jueves, 14 de diciembre de 2006

MÁS VALE MUERTO

Better Off Dead... (1985)
Dir.: "Savage" Steve Holland
USA



¿Alguien quiere ver una peli condenadamente simpática? Aquí hay una. "Better Off Dead..." es lo que el bueno de John Hughes hubiera hecho de haber nacido fanzinero y porrero. Esto es que John Cusack está enamorado a morir de una chica, y la chica le deja porque quiere a alguien más popular. Lo de a morir no era sólo una expresión, porque sin ella su vida no tiene sentido y decide suicidarse. Para ayudarle a pasar el trago, a su alrededor tiene a un amigo con espíritu de vagabundo (literalmente), una madre que cocina como Bender, y una estudiante francesa de intercambio en la casa de enfrente, que le adora pero con la que no puede contactar porque se ve obligada a ser la cita diaria de su ególatra y mórbido anfitrión. Por suerte, una gran cantidad de tópicos ochenteros se acumulan en su vida y le distraen de su desesperación.


Para recuperar a su chica urde el clásico plan de enfrentarse en la pista de esquí más mortal al mejor deportista. Si pierde no importa, ya no tiene motivos para seguir. En el fondo él sabe que es un tío guay, que tiene el encanto de lo maldito, y si quiere tener alguna esperanza no puede seguir trabajando en el burger más apestoso del pueblo. No le va a ser fácil, porque el niño que reparte los periódicos está invadido por una furia homicida contra él porque una vez no le pagó, y le persigue obsesivamente como un T-1000 de barrio residencial. Y todo así. Un humor infantil pero muy efectivo esconde una auténtica pataleta adolescente, con un sencillo nihilismo pero para el que incluso el suicidio es cosa de broma. Un vacío existencial disfrazado de comedia pop, tan divertida como absurda, que incluso intercala alguna animación surrealista. Rodada con ritmo y cariño, el "Savage" Holland este, aparte de ser el director de nombre más molón que conozco, es como el hermano tonto de John Hughes, el que prefería los comics a los libros, el que tampoco se llevaba a la chica pero era porque no se enteraba. El que hacía chistes de gordos y se guardaba sus sentimientos. El que prefería ver a unas hamburguesas hablando que a unos chicos como él abriendo su corazón. Pero no eran tan diferentes. A veces se reían con las mismas cosas. Y la procesión iba por dentro. Y se nota.

1 comentario:

Andrés / Derzu dijo...

Las imagenes de esa película se ven muy bien. Estética ochentera concentrada. Veo que el argumento tompoco escapa de tener el mismo colorido. Interesante hallazgo.

saludos