(esto es una mudanza con pequeños cambios de un post que ya puse en el antiguo blog)
The Devil Rides Out (1968)
Dir.: Terence Fisher
Gran Bretaña
elink (inglés)
subtítulos (castellano)
El subgénero satánico y cultista es una de las especializaciones del horror que más número de alegrías y escalofríos nos da por metro cuadrado. Si además está hecho con todo el gotiquismo infalible de la Hammer, no puede salir sino una maravilla. Los nombres principales: Terence Fisher, Christopher Lee y... ¡Richard Matheson! Un hombre que siento que no está suficientemente reivindicado, y que es el mejor autor/guionista de terror palomitero que ha existido jamás. Aquí adapta una novela ajena (de Dennis Whitley) que parece que es bastante famosa, pero su sello está presente. Porque "The Devil Rides Out" es, de principio a fin, un apasionante recorrido por las mil y una tretas de Satán para salirse con la suya, una impresionante sucesión de climax de horror. ¿Desarrollo del argumento? ¿Para qué? Esto es la versión del dicho musical "no nos aburráis, dadnos el estribillo". Nada más empezar, los protas llegan a un encuentro de una sociedad astronómica. "Vaya, yo ya sé que eso es un círculo satánico, en fin, esperaremos media hora hasta que se decidan a desenmascararlo abiertamente como en las demás pelis de la Hammer". Aún no has terminado de pensar eso, y ya hay un enfrentamiento con una entidad demoníaca. Y así, una y otra vez. Un constante salir de la sartén para caer en las brasas, una huida del Bien perseguido sin tregua por el Mal. Qué virtuosismo del género de los tres grandes nombres de más arriba. Qué uso tan inteligente de la iconografía del Oscuro. Todo un festival de tensión diabólica, acción terrorífica y la inescapable presencia del Mal. ¡Y terror! Porque la peli, sin que sirva de precedente, da miedo. A mí, mucho. No quiero dar más detalles porque, entre rituales, control mental o entes infernales, hay todo un catálogo de las argucias de Belcebú. Al menos la larguísima secuencia de la resistencia en el círculo de protección (en la imagen), homenajeada en "El día de la bestia", tendría que figurar en cualquier best of del género.
¿Es perfecta? Alguna cosita hay, ¿no? Bueno, quizá algunos de los secundarios sobreactúan demasiado, como el líder del círculo satánico, que no tiene tanto carisma como debiera; o que el desarrollo de algunos personajes no es muy creíble. Pero no importa, porque una vez se ha entrado en la vorágine de magia negra, no se puede salir. Odio el término, pero me gusta ser justo con él cuando hay que serlo; y "The Devil Rides Out" merece ser llamada una obra maestra del cine de terror.
domingo, 23 de abril de 2006
Mis Terrores Favoritos (V): LA NOVIA DEL DIABLO
escrito por
Borja
a las
15:09
Categoría: Imágenes en movimiento, Mis terrores favoritos
domingo, 9 de abril de 2006
Mis Terrores Favoritos (IV): SUSPIRIA
Hay una forma de entrar en un mundo dominado por colores que queman la retina. Dominado por músicas que queman los tímpanos, salidas de una guarida de brujas perversas. Un mundo donde los cuentos para niños siguen siendo crueles, pero sin moraleja: horror infantil por puro placer. Donde se puede pasear por laberintos con la horrible seguridad de que ya no se podrá salir. Ese mundo está controlado por una casa que respira, que lo ve todo desde sus paredes, que transpira gusanos, se alimenta de asesinato y escupe muerte. La forma de entrar en ese mundo es muy fácil: no hay más que seguir a Suzy Banyon cuando llega al aeropuerto de Friburgo. Las campanas ya avisan de que no va a haber vuelta atrás. Suzy cruza la puerta de salida y nosotros con ella. Una fuerte tormenta, una ráfaga de viento casi la levanta del suelo... y ya estamos dentro.
Dario Argento hizo con "Suspiria" su mejor película, una vorágine de sensaciones, de crueldad, de imágenes, de plasticidad estética y de sonidos que acaban por retorcer el espinazo de tanto escalofrío. Y lo hizo teniendo en mente la "Blancanieves" de Disney, sólo pensaba en replicar los colores de aquella pero aplicados al terror infantil que nos sigue asustando de mayores. Anoche pude verla en DVD, y merece la pena hacerlo, fue como si la viera por primera vez. Entre otras cosas, sale a la luz una de las claves del cine de Argento, que el doblaje nos ha ido escatimando tantos años: la música no acompaña la acción, sino que está por encima de todo, llegando a tapar el diálogo. La Academia está fuera de la realidad que conocemos, una vez se entra se olvida el mundo exterior. El simbolismo de espejos y puertas como entrada a círculos más profundos del conocimiento de lo oculto, las interpretaciones de todos los pequeños detalles y el por qué usa este plano y no otro, no son pajas mentales de un crítico ocioso; en las entrevistas, Dario Argento habla más como un pretencioso profesor de universidad que como el director de cine comercial (autor, pero comercial al fin y al cabo) que en realidad es. Dario reprodujo como un maestro todo lo que había en su cabeza; la única forma de mejorarlo habría sido que los productores le hubieran dejado ser completamente fiel a su idea, en la que "Suspiria" estaba protagonizada por niñas de entre 10 y 12 años, que sufrían todo lo que sufren las jovencitas (quienes de todas formas se comportan como niñas, y son pequeñas en ese escenario para gigantes) con las que finalmente se rodó. Mucha magia, nada de guión, virtuosismo en la planificación, infinidad de imágenes que apelan al subconsciente de pesadillas infantiles que aún tenemos. Y el mejor título de todos los tiempos: "Suspiria". "Suspiria"...
escrito por
Borja
a las
10:33
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domingo, 2 de abril de 2006
Mis Terrores Favoritos (III): LAS TRES CARAS DEL MIEDO
I Tre Volti Della Paura (1963)
Dir.: Mario Bava
Italia
elink (en italiano)
subtítulos (en castellano)
A pesar de su inmenso sentido estético, Mario Bava a menudo era un narrador farragoso y aburrido. No son pocas sus películas que, mientras entran por los ojos, estiran de forma imposible la historia. Esta es la principal razón por la que "Las tres caras del miedo" es su mejor película; es una antología de tres episodios, historias cortas que duran lo que tienen que durar, sin la necesidad de irse a los 90 minutos que perdió a Bava varias veces. Tiene todo su despliegue visual, su increíble maestría de la fotografía, pero por una vez conjuntados con una narrativa concisa. Como en el mejor cine italiano de terror, el rasgo definitorio es uno: el color. Exagerado, expresivo, juguetón y muy efectivo, porque ayuda a crear un ambiente de terror, que es de lo que se trata. Las tres historias representan las tres formas de entender el género más importantes, inspiradas en la literatura clásica de Tolstoi, Chejov y Maupassant; todo lo mejor de lo añejo con todo lo mejor de lo moderno. Casi podría entenderse "Las tres caras del miedo" como un tratado sobre el género de terror, una recopilación referencial de las teclas que hay que pulsar para que funcione y se quede en la memoria. Una teoría que cobra fuerza si se piensa en el final, en el que se admite con humor que todo es un artificio.
Después de un breve prólogo de Boris Karloff, empieza "El teléfono". Una historia muy tensa, homenajeada/plagiada en el famoso comienzo de "Scream", en la que una chica es asediada por unas misteriosas y amenazadoras llamadas de teléfono. Un poco hitchcockiana, con sutiles referencias sexuales, la intriga va creciendo y por acumulación acaba por convertirse en terror. El segundo episodio es "Los Wurdalak", una historia de vampiros rurales que para algunos es lo mejor que rodó nunca Mario Bava. Con una fuerte influencia de la Hammer, la atmósfera de "estamos solos en medio de la nada contra el mal" no desaparece mientras no dejan de pasar cosas cada una más siniestra que la anterior. Por último, "La gota de agua" (mi favorita) es la más literaria de las tres, con una obsesión y un sentido morboso que remiten directamente a Poe, sin apenas diálogo basa toda su fuerza en la imagen. En unos colores mágicos, en unos decorados agobiantes, en unos sonidos molestos, y en ese maldito cadáver con esa maldita expresión que se quedará para siempre en nuestras pesadillas; y que ofrece uno de los finales más terroríficos de la historia del cine.
Aunque en general se piense lo contrario, yo creo que los autores suelen tener razón al decir cuál es su obra favorita de entre todas sus creaciones, y Mario Bava se quedaba con "Las tres caras del miedo".
escrito por
Borja
a las
18:44
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miércoles, 29 de marzo de 2006
Mis Terrores Favoritos (II): LA MATANZA DE TEXAS
The Texas Chain Saw Massacre (1974)
Dir.: Tobe Hooper
USA
En lugar de una opinión como las que suelo escribir, os recuerdo/cuento lo más memorable de "La matanza de Texas", porque poco se puede añadir a estas alturas. El clima extremo de Texas en agosto, que no debía tener muy contento al equipo de rodaje, ayudó mucho a que saliera lo que salió, que casi nadie esperaba, ni siquiera ellos. Os mezclo todo con alguna imagen poco conocida del rodaje. Y os pregunto: ¿cuál es vuestro momento favorito?
- La primera imagen de un cadáver en el desierto, putrefacto, con siniestras noticias radiadas de fondo. La primera vez que la vi, fue por casualidad en una cadena local; antes de saber qué era aquello, empezó esta escena y me decía a mí mismo, "me cago en la puta". En cuanto vi qué peli era, sabía que tenía que buscar corriendo una cinta para grabarla, pero no podía dejar de mirar.
- El autoestopista white trash, que asusta a un puñado de pijos de ciudad. De parecer un tipo raro, se convierte en un potencial loco peligroso cuando se corta en la mano con un cuchillo. Le echan, y corre junto a la furgoneta para marcarla con su sangre.
- La pestilente habitación llena de plumas y huesos. La película entera es como una nevera apagada y llena de mierda de paloma. Huele.
- La puerta corredera de la que sale por primera vez Leatherface. En un solo plano estático, rápido y conciso, aparece el monstruo y le da un mazazo a un tipo al que no le da tiempo a reaccionar. Duele.
- La chica colgada viva y despierta de un gancho de matadero. Y dicho sea de paso, su estética pijipi de sujetadores fuera y camisetas ajustadas dentro. En las pelis de terror actuales ha sido cambiada por la camiseta blanca de tirantes, sucia y embarrada, no menos destacable.
- El asesinato del plasta de la silla de ruedas, en la oscuridad del bosque, con la famosa sierra mecánica.
- En esa misma oscuridad, la persecución de Leatherface a Marilyn Burns, que parece no acabar nunca y da muchas ganas de gritar. Cuando acaba la persecución no podemos respirar tranquilos, sino que la cosa se pone aún peor en la enfermiza cena de familia disfuncional, con el abuelo intentando martillear la cabeza a la gritona chica. Angustioso.
- Y no acaba ahí la espiral de horror. En una escapada poco ortodoxa saltando por la ventana, Marilyn Burns de nuevo huye y huye y huye, y uno sólo quiere que se acabe ya para volver a la tranquilidad del mundo real.
- La imagen final de Leatherface cortando el aire con su sierra en el crepúsculo de la mañana, se siente fracasado porque ha perdido a su presa.
PD: Muy recomendable la segunda parte, con Dennis Hopper, autoconsciente y todavía más demencial y excesiva que ésta. Y la reinterpretación (no remake) del 2003 recuperaba el espíritu, dentro de lo posible hoy día, de la original, con resultados no poco agobiantes y con Jessica Biel con la camiseta blanca de la que os hablaba antes.
escrito por
Borja
a las
14:16
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miércoles, 22 de marzo de 2006
Mis Terrores Favoritos (I): LOS OJOS SIN ROSTRO
Les Yeux Sans Visage (1959)
Dir.: Georges Franju
Francia
elink (en francés)
subtítulos (en castellano)
Una forma infalible de empezar una película de terror es en una carretera oscura y vacía, iluminada sólo por los faros del propio coche. No importa que sea en pleno centro metropolitano, o en unos caminos rurales apartados del mundo. Siempre funciona. Así empieza "Los ojos sin rostro", con una mujer conduciendo sola, con una presencia que entrevemos en su retrovisor interior. Con una música circense que recuerda inevitable a "El tercer hombre" y que, lejos de darle un toque cómico a la escena, potencia la inquietud que provoca. Inquietud es una palabra clave a la hora de hablar de este clásico del terror europeo. Con poco diálogo, una historia simple (un doctor que oculta a su hija con el rostro desfigurado, rapta a chicas parecidas para intentar transplantarle una cara nueva) y un minimalismo visual que es efectivo precisamente porque parece todo lo contrario, Franju consigue que no dejemos de removernos en el sillón durante 90 minutos. Y 90 días, porque es una de esas películas con imágenes que no abandonan y que, si ves de noche antes de acostarte, se mezclará con tus pesadillas.
Quizá el mejor uso que se le ha dado al blanco y negro en una historia de terror, y soprendentemente no es un uso espectacular y excesivo, sino todo lo contrario: aséptico y claro. Del contraste entre la fantástica historia de un aparente científico loco y una dirección que pretende y consigue tanto una sugestiva poesía como un anclaje en el hiperrealismo, de ese contraste sale toda la fuerza de "Los ojos sin rostro". No deja de transmitir sensaciones oníricas, con simbolismos poderosos de los que tenemos la interpretación en la punta de la lengua pero no llega a salir, como la presencia constante de los árboles y los perros; cosas cotidianas cobran un aspecto desagradable y casi inmoral bajo el prisma de Franju. Y, a la vez, el hormigueo se multiplica, porque parece que podría haber sucedido en algún apartado chalet, con personajes con dobles motivaciones que podemos comprender. El enlace con la real medicina nazi ya se ha hecho en algún estudio sobre la película, y explicaría gran parte de la incomodidad que produce. Me gustaría leer una opinión en profundidad de un psicoanalista sobre "Los ojos sin rostro"...
A pesar de tener una gran unidad interna, funciona también a base de secuencias casi aisladas. La más famosa, la de la operación quirúrgica y gráfica, sin precedentes en el cine narrativo, que causaba desmayos y protestas por donde se proyectaba la película. Pero casi más importantes para la verdadera eficacia global son otras más discretas, como los largos paseos de la hija del científico por la casa, sola y en silencio, con esa sencilla máscara, de muñequita, que casi hace apartar la mirada de la pantalla por todo su poderío de horror; es como de otro mundo, uno en el que todo tiene la misma apariencia pero es más siniestro y desagradable. O toda la parte en la que la chica secuestrada huye sin cara y con la cabeza vendada, como fruto de una fantasía sadomasoquista lynchiana, y acaba siendo capturada y enterrada en una cripta de un cementerio del que no se puede salir hasta que acaba la secuencia, por muy fuerte que se desee hacerlo.
Antepasado directo de Cronenberg e incluso Lynch, descendiente de Cocteau, plagiado y homenajeado por todas partes, "Los ojos sin rostro" es un gran clásico tanto del mal rollo como de la poesía cinematográfica, de potentes sensaciones que no se pueden explicar y no se pueden evitar. Y con un desenlace de tanta fuerza estética aberrante, siendo sutil y hasta bonito, que no se podrá borrar de la memoria. "Los ojos sin rostro" es como una planta carnívora.
escrito por
Borja
a las
16:00
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martes, 21 de marzo de 2006
Mis Terrores Favoritos (0)
Me decido a empezar mi primera serie regular en el blog: Mis Terrores Favoritos. Título plagiado con poca vergüenza y menos originalidad de un programa de Narciso Ibáñez Serrador que a mí me pilló bebote (yo soy ya de Alucine y Noche de Lobos), pero que da el pego y es de lo más descriptivo. Cada entrada la dedicaré a una película, básica al menos para mí, de este nuestro género predilecto: el terror. Como buen generófilo admito que este es uno de los pocos campos donde el academicismo tiene razón, quizá precisamente por ser tan poco académico. Me explico. Una vez vistos los grandes clásicos del cine de escalofrío y silueta, hay muy pocas películas que puedan superarlos o incluso acercarse. Esto es un poco frustrante para el aficionado, que ve cómo en pocos años ya ha visto casi todo lo que da de sí, al menos al máximo nivel. Y aun así, sabiéndolo, no se puede evitar seguir investigando con ganas, las pasiones es lo que tienen, con esperanza de encontrar algún Santo Grial perdido en las entrañas de la historia. Y se encuentra sólo con repeticiones formulaicas, diversiones pasajeras, y esas pequeñas joyas, no siempre valoradas justamente, que aparecen de cuando en cuando y motivan a seguir en el ajo.
Por eso, en este repaso aleatorio y algo irregular, hablaré de los clásicos que todos conocemos y amamos. Aparte de una opinión, intentaré ofrecer algún punto de vista nuevo o datos poco conocidos, porque precisamente sobre las grandes del terror se ha escrito mucho y, a veces, bastante bien. Y también hablaré de esos diamantes en bruto que todos tenemos, cada uno los suyos, que suelen ser fundamentales en la creación de una identidad cinematográfica personal, tanto como los que forman parte de la historia oficial.
Un aperitivo de la peli por la que empezaré, a ver si alguien la reconoce:
