso es la democratización de la creación. El hecho de que los grupos/artistas no pudieran tener plena dedicación por no poder hacer el suficiente dinero para vivir de su música no sería tan grave; primero porque la mayoría de los grupos dan lo mejor de su talento al principio de su carrera y luego se acomodan o dan tumbos; y, aun así, quien sintiera la necesidad podría seguir haciendo música durante tantos años como le saliera del papo o tuviera un ordenador.


Todo este rollo venía para promocionar una playlist de mp3 que me he montado, y que supone un cambio porque es la primera vez que hago un mixCD en un formato diferente al CD, que no se graba físicamente en ninguna parte para hacer constancia. Un cambio tan grande como cuando abandoné el cassette para tal menester. La playlist en cuestión, primera de su raza en mi casa, es "All the rage", 46:42 minutos de música de sábado por la mañana, de canciones dinámicas y juguetonas, voces entremezcladas de chicos y chicas, palmas (el mejor instrumento) y variaciones más o menos duras sobre el tema del indie-pop en general, en las cercanías del twee-pop y en algún tema en los límite del noise-rock, siempre con espíritu libre. Todo para gente sin prejuicios, claro. Se puede bajar aquí, y como muestra representativa de lo que se puede encontrar os dejo el vídeo de la primera canción, que todo el mundo entre 20 y 30 años tendría que ver por su concentración de intereses para tales edades, desde mozas y mozos bien parecidos a pinturas, colorines o mutilaciones de broma:



Y el tracklist (insisto, puede bajarse aquí, son 63MB a 192k):

1. The Royal We - All The Rage (2:58)
2. Tilly And The Wall - Fell Down The Stairs (2:18)
3. The Grates - Science Is Golden (2:57)
4. The Monsoon Bassoon - The Very Best of Badluck '97 (3:26)
5. Cornelius - I Hate Hate (1:42)
6. Eugene McGuinness - Monsters Under The Bed (2:14)
7. The Fiery Furnaces - Here Comes The Summer (3:30)
8. Palomar - Up! (3:25)
9. Mates Of State - A Duel Will Settle This (3:41)
10. The Boy Least Likely To - Be Gentle With Me (3:46)
11. Suburban Kids With Biblical Names - Rent A Wreck (2:54)
12. Bunnygrunt - Party Boy (1:08)
13. Enon - Natural Disasters (2:47)
14. Babyshambles - Fuck Forever (4:37)
15. Rilo Kiley - Wires And Waves (3:18)
16. Zombina & The Skeletones - Braindead (2:01)

lunes, 12 de noviembre de 2007

EL ROSTRO DE LA MUERTE

Alice, Sweet Alice / Communion (1976)
Dir.: Alfred Sole
USA



El cine de terror de los 70 es una isla. En las décadas anteriores y posteriores el género sucede en mundos fantásticos, creados y regidos por la industria. A veces todas las pelis parecen interconectadas, secuelas y remakes unas de otras, desde los famosos monstruos de la Universal y sus permutaciones a los psicópatas baratos y vampiros simpáticos de los 80, pasando por las invasiones extraterrestres y experimentos fallidos de los 50 y 60 y la sosería falta de sangre, en todos los sentidos, de los 90. Así hasta llegar a la década actual, en la que el pornogore llega al mainstream y se hace el rey, para cierto regocijo del fan. Pero en los 70, siempre hablando de una sensación general, los universos de la pantalla no salían prefabricados de las oficinas de los estudios, no tomaban como antecedente a continuar otras decenas de películas, sino que surgían directamente del mundo real, y de las cabezas de los directores (o las conexiones de estas cabezas con el cine anterior). Así Larry Cohen, Tobe Hooper o Alfred Sole, el responsable de "El rostro de la muerte", una película totalmente representativa de aquella época.


Sin estar en primera fila, todo es prototípico en ella, en parte por su imperfección y que no le importe demasiado pulir las aristas del vendaval creativo: hecha con cuatro duros, retrata obsesivamente las imágenes de la mente de su autor, y lo hace con un intento de transmitir su personalidad distintiva en cada plano. Esto es algo que antes de los 70 no existía en el cine de género -no sólo de terror- con esta sinceridad. Los acercamientos de los franceses, como el pseudotocapelotas aburguesado de Truffaut en, por ejemplo, "La novia vestía de negro", son la mayoría de veces impostados y artificiosos; hasta el genio Godard cayó en esta falsedad autocomplaciente de presunto amor por la serie B americana con "Alphaville" y "Made in USA", obras interesantes que van más lejos en intenciones y en inteligencia que el modernales de Truffaut, pero que no rebosan la autenticidad y libertad características de Godard. El género en los 70 se apoya a menudo en algún intento previo para que el salto al vacío no sea total, en este caso la "Amenaza en la sombra" ("Don't look now") de Nicolas Roeg, de la cual sería el reflejo asalvajado y tosco. Tienen muchos puntos en común: la identidad hipotética y real del asesino, el análisis de una institución social (en aquella era el matrimonio, aquí la familia y los hijos), la estilización extrema... hasta copia el vestuario clave. Pero la fijación de Sole no es el sexo y la sangre, por decir dos de la compleja "Don't look now", sino la religión y los niños. Cada imagen de la película respira atmósfera de iglesia suburbana, de familia que asiste cada domingo sin falta y en la que el cura es un miembro más; casi cada plano tiene algún potente símbolo de imaginería religiosa, muchos de los cuales interactúan con los personajes o son importantes para el desarrollo de la trama. Una sobredosis de cruces y santos, un mal viaje del Padre Karras después de ver "La semilla del diablo".


Alice. Alice es una de las hijas del matrimonio protagonista -matrimonio de madre sobrepasada y padre desentendido-, una niña con niveles de hijaputez pocas veces vistos, con pasado oscuro y que a sus 11 años ya sabe que la mejor forma de conseguir lo que quiere es insinuando sexo. La actriz, que parece que tenía 19 años entonces, tiene una de esas raras caras, tan agradecidas por el cine, que transmiten siempre maldad y en las que es imposible confiar. Sabes que te la va a meter doblada y, lo que es peor, sabes que no puedes hacer nada para evitarlo. Planos retorcidos y un gran uso de los interiores, y el barroquismo del pobre que sabe sacar el mejor partido al material granuloso con el que trabaja, contribuyen a la asfixiante atmósfera de "El rostro de la muerte", de la que sólo se escapa tras los asesinatos, climax angustiosos de un Hitchcock bastardo que sirven, más que nunca, como liberación.

martes, 23 de octubre de 2007

MANIAC (1934)

Dir.: Dwain Esper
USA



La clave de "Maniac" está en su fecha de producción: ¡1934! Dwain Esper bien podría ser el padre (abuelo) de la exploitaition en su estado más puro, del cine hecho con la cara bien dura, y con un par, para llenar la cartera. Es más conocido por vendernos películas educativas sobre los peligros de la droga, como "Reefeer madness", pero "Maniac" es su verdadera obra cumbre. No era la primera vez que el cine se adentraba en terrenos morbosos (Tod Browning a la cabeza, con "Freaks"), aunque puede que sí fuera la primera vez que lo sugerido se hacía explícito; incluso algún pecho femenino es sacado a pasear. Es un catálogo de demencias; literalmente, porque de vez en cuando aparece un texto en pantalla sobre alguna enfermedad mental, acompañado de música de ascensor. Supongo que Esper lo hizo para colarlo como una peli educativa, y así tener carta blanca para poder enseñar las barrabasadas que se le ocurrían. El equilibrado punto medio es siempre lo más saludable, y él lo halla (retrospectivamente) entre Herschell Gordon Lewis y "Zé do Caixao".


Un científico loco tan deudor del doctor Frankenstein como, directamente, del Herbert West de Lovecraft, se empeña, como este último, en resucitar muertos; aunque su ayudante es un perturbado aún mayor y le pega un tiro bien pronto. Entonces este tipo saca a paseo su repertorio de locuras clínicas, suplantando al profesor. Entre otras, recrea "El gato negro" de Poe para ir llenando minutos, se monta monólogos con imágenes del infierno superpuestas (robadas de otras pelis; ¿"Haxan"?) para ilustrar lo que le pasa por la cabeza o, en una escena legendaria, le saca un ojo a un gato y se lo come. Esto bien explícito, para que no se dude; aunque el gato ya era tuerto y lo que mutila una canica. Es el locatis oficial de la película, pero el resto de personajes que pululan no le andan a la zaga: dos hombres tipo árbol que trabajan en una funeraria, uno de ellos sufriendo espasmos incontrolados por no tomarse la medicación del Parkinson, sufre con cada línea de diálogo; una cuadrilla de muchachas liberadas, muy coquetas, la que está de más buen año sometiéndose a un tratamiento de choque contra la celulitis frente a la cámara, en una proto-teletienda de lo más curiosa. Sospecho que los actores fueron contratados en un frenópatico, donde el director hizo castings mientras se informaba del tema; las actrices salen evidentemente de pisos de madamas de confianza. Hay mucho más, como varias peleas interraciales de animales o una lucha a muerte entre dos damas que parece de todo menos preparada, pero (por una vez...) no quiero arruinar toda la diversión. Y la diversión viene no sólo de lo que pasa, sino de cómo pasa: con una incompetencia técnica no muy alejada de la de "Manos" (la peli más inepta de la historia; también una de las mejores), aunque al menos "Maniac" tiene la excusa de que el cine en general era entonces más tosco. Mucho, bueno y malo, le debemos a Dwain Esper y su iniciación del cine psicotrónico.


Por aquello de meter el blog en el siglo XXI, he subido un vídeo al YouTube, que por muy plasta que sea yo siempre mejor si las cosas se explican por sí mismas. Y porque esta es una de esas cosas que hay que ver para creer, como toda la peli. En esta escena, el suplantador inyecta a un tarado el suero de revivir cadáveres, dándole la oportunidad de ganar un Oscar, con los gloriosos resultados a un click de distancia:

martes, 9 de octubre de 2007

Postalitas de sordidez, costumbrismo y cirugía

DEMENCIA (Buio Omega) (Joe D'Amato, 1979)
Que las pelis de necrofilia siempre son buenas es un hecho, implícito en su concepto. Como en el de la dark fantasy. Si encima la hace un apestoso italo curtido en el porno y en la ultraviolencia más pringosa, la cosa toma ya sus proporciones. Tiene lo que hay que tener: depravaciones, relaciones anti-natura de todo tipo, autopsias sin fines médicos, turistas en shorts. Y eso en un ambiente más propio del costumbrismo rural que del giallo, con una fotografía que evoca estupendamente las casas de pueblo, y con un ritmo que, por una vez, le viene bien al material con el que está trabajando el D'Amato. A Freud le molaría mucho.


STEREO (David Cronenberg, 1969)
La primera peli de Cronenberg. Es más que nada un experimento de estudiante, un taste of things to come de su filmografía. Ya contiene, en una forma algo tosca pero explícita, todo lo que le haría un carácter: telepatía, sexualidad rara, sensaciones quirúrgicas y asépticas variadas, y su opuesto que son las carnes desbordadas. Rodada sin sonido porque la cámara hacía mucho ruido, es un catálogo de imágenes sugerentes en estancias de una muy fotogénica universidad canadiense. Una voz en off va contando que es un experimento que imbuye de capacidades psi a unos jovenzuelos, que las van desarrollando mientras exploran su sexualidad.


THE WHITE DARKNESS (Richard Stanley, 2002)
Un pequeño documental del director de las grandes "Hardware" y "Dust devil", sobre la religión del Vudú en Haiti. No hay nada que cualquiera mínimamente interesado en el tema no haya visto ya veinte veces, pero tiene un puntito de cercanía y autenticidad, de objetividad, que hace que no sea una pérdida de tiempo, explorando además la relación del Vudú con la política de la zona, dividida entre la dictadura y el pseudocolonialismo de las tropas americanas. Y nunca deja de sorprender que para muchas personas los zombis y otras artes negras sean algo tan real como las hipotecas para nosotros.


HELLRAISER III: HELL ON EARTH (Anthony Hickox, 1992)
A mí es que el Hickox me cae muy simpático, todas sus pelis me divierten mucho, desde su obra magna "Museo de cera" ("Waxworks"), hasta aquella de hombres-lobo policía de puro tebeo, "Eclipse total" creo que se llamaba. "Hellraiser III" es una peli hacia la que guardo cariño, me trae a la memoria más que ninguna otra los sábados por la noche antes de salir de fiesta de finales de los 90, cuando se veían a trozos las pelis que ponían en Alucine mientras uno cenaba y se acicalaba. La peli en sí pierde ya cualquier carga de profundidad del concepto original de Clive Barker. La segunda parte era prolija en originalidad pero algo inepta y aburrida en su ejecución; la tercera es al revés, sin muchas sorpresas pero con buen pulso. Para el recuerdo quedan momentos como cuando la estatua devora a su primera furcia, que no sé si salía en la publicidad de Alucine pero hubiera debido, tan representativa de su espíritu es; o la troupe final de nuevos cenobitas con habilidades especiales: el que lanza CDs, el que tira fuego, el que tiene una cámara en vez de ojo. Pura tontuna, pero sospecho que Clive Barker se lo pasó tan bien como yo viéndola.

viernes, 28 de septiembre de 2007

La Mejor Canción De Todos Los Tiempos (3): "Pansy Twist", Huggy Bear

Del disco: "Taking The Rough With The Smooch" (1993)
Se puede bajar aquí

Pues resulta que el mejor grupo de aquello que se dio en llamar riot grrrl a principios de los 90 salió de Inglaterra. Y además las tareas compositivas y ejecutoras se las repartían por igual chicos y chicas. Tan furiosos como Bikini Kill, y con el afán experimental de los Sonic Youth de los 80 aplicado a la brevedad y el arrebato, Huggy Bear son, por decirlo claramente, un grupo de la hostia. Tuvieron unos valores inamovibles, llegando a retar a una discográfica a que echaran a Suede si querían ficharles a ellos, negándose a dar sus nombres completos o hacer fotos promocionales; una actitud insobornable y envidiable. "Pansy Twist" es una canción de temática gayer (más o menos) que canta el chico. Empieza con un impulso punk garrulaco puramente riot grrrl; deriva después en un pequeño intermedio casi blues de instrumento toca-voz responde; sigue con un riff de guitarra que podría haber sido robado de las sesiones del "EVOL" de Sonic Youth. Sigue así hasta el final, subiendo en intensidad, con el tipo repitiendo una misma frase cada vez más loco, para acabar a grito pelado incluso después de que hayan terminado de tocar la guitarra y haya desaparecido la distorsión. El disco dura poco más de 20 minutos, y hay sitio de sobra para más rabia, experimentos, desquicie sexual y de género, y hasta spoken word.

my boyfriend... teen angel
my boyfriend... irresponsible

my boyfriend... he is venereal

my boyfriend... violates his parole


it's not you
it's not you
it's not true...

not
sitting here forever sore in your room
bloodthirsty 45's play out of tune

i didn't want to be first to disapprove
i didn't want to be first to disapprove
but the taste in my mouth's grown tired of you

but the taste in my mouth's grown tired of you
i didn't want to be first to disapprove
but the taste in my mouth's grown tired


my heart over reaches
it swells it falls

it's not sad just recognizing this mood as construct


does it make you more a kid if you wanna off a pig...

make you more a pig if you wanna off a kid...
that's all i want

jueves, 27 de septiembre de 2007

LA JUNGLA 4.0

Si "La jungla 4" llega tarde no es porque hayan pasado 12 años desde la anterior. Es porque es una peli de acción que parece hecha en el 2002-2003: ecos del 11-S, trama informática, letales asesinas orientales y secuaces acróbatas, colores metálicos, frikis como personajes secundarios humorísticos (¿Kevin Smith no había muerto después de "Persiguiendo a Amy"?)... Está pasada de moda, huele a rancia, a MTV caducada, no tiene alma y ni siquiera funciona. Se le perdona por las secuencias del túnel y del avión, en las que se siente el verdadero poder de los malos, que juegan con el mundo como si fuera una partida de ajedrez. Porque ahí lo importante y claro no es sólo lo que pasa, o simplemente que algo pasa, sino cómo pasa. Y porque son efectivas y disparan -sin pasarse- la adrenalina. No quiero hacer comparaciones con el apasionante chute en vena que fue "Misión: Imposible III" el año pasado...

miércoles, 26 de septiembre de 2007

In my nite life I don't think twice

Vaya alegría me llevé ayer. Encontré sepultado en las catacumbas de mi ordenador un vídeo que hice el año pasado y creía perdido. No tiene más historia que unas grabaciones aleatorias que hice con la cámara de fotos a mis amigos, de camino a la fiesta nocturna. Grabaciones que luego decidí juntar con cierto ritmo al son del "Nite life" de Adult, un hit potencial del electropop; o electroclash, como dio en llamarse hace dos o tres años. Jóvenes alérgicos a las duchas corretean con sus bicis por el Alicante farolero, acompañados de bellas damas porteadoras de etílico elixir.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Invitación a desperdiciar media hora

"Tango" es un corto de Zbigniew Rybczynski (he copiapegado el nombre), responsable entre otras cosas de uno de los trabajos de cámara más originales vistos en el cine en la legendaria, con razón, peli austriaca "Angst". Es un plano fijo de una habitación, y a un niño de bordes extraños se le cuela una pelota dentro. Nada más salir por la ventana después de recogerla, se vuelve a colar, y entonces empieza el pitote. Poco a poco, con un tango de fondo, la estancia se va llenando de gente recortada y manipulada que entra, hace lo suyo (comer, vestirse, hacer el pino sobre una silla...), y sale, sólo para volver a entrar y repetir. Y nunca tropiezan, nunca se advierten. Son como fantasmas que ocupan una misma dimensión, pero viviendo cada uno en la suya. Así hasta llenar por completo el espacio, un bolero de Ravel hecho imagen.

“A Légy” son 3 minutos en el mundo de una mosca, visto desde su perspectiva. Una sencilla y espectacular animación, hecha a lápiz, nos lleva de un sitio a otro de sus vuelos, sus ansiedades, y poco más. Poco más tiene una mosca. Bueno, el zumbido persistente nos informa de su estado de ánimo. El corto es mucho.


"Chromophobia" es un invento de un jipi belga animador de los 60, Raoul Servais. Ejerce de tal y nos enseña un mundo rebosante de colores y felicidad, con niños, mariposas y tal, al que llegan unas tropas malencaradas para convertirlo todo en blanco y negro. El mensaje es demasiado obvio y en algunos momentos cursi y pasado de moda, pero la inventiva es tanta que se le perdona.


“Phantom”, una de las obras experimentales de Toshio Matsumoto. Sale una japonesa con colores aparentemente petados con el Photoshop de 1975. Luego un rato la orilla del mar pasada por filtros cromáticos, con la imagen acelerada ochocientas veces, y empieza el trance. Ahora sale un tipo en gallumbos en medio del campo sobre una alfombra; le enfocan dos cámaras, se alternan los planos estáticos de una y de otra a un ritmo constante, mientras el buen hombre hace ejercicios y se coloca en posturas curiosas, con la cara muy seria. Anda, qué susto, la japonesa otra vez. Ya la quitan. ¿Un ojo en el cielo? Eso es, un ojo real muy abierto observa desde el cielo una serie de postalitas urbanas rodadas con belleza suprema. Lo que se dice poesía sin versos. Llega lo que no puede faltar en una cinta experimental de los 70: los desnudos de tus amigos a los que has engañado con la excusa del arte. Un hombre y una mujer en cueros dan vueltas alrededor de una estatua antigua, que se pone a parpadear en diferentes y chillones colores cada vez que no están en contacto con ella por delante. Magia. Para despedirse aparece la ya familiar japonesa, con el plano terminando en la raya vaginal de su peinado, en la que no puedo parar de pensar. Drogas para qué.

De propina: “The Sewing Circle”, un entrañable corto de Richard Kern en el que vemos a una muchacha prestarse voluntaria para que le cosan en directo lo que viene siendo el chumino. La chica se queda satisfecha al final, y en el bonus track las tres participantes nos enseñan su DNI por si queremos emprender acciones legales. Cine 5 estrellas para toda la familia.

[“Tango” se puede ver aquí; para los demás os buscáis la vida, que ya sois mayorcitos...]

domingo, 8 de julio de 2007

WRESTLEMANIAC

WrestleManiac (2006)
Dir.: Jesse Baget
USA



Hay una leyenda mexicana sobre el poblado abandonado La Sangre De Dios. Se dice que El Mascarado, el mejor luchador de todos los tiempos, fue desterrado allí después de arrancarle los ojos a otro (o alguna barbaridad parecida). Otra parte de la leyenda cuenta que El Mascarado apareció de la nada durante las Olimpiadas en México, casualmente al mismo tiempo que desaparecieron otros tres grandes luchadores; una teoría conspiratoria señala al presidente de aquel entonces como responsable de algún oscuro experimento para asegurar la grandeza de su lucha libre. Hoy, unos jóvenes descastados van al país a rodar un pornete, se pierden, y llegan a La Sangre De Dios, donde deciden quedarse a rodar, enamorados de la atmósfera polvorienta del sitio.



El slasher apesta, es un subgénero podrido que se dedica a explotar con poca vergüenza y menos imaginación tres películas: "La matanza de Texas", "Halloween" y "Viernes 13". "WrestleManiac" tira de matanza, repitiendo paso por paso, sin una sola sorpresa, el esquema. El guión responde a las expectativas, con sus diálogos lamentables, sus estereotipos y un elemento que distinga a su peli de las demás, en este caso la lucha mexicana. Pero lo que de verdad diferencia a "WrestleManiac", y la pone en el campo de lo aceptable y hasta recomendable, es que el hombre tras la cámara sabe dirigir, se sobrepone a todas las limitaciones del presupuesto sacando todo el jugo a sus escenarios llenos de óxido y tierra, monta una peli de poco más 70 minutos para que el aburrimiento no tenga sitio y se saca un puñado de planos la mar de salados (me hinché a hacer capturas). Por eso, no me sorprendería que el Jesse Baget diera el salto a un mainstream al que aquí deja en evidencia; "WrestleManiac" acaba de salir en DVD y ya deben estar rifándose al muchacho. Que deje a otros el trabajo de continuar la saga, destinada al infierno de las directas-a-vídeo, del luchador maldito interpretado por un Rey Misterio Sr. de buen año y con sed de sangre, un implacable asesino cuyo único punto débil es seguir las reglas de la lucha libre. Si no, pase lo que pase, siempre nos quedará este glorioso plano (ruego informen si habían visto antes alguno parecido) destinado a convertirse en icónico:

Sabían lo que tenían entre manos y se regodean en la imagen.

viernes, 6 de julio de 2007

28 SEMANAS DESPUÉS

28 Weeks Later (2007)
Dir.: Juan Carlos Fresnadillo
Reino Unido / España



[HAY SPOILERS]


La sombra de Michael Bay es alargada. Un tipo completamente inepto que ha cambiado la forma de rodar (es un decir) las escenas de acción. No él a solas, pero sí como miembro destacado y principal de la epilepsia cinematográfica. "28 semanas después" podría ser perfectamente lo que le saldría al señor (es un decir) Bay si se pusiera a trastear con el cine de terror. La tan alabada secuencia inicial es prometedora y tensa, hasta que estalla la acción. Entonces se descubre el percal y todas las expectativas que se podrían tener se vienen abajo: es cine videoclipero. Entendedme, habiendo alabado a Tony Scott no puedo ni quiero ejercer ahora de paladín del clasicismo. La cámara histérica y el montaje a base de tres indistinguibles planos por segundo puede ser eficaz usado apropiadamente, como en el final del remake/reinterpretación de "Dawn of the dead". Pero convertirlo en el único recurso posible para filmar todo movimiento es apelar al efectismo fisiológico más barato y facilón. Lo que hace Fresnadillo no tiene ningún mérito: coge una cámara y le da veinte bandazos, mete gritos a todo volumen y peta los filtros del Photoshop. Al principio se puede captar por intuición, pero el espectador queda rápidamente agotado y desconecta. No sólo queda fuera de toda situación espacial, sino que tiene que inventar por sí mismo lo que está pasando en pantalla. ¿Pero ese monstruo no estaba fuera de la ventana? ¡Vaya, creía que a ese personaje lo habían matado ya dos veces! ¿Pero no estaban en este edificio? ¿Qué edificio, el de la isla? ¿Qué isla? ¡El gato se ha escapado! ¿Qué gato? ¡Mira el niño lo que acaba de hacer! ¡Que no, que era el soldado negro! Las únicas imágenes que se recuerdan después de lo que se ha visto son las que se han visto: Robert Carlyle saliendo de la casa corriendo a toda hostia perseguido por infectados desquiciados corriendo a toda hostia y media. ESO es lo que funciona, lo que supo hacer Danny Boyle en la primera parte. Es una pena si se piensa en lo que podría haber salido con una buena planificación, tanto en esta secuencia como en la de la sala en la que encierran a los supervivientes, o en aquella en la que disparan desde los edificios a los que corren. La acción es indistinguible, las escenas intercambiables. O a lo mejor es que me estoy haciendo viejo y, a pesar de mis esfuerzos, no puedo seguir el ritmo de los tiempos. No puedo olvidar cómo me sentí traicionado por Peter Jackson cuando usó este recurso en las escenas de acción de la primera parte (y, con diferencia, mejor) de su trilogía de los anillos.

La principal diferencia con Michael Bay está en el guión, que aquí se preocupa por los personajes y no mete chistes de y para niños de 5 años. Pero, aparte de esa intención humanista, el guión es muy tramposo y un poco tontorrón. Se me escapa por qué a ésta le ha tocado la suerte de ser alabada, y hasta considerada inteligente, por la crítica, la misma que ha liquidado tantas otras pelis por cuatro agujeros de guión. Sin que sirva de precedente (estoy a favor de la imperfección) voy a ponerme en plan quisquilloso y listillo y decir algunos momentos:
-Después de entrar al complejo militar, que hemos visto protegido por un gran perímetro (o intuido, porque de nuevo la situación espacial queda a la interpretación del espectador) y de fuertes medidas de seguridad, dos niños se escapan como si estuvieran huyendo de la ventana de su habitación. Se podría argumentar que se ha montado todo rápidamente y es normal que existan estos agujeros, pero no encaja con lo que hemos visto antes, estaría demasiado descompensado.
-El padre que visita al ser más importante sobre la Tierra sin ninguna vigilancia ni medida de seguridad.
-En el potencialmente excelente momento del sótano donde encierran a los supervivientes por su seguridad, resulta que hay una salida de emergencia que los conecta directamente con el mal del que los están protegiendo. Se me cae el alma al suelo pensando en lo que podría haber salido si el trabajo lo hubiera hecho un cámara de verdad y no un desahuciado de pruebas experimentales con anfetas.
-Armas químicas que se pueden evitar tapándose la cara con la camiseta. Ni eso hace falta, en realidad.
-Ya me callo que me estoy dando asco a mí mismo.

¿Un guión crítico con la política militar norteamericana? Vaya, juzgando sólo por la película juraría que era una apología incontestable del utilitarismo. Lo bueno es que es gracias a la comparación que se puede apreciar toda la grandeza de los conceptos de Romero. Y que no es tan fácil, ni mucho menos, que una película funcione como lo hacía el "Dawn of the dead" de Snyder, esa sí con uno de los mejores arranques de la historia del cine. Aunque pueda parecer lo contrario, "28 semanas después" no me ha disgustado. La historia tiene más giros sorprendentes de lo normal, y además sorprenden. Pero es que estoy frustrado porque se han malgastado todas sus posibilidades. Todo lo que me ha hecho sentir es cierta inquietud, y como respuesta puramente física. Las imágenes que se intuyen detrás de las avalanchas de planos, y las que se ven en los momentos de calma, son apropiadas y siniestras, y la atmósfera general está bastante lograda y tiene unidad, sin acercarse al estupendo uso que hizo Danny Boyle de la oscuridad y los espacios cerrados en la primera parte. Incluso la original forma de meter post-rock de aquella aquí se vuelve recurso reiterativo y sin criterio. Pero lo más importante: cualquier película que tenga un solo momento de levantarse y aplaudir, como aquí el del helicóptero-segador, merece respeto.

martes, 3 de julio de 2007

SORCERESS


Sorceress (1982)
Dir.: Jack Hill
USA / México



Siete años después de su increíble epic de gangxploitaition "Switchblade Sisters", Jack Hill pudo dirigir de nuevo gracias a Roger Corman, en la que es su última película hasta la fecha. Considerada en el mundo anglosajón una de las peores películas de la historia (no entienden nada), "Sorceress" es otro derroche de encanto de un director con espíritu infantil, un espíritu del que las tetas y la sangre son una manifestación. Sus pelis me hacen sentir un niño otra vez como las de pocos.


"Sorceress" es otra de las pelis que intentaron aprovechar el tirón de la fantasía de espada y brujería de "Conan". Sólo que en este caso no venía de Italia, sino de los USA; y con la participación estelar, no desdeñable, de México, donde se rodó casi todo. La historia tiene los elementos tradicionales del poblado arrasado por un brujo muy malo, los infantes con destino cósmico, la sed de venganza contra el asesino de los padres, las criaturas variopintas, el guerrero, el mago bueno... todo de saldo. Es importante decir que, además de a la fantasía, "Sorceress" pertenece también al subgénero de los gemelos (que dio al menos otra obra maestra en los 80: "Los bárbaros"), en este caso dos gemelas, tal vez ex-conejitas. El argumento da pie a un subtexto sobre la identidad de género, pues ellas no saben que son chicas, y desconocen la diferencia entre sexos; esto propicia además que desconozcan el pudor y se desteten a las primeras de cambio. Su primera aparición adulta tiene lugar en un lago en el que se bañan bien fresquitas. A la orilla llega una de las estrellas de la peli: Pando, un sátiro que se comunica mediante balidos de oveja y que sospecho que es un adelanto del próximo vídeo de Aphex Twin. Ellas nunca han visto un manubrio, por lo que confunden lo que el ser tiene entre las piernas con un arma, y salen del agua, con el pecho bien delante, a darle un par de coces. Poco después se harán amigos y, después de la muerte de su particular Merlín, formarán el grupo de aventureros junto a un bárbaro con una barba muyo postiza, inspiración directa para el Gimli cinematográfico. Creo que también se les une más gente, pero su carisma es demasiado escaso como para que los recuerde. El brujo malo tiene una bruja mala, que se pasea por ahí custodiada por un tipo con traje de gorila y un gran felino. Con sus sutiles habilidades adivinatorias descubre cuál de las muchachas es la elegida: coge a una y le pone la cara en unas brasas. No se quema, ¡aleluya! Poco después es raptada cuando, en un momento de calma, el grupo es asaltado por un montón de hombres disfrazados de gorila que les lanzan gas de la risa. No estoy utilizando una licencia literaria.


La pobre secuestrada llega a ser seducida por otro soseras borrado de mi mente, y el polvete correspondiente lo vivimos a través de su hermana. Efectivamente, tienen una conexión especial; cuando la que no folla empieza a restregarse por el suelo sola y a gemir y toquetearse, el Gimli carnavalesco cree que le están haciendo daño a su hermana. Pero el sátiro sabe mucho del tema y ve que no, que no es dolor, que es gustito, y trata de unirse a la fiesta. No lo consigue, pero el espectador sí ante una escena tan idiota como erótica. A partir de ahí me quedo afectado y no consigo seguir el resto del argumento. El hombre disfrazado de gorila intenta cargarse al sátiro (que estaba danzando con unas wiccans en medio del bosque sin razón aparente) con el método patentado por la CIA del cable al cuello. Mientras, parece que la hermana cautiva va a ser sacrificada en un ritual de corte cosmológico ante una piedra que lanza destellitos. Los aventureros van a su rescate, y el malvado Traigon monta un terremoto y abre un agujero por el que caen a una guarida infestada de zombis. Pelean un poco, hasta que la moza recuerda un consejo de su Merlín: cuando esté en verdadero peligro tiene que decir "Vitahl". Lo dice. Resultado: los zombis les dejan huir tranquilamente al exterior. ¿Qué hay en el exterior? ¡Es Vitahl! ¡Ha sido invocado! ¿Y qué es Vitahl? ¡Una marioneta de un león con alas! Es difícil transcribir esta escena, una de las más alucinantes que he visto nunca: de pronto, al lado de Vitahl aparece en el cielo una cabeza gigante de mujer (tal vez la bruja mala, ahora muerta y puede que buena; aunque sean fundamentales para entender la historia, no quedan claros los conceptos del bien y del mal), la mitad del rostro quemado y que lanza rayos por la boca. Lo que provoca lo único que faltaba hasta el momento en "Sorceress": explosiones. Una batalla celestial sin igual con apenas un par de elementos. Al final las jambas se salvan, claro, no sabría decir cómo. Sólo pienso en sus pechos, cubiertos o descubiertos.


Los efectos especiales son la joya de la corona: un montón de rayos y brillos corporales pintados directamente sobre el celuloide, un entrañable procedimiento por el que tengo especial debilidad. Y como tienen que ser: verdes pero, sobre todo, azules. ¡Sirven para todo!: ataques de energía, transmisiones mágicas de conocimiento, auras de poder... Los efectos sonoros, un breve repertorio de silbidos "chiuss", no se quedan atrás, así como la banda sonora, prestada en su mayor parte por "Piraña" y "Humanoides de las profundidades", o un doblaje que pensaría hecho en un estudio casero de no ser porque en 1982 sólo los tenían los ricos y Brian Eno. Cómo me gustaría conocer los pormenores del rodaje, no pocas cosas tuvieron que pasar para que Jack Hill decidiera firmarla con seudónimo. En cuanto a lo que se ve en pantalla, no lo he contado todo, para saber más tenéis que verla, o conseguirme una posible copia de 83 minutos (la que tengo dura 73).

martes, 12 de junio de 2007

LA CASA DE LOS HORRORES

The Funhouse (1981)
Dir.: Tobe Hooper
USA



Tobe Hooper es un grande. No sólo por "La matanza de Texas", como se reconoce en el nivel uno. Pero no sólo también, como se dice en el nivel dos, por "Lifeforce" y "Poltergeist". Durante quince años, esto es hasta finales de los 80, su filmografía es impecable. La segunda parte de "La matanza" es la demencia suprema y una de las grandes películas, se mire por donde se mire, de su década; el hecho de que sujetos de la calaña de Rob Zombie estén obsesionados con ella dice mucho a su favor. "Salem's Lot", pese a ser un telefilm (o precisamente por serlo), es una obra generacional que nos educó a los niños de los 80 en el terror común al vampiro que viene por la ventana. "Invasores de Marte", "Trampa mortal", "Combustión espontánea"... todas merecen la pena, por diferentes razones. Siempre he pensado que Hooper no es un director de éxito al máximo nivel porque la cagó eligiendo proyectos y, quizá, infravaloró sus propias capacidades; también es posible que sea un cretino integral problemático, como indica que más de una vez fue sustituido (echado al puto cemento) en pleno rodaje. Pero tiene tantas cualidades innatas como otros que sí lo han conseguido, léase Raimi, Jackson o, en menor medida (de éxito, no de cualidades) Carpenter. Tobe Hooper merece un estudio serio de su obra, una elevación en su categoría y, en fin, un respeto más allá del de ser el tipo que hizo la mejor película de terror de la historia del cine. Que no fue solamente de chiripa. Dicen que en los 90 se hundió en el fango, y todo así parece indicarlo; no puedo opinar de primera mano porque no he visto nada de él en esa época, más allá de la también estupenda "Body bags". Su trabajo en "Masters of horror" lo hemos visto casi todos, y evidencia que sigue siendo un hombre de talento, lo sepa él o no.


"The funhouse" es otra de sus maravillas. Como toda su obra, se defiende y hasta se revela con más de un visionado, con mérito especial en este caso por su cercanía al infernal subgénero del slasher. ¿Quién podía imaginar, sobre el papel, que una historia en principio tan poco original y tan vista ya, como la de un monstruo deforme asesino que actúa en una feria ambulante de baja estofa, podría ser no ya interesante, sino hasta apasionante? El prólogo es, como aclaran todos los cronistas, un divertido homenaje a "Psicosis" y "Halloween"; yo añado que, de alguna manera, Hooper lo pone como afirmándose y diciendo: "es mi turno para hacer la siguiente en la línea sucesoria". El guión es previsible, pero tiene pequeños toques que le dan entereza. Principalmente que la protagonista no sea un cerebro de mosquito, sino una muchacha que podría ser nuestra vecina y que piensa que, tal vez, su padre tenía razón cuando le dijo que llevara cuidado; así, es fácil sentirse identificado con ella y pasarlo mal cuando lo pasa. Hasta poco más de 20 minutos del final no liquidan al primero de los jovencitos, ¿cómo es que no muere uno de aburrimiento hasta entonces? Gracias a la ambientación: Hooper nos da un paseo por completo por el piojoso carnaval, lleno de detalle morboso, con escenas inolvidables como el demasiado pequeño papel de William Finley como un mago cabrito, o la carpa de los animales deformes, donde una vaca sin mentón se da esquivos lametones a sí misma, y otra vaca de dos cabezas muestra un parecido de inquietantes implicaciones (apreciable cuando ya se ha visto más de una vez) con el pobre diablo psicopático.


En toda esta parte late, sin llegar a especificarse (más allá de la visita a la adivina, que es fácil pasar por alto ante el cachondeo que genera en los personajes y su falta de repercusión en la historia), un tono casi sobrenatural, motivado por la presencia de algunas almas perdidas que vagan por el lugar, y ponen en pausa la película cuando miran a la protagonista. ¿Es acaso una Carrie en potencia? Si bien la amenaza intangible también es tangible y de este mundo, como el voceras con el don de la ubicuidad y penetrante voz que invita a entrar hasta en tres atracciones diferentes en lugares diferentes. Llegado el momento, la muchachería entra en la dichosa casa de los horrores con disposición para pasar allí la noche. La atmósfera está logradísima y hasta da miedín si se ve a oscuras, en gran parte por los sonidos ambientales reconocibles por cualquiera que haya estado en una alguna vez, como el traqueteo de los vagones o los gritos que vienen de no se sabe bien donde. La dirección artística y el maquillaje es brillante, por mucho que el sitio se preste. Sin grandes virguerías con la cámara, el interior y lo que allí sucede puede llegar a recordar a "Suspiria" y sus colores; el plano final es, de hecho, muy muy parecido. Una vez queda cerrado al público y se descubren atrapados, la tensión, también sexual, se puede cortar con un cuchillo, con perdón. Allí presencian un estrangulamiento y la cosa ya se vuelve irrespirable. El bicho es un ser miserable que, de no ser por lo peligroso que es y la baba bukkake que le chorrea, daría hasta pena; ya nos había ganado el corazón con su máscara cabezona de Frankenstein. Después de unas pifias, relativamente creíbles, son descubiertos y perseguidos, en un juego de gato y ratón un poco corto pero tremendamente efectivo. Los pobres no son unos héroes de acción, sino unos matados de la vida como podemos ser tú o yo, y por eso lo que les conviene es correr y no dejarse pillar. El correteo da sus frutos cinematográficos en forma de escenas que tienen en vilo al borde del sofá o le hacen pegar un pequeño salto. El final es, como era de esperar, el enfrentamiento con el mostrenco, pero sólo tiene lugar cuando no hay otra opción; llega incluso a sugerirse que la chica prefiere suicidarse horriblemente antes que enfrentarse a él, algo subversivo para las convenciones del género. La pelea sin palabras recuerda inevitablemente al último cuarto de "La matanza de Texas", y Tobe Hooper no se molesta en ocultar que trata de repetir lo que ya le salió (no sólo aquí, sino en una estructura general parecida); y, salvando las distancias, le vuelve a funcionar, para regocijo del personal. Algo curioso de esta infravalorada joya es su atemporalidad: podría ser de cualquier época desde los 60 hasta, si no hoy, sí hace pocos años. Su elegancia y cierta sobriedad, que no mediocre academicismo, colaboran en la posibilidad de convertir en placentera cada vez que se vuelve a ver. La única indicación de que "The funhouse" es producto de su época, los primeros 80, es el hermano pequeño de la prota, un niño que les sigue para putearlos o chivarse. Su función está clara: proporciona un momento angustiosísimo como de pesadilla recurrente cuando los padres están en la feria y su hija los ve, grita rompiéndose los pulmones, pero no le oyen por culpa de un ventilador. Eso por no decir que su rescate se presta a interpretaciones sociales, como "¿ves? los pobres y borrachos no son siempre los malos, ni siquiera en una película de terror". Quien no la haya visto no deje de dedicarle al menos una noche; y que piense en Tobe Hooper.

viernes, 1 de junio de 2007

MASTERS OF HORROR: Segunda temporada (I)

(La primera temporada ya la comenté aquí y aquí)

THE DAMNED THING (Tobe Hooper)
Cualquier cosa más o menos apocalíptica, ya de arranque, tiene ganado el cielo. Más cuando hay una sana intención de meczclotarlo con proto-horrores de Dunwich vía Ambrose Bierce. Tobe Hooper, ya lo he dicho aquí, es un director de cine nato porque le sale todo sin quererlo. No me lo imagino pensando "encuádrame bien aquí", "esos focos más arriba", sino fumándose un puro en su silla de director con una botella de cerveza y dando indicaciones haciendo muchos gestos y hablando como en una reunión de amigos. Y que sea lo que tenga que ser. Hay una investigación creo, y si no es así da igual, lo vi hace tiempo y es lo de menos. Lo de más es que hay un disparo en tripa que da gusto verlo, Ted Raimi de cura pero no gamberrete, y hay una sensación general de desagradable humedad que le da el toque justo. El justo.

FAMILY (John Landis)
Hablando de gordos, el mejor es George Wendt. Porque tiene, como John Goodman, pinta de ser un cuñado borrachín entretenedor nato, pero sin el punto de maltratador en potencia que sí que tiene el otro. Y ver a un obeso bonachón psicópata es algo que desde luego apetece siempre. John Landis es un tipo muy listo, que lo único que quiere es pasarlo bien, y de paso que la gente lo pase bien. Recomendaciones para el creador: mueve la cámara de forma elegante, usa música simpática de los padres de nuestros padres, que haya buen rollo a lo desfile de Ferris Bueller. Mucho sol dominguero. Cuando haya alegría y sonrisa, entonces metes el odorama de cuerpos putrefactos en plan y plano chocante. Otra recomendación no seguida es que sean pútridos más de maquillaje que de infografía, pero no se puede tener todo. El caso es que las zonas residenciales dan mucho juego para el terror sencillito y de pasar la tarde, y Landis lo aprovecha con todo su humor negrísimo, con su carga de crítica social tan implícita en el escenario que no hace falta ni pensarla. Por si acaso, el final la pone sobre el tapete. El viejo truco de poner una escena que mira cómo impacta que luego resulta que está en la mente del personaje a Landis le sale muy bien; hizo de ello el único interés de la entrañable directa-a-vídeo "Susan's Plan". Aquí añade diversión y le da dinamismo al asunto. Para que se me entienda: que muy recomendable.


THE V WORD (Ernest R. Dickerson)
La sorpresa de la temporada. Porque dime tú quién se iba a imaginar que una historia de vampiros, escrita por Mick Garris y dirigida por un tipo que no se sabe, quién se iba a imaginar que no iba a ser un burdo coñazo, además de ramillete de tópicos. Pues no lo es, porque en la primera mitad el tal Dickerson demuestra un dominio total del crear ambiente, paseándose por un tenebroso tanatorio en el que tienes la sensación de que te van a gritar "Inocente, inocente" pero no te consigues quitar el nudo de la garganta. Y que no pasa nada en media hora, pero tiene un algo de oscuridad que entra con vaselina que la hace funcionar la mar de bien, casi como un Argento de barrio acomodado. Luego salen del sitio y, sin cristaleras de colores, pues se abandona inevitablemente la atmósfera. Aun así, el resto es muy digno, con Michael Ironside y un regustico ochentero.

SOUNDS LIKE (Brad Anderson)
El Anderson éste es un listo de cuidado, o más bien se lo cree. Lo digo desde la semiignorancia: "Session 9" era un rebufo soseras de la bruja de Blair, "El maquinista" no la he visto pero me atrevo a sospechar que basa toda su fuerza en el esfuerzo físico de Christian Bale. Brad Anderson hace cine de terror un poco pretencioso, como intentando huir un poco de lo evidente. "Miradme, estoy por encima de esta chusma con la que me emparentan". Hasta intenta dotar de humanidad a lo que ha rodado. Pero no tiene ni talento ni la suficiente inteligencia y se queda en tierra de nadie. Ni asusta, ni sorprende, ni entretiene ni na de na. Es un ensayo de "quiero hacer algo diferente" con la misma fuerza de un anuncio de sonotones.