jueves, 16 de noviembre de 2006

THE MANSON FAMILY

The Manson Family (2003)
Dir.: Jim Van Bebber
USA



"The Manson Family" es una película con dos cojones. Los de Jim Van Bebber. Este terrorista es un viejo conocido del underground extremo americano, gracias a un par de brutales cortos ("RoadKill" y "My Sweet Satan"), y un largo, "Deadbeat at Dawn", que incluso llegó a ser editado en España con el horrible (o genial) título de "Gore en las calles". Es un heavy fibrado y con pinta peligrosa, entre otras cosas porque tiene una mirada con trastornos provocados por años de porros y ácidos. Y, aparte de merecer estar en listas negras de toda gente de bien, es uno de los muy pocos cineastas genuinamente independientes que quedan en los USA. Escribe, dirige, produce y hasta interpreta sus propias obras. Lo curioso del caso es que, a pesar de su trasfondo y los temas que trata, su cine no es una barata exploitaition por y para fans, sino un cine provocador y salvajemente personal, sin ninguna concesión. Este interés en no ceder ni un paso ha hecho que su obra sea escasa. "The Manson Family" es un proyecto que le costó finalizar cerca de una década: parece que empezó en 1988; allá por el 94 ya estaba casi terminado pero se quedaron sin presupuesto; en el 97 se estrenó una versión "in progress" en festivales; y en el 2003, gracias al apoyo de Blue Underground, pudo pasarla a cine y tratar el montaje como deseaba, sin necesidad de venderse un ápice al mercado del descerebre.


"The Manson Family" no trata sobre Charles Manson, sino sobre su círculo. Las apariciones del propio Manson, un actor bajito y feo muy parecido al auténtico, son pocas. Su fuerza se intuye, o más bien nos la tenemos que creer, en las conversaciones de sus seguidores, quienes de tipo carismático pasan poco a poco a considerarle Dios y Satán. El invento está lejos de ser una película lineal y convencional. El montaje es la estrella, dotando de texturas propias de las épocas que se viven; jugando, en apariencia aleatoriamente, con varias historias a la vez. La historia directa del clan Manson se ve interrumpida por un reportaje televisivo, en el que aparecen entrevistas (de ficción, pero no lo parece) con los supervivientes de la familia, años después. La influencia de los media es un hecho importante, pero está tratada de forma mucho más sutil que por ejemplo en "Asesinos Natos". Esta narración es más o menos la misma que usó en "My Sweet Satan". De vez en cuando, también vemos hablar a los responsables del reportaje en su estudio, quienes dicen que, como el director, están interesados no en Charlie, sino en los chavales que realmente empuñaron las armas. Por último, también hay una acción actual, en la que una panda de oscuros colgados se droga y fornica de forma obscena en un sótano. El contraste con la generación del amor es brutal, aunque los resultados sean los mismos; como detalle, los enfermos contemporáneos aparecen con el movimiento acelerado en el montaje, que se me escapa lo que significa.


La primera hora de peli va por ahí. Vemos un montón de bastante explícitas orgías de hippies tetudas y melenudos, con unas texturas y un montaje tan logrados que podrían pasar por cualquier cinta psicodélica de la época. No se representa el momento, sino que se viaja hasta él. Poco a poco, en una interminable cascada de planos a cual más creativo, vamos viendo el (literalmente) descenso a los infiernos del grupo, cómo el amor les lleva al terror y el sexo se mezcla y confunde con la violencia, en parte por una paranoia inducida por las drogas. En al menos una escena de "My Sweet Satan" parece probado que todo cristo iba de tripi en el rodaje, y no sorprendería saber que aquí también. Cuando falta una media hora, la situación ya es insostenible, y llegan los asesinatos de Sharon Tate. Aquí casi se olvida de las otras narraciones, y pasamos 20 minutos en esa casa. Pasando de elaborar una pensada y elaborada set-piece, el cafre del Van Bebber se pone a rodar de forma animal y caótica, captando perfectamente la situación. Yo admito que me acojoné severamente ante la matanza, que es a la vez realista y un mal viaje de LSD. >El ratio de apuñalamientos en esta parte diría que es el mayor que he visto en una pantalla: se ensañan, juegan sádicamente con los cuerpos vivos y muertos, ríen y se manosean. Un delirio de atrocidades, en el que el director y los actores se funden con la historia y los personajes.


En los últimos 10 minutos, con una fuerza destructiva que (una vez más, literalmente) destruye la pantalla, es cuando confluyen todas las historias y el conjunto toma sentido. Es en esta parte final cuando el nihilismo se desata hasta el extremo; lo que asusta es que no es una violencia por la violencia como la de, por ejemplo, los remakes de "La Matanza de Texas". Allí, la película es consecuencia de ese nihilismo del momento social y de lo que representa. Pero en "The Manson Family" la anarquía y la inmoralidad se descubre como totalmente pensada, no como un entretenimiento más o menos enfermo sino como una forma de entender el mundo. Y ESO es lo que acojona. En los créditos finales, hasta el último segundo se engancha una voz que repite "think about it, think about it...". En el fondo, Van Bebber es como un Rob Zombie vagabundo y de los barrios bajos; pero su principal influencia es la de Richard Kern, de quien el grupo actual está viendo "You Killed Me First!" en el sótano. Las actuaciones que consigue son muy parecidas a las de la panda de Kern, y Leslie Orr hubiera sido un icono como Lydia Lunch o Lung Leg en otra época. Puede que no sea una gran película, de hecho es bastante imperfecta, pero diría que eso es lo que la convierte en una obra importante; la falta de presupuesto es suplida con un torrente de creatividad, pero a la vez Van Bebber se muestra algo limitado en la primera parte, y no termina de ser convincente el camino por el que la comuna llega al horror. "The Manson Family" es eso que tanto les gusta decir a nuestros críticos mayoritarios: una película necesaria, porque demuestra que aún se puede disfrutar, con gran esfuerzo, de una libertad artística total, aun partiendo de las peores condiciones. Porque no nos engañemos, el cine de género de bajo presupuesto está tan atado o más, es tan dependiente comercialmente como el de las majors de Hollywood. Pero Van Bebber rompe esquemas: aunque parte en principio de la exploitaition, sabe que su voz es poderosa y lo traspasa, y salta por encima de cualquier género. No en vano, "The Manson Family" tuvo sus primeros éxitos en los circuitos de arte y ensayo.

sábado, 11 de noviembre de 2006

GOD TOLD ME TO

God Told Me To (aka Demon) (1976)
Dir.: Larry Cohen
USA



Larry Cohen es uno de los directores más personales y auténticos del fantástico, injustamente (o más bien sorprendentemente) olvidado hoy, incluso por los fans. Ni siquiera su estupendo capítulo para "Masters Of Horror" ha provocado una revisión de sus películas. "God Told Me To" es la más alucinante de todas. Tiene, como casi todo el cine de Cohen, una de esas ideas argumentales que es muy difícil que salgan mal. En New York, ciudad protagonista, hay una oleada de asesinatos en masa, causados por personas aleatorias, generalmente por el método del francotirador apostado en lo alto de un edificio. Un detective investiga y descubre que, al ser preguntados por qué lo hicieron, todos responden lo mismo: Dios me dijo que lo hiciera. Y, conforme avanzan sus pesquisas, no se encuentra con una esquizofrenia causada por residuos tóxicos o aparatos secretos del gobierno, como en cualquier episodio de "Expediente X"; sino que en cada suceso aparece un hombre sospechosamente parecido a Jesucristo.


La trama es tan demente como apasionante, con un guión redondo y cada vez más complejo conforme avanza. Toca y mezcla a la vez y con el mismo éxito géneros como el policíaco, el terror puro, el cine lisérgico, la ciencia-ficción, la blaxploitaition, el documental... enmarcado todo en una estructura casi hitchcockiana. Su reinterpretación de Hitchock es quizá parecida a la que habría hecho De Palma si se hubiera dedicado al thriller en su primera época de libertad formal. Hay hasta homenajes directos, como la música (la peli está dedicada a Bernard Herrmann), o una copia de la escena del asesinato en la escalera de "Psicosis", que me atrevería a decir que aquí está mejor rodada de no ser porque tampoco quiero exagerar. "God Told Me To", aparte de esto, tiene un tono profundamente único y personal, una forma de filmar New York en la que se puede reconocer a Cohen aun viéndola unos segundos. No parece haber mucho presupuesto, pero la imaginación y el talento disparan la efectividad de la película, con una narrativa potente y sin descanso, muy física. Es física en el sentido de que sientes estar dentro de los escenarios, gracias a que la cámara siempre está en acción y con una perspectiva a la altura del espectador; y a la vez tiene una gran sensibilidad onírica, sobre todo por la fotografía algo amarillenta y a veces "llorosa". Uno se siente transportado a través de un sueño, con el mismo tempo, y con una historia propia de una pesadilla causada por indigestión.


Los actores, sobre todo el protagonista, juegan un papel muy importante, porque se mezclan perfectamente con el entorno, se diluyen en la historia como pegotes en una pintura. Gracias a ello, Cohen retrata también el clima social de la ciudad de forma sutil pero muy convincente, con carga crítica, convirtiendo la película en un testimonio de una época, una de esas que se sabe que no se podrán repetir. Aparte de ese pulso moderno, hay mucha cinefilia, no sólo en lo de Hitchcock, sino por ejemplo en un par de flashbacks que reinventan la ci-fi de los años 50 con el "todo vale" de los 70. Y también habla de la religión; aunque la usa para indicar algunas cosas sobre el vacío de valores del mundo moderno, sobre todo usa su mitología como herramienta en beneficio de la película, y la retuerce de tal manera que consigue una atmósfera apocalíptica de "llegada del anticristo" nunca vista, ¡partiendo además de Dios y no de Satán! Aunque suene rancio: ya no se hacen películas así. Hay que verlo para creerlo, y la última imagen es de las que revientan a uno por dentro. El cine de género actual tiene algunos méritos, pero no la libertad de aquel entonces.

lunes, 23 de octubre de 2006

Invader Zim! Space meeeat!

En corto: la mejor serie de animación de la galaxia.


En medio: como un Tim Burton esquizofrénico y que se ha olvidado de tomar sus pastillas. La serie vomita obsesiones desatadas como los alces, los monos, los cerdos, la skool, o los sitios de comida rápida. Una locura total, divertida hasta morir. El creador es Jhonen Vasquez, conocido por sus comics de "Johnny The Homicidal Maniac".

En largo: Zim pertenece a la raza Irken, especializada en conquistar planetas. Es la oveja negra del imperio: a pesar del entusiasmo y entrega de su megalomanía, siempre acaba dejando las cosas peor de lo que estaban para todos. Para deshacerse de él, le mandan hacerse con el lugar más lejano de la galaxia, que resulta ser la Tierra. Le proporcionan un androide perturbado montado con piezas de desguace, Gir, que suele ir disfrazado de perro idiota. Zim se disfraza de niño humano normal, pero Dib, un chico de su clase que es investigador paranormal en su tiempo libre, conoce la verdad, y trata de darla a conocer por cualquier medio. Y, bueno... esto ni empieza a describir lo que es "Invader Zim": la demencia más absoluta. Los planes de ambos chocan, se contrarrestan, y suelen causar el caos más grande y salvaje. Con amplia variedad, porque no hay dos episodios iguales, y todos tienen de fondo a secundarios creados en un frenopático (como la profesora, la hermana de Dib, o los jefes de Zim: The Almighty Tallest Purple and Red), que habitan un mundo más o menos futuro donde todo, y digo TODO, puede existir si tiene el apropiado nivel de cafeína en sangre. Luchas de robots, una habitación en el centro de la galaxia con un alce que explica el origen del universo, ardillas, monos sedados emitidos por televisión 24 horas al día, enanos de jardín equipados con láser de alta tecnología, Chickenfoot, padres-droides epilépticos... y la revelación de que el Apocalipsis será en un fast-food: The Foodening. Y con todos los capítulos deseas que te metan tila en vena porque no puedes aguantar tanta histeria y tanta carcajada espasmódica.

La pena: no es fácil de conseguir. Incluso por internet, si hay suerte se pueden bajar capítulos en inglés, pero (creo) no hay subtítulos. Hay algunos disponibles en español neutro, pero hay que evitarlos porque una de las grandes bazas de la serie es su doblaje original, con frases neoclásicas, llenas de sabiduría, y apropiadas para el día a día como:
-Ride the piiiiiiiiiiiiiiiiiiiig!
-Space meeeeeeeeeat!
-Dooooooooooooooom!
-Cuuuurse youuuuuuuuuu!

El sueño:
poseer la caja para fans, con la forma de la casa humana de Zim, que incluye las dos temporadas, los especiales, algún capítulo inacabado, un muñeco de Gir, extras, subtítulos en Irken, etc. Son los 120$ que algún día me atreveré a gastar. Algún día...

sábado, 14 de octubre de 2006

LOS ARISTÓCRATAS DEL CRIMEN

The Killer Elite (1975)
Dir.: Sam Peckinpah
USA



"The Killer Elite" está considerada una obra menor de Peckinpah, y por mucha gente incluso una basura indigna del maestro, merecedora de gritos de "¡vendido!". Pero en realidad es una continuación directa del estilo practicado en "La Huida" (a la que en mi opinión iguala y, en su primera parte, supera), con todos los tics propios de su director, tanto en lo visual como en lo argumental: la amistad traicionada, la violencia (con sangre que ya no es la obvia pintura roja que restaba fuerza a sus anteriores films) o la cámara lenta (a menudo juzgada gratuita a esas alturas). Y explota dos de esas manías muy especialmente; por un lado, el montaje, rápido, creativo, que superpone diálogos, secuencias, y hasta líneas temporales, y que ayuda a que su cine se conserve fresco y libre; por otro, su paciencia, su capacidad para tomarse las cosas con calma, para no precipitar los hechos y dejar que duren lo que sea necesario. Aplicando esto, dedica una larga porción de la primera parte del metraje a la recuperación del personaje de James Caan, herido de bala en brazo y pierna. No sólo logra el momento más doloroso de toda su filmografía, cuando le retiran las escayolas y el esparadrapo (cualquiera que se haya roto un hueso de verdad alguna vez, sudará frío), sino que además equipara así la heroicidad de película con la del día a día, el sacrificio de una leyenda con el que una persona normal puede hacer en una rehabilitación. Lo humaniza, y consigue así una de las mayores empatizaciones vistas en el cine de acción.


Después de su recuperación, ayudado por las artes marciales y la fuerza de voluntad, la película se vuelve algo más convencional pero no menos apasionante. Comercialidad bien entendida y aceptada por su director. La trama de un grupo de asesinos o protectores, mercenarios de una agencia privada oculta, que se dedica a trabajar con figuras políticas, está rodada con mucha habilidad y soltura, a lo que se le añade la desvergüenza propia del cine macarra de los 70. Tensión y diversión en las escasas secuencias de acción, virtuosas como no podía ser de otra forma. La última parte sucede en unos barcos inmensos que hacen lamentar no poder verla en pantalla grande. Es aquí cuando hay una lucha entre asiáticos supuestamente climática, que en realidad es bastante idiota; Peckinpah parece consciente de esto, y el propio personaje de Caan se dedica a ridiculizarla. Los ninjas parecen ser muy molestos para los detractores de esta película, como si algo tan vulgar le quitara toda posible entidad, cuando en realidad su presencia es corta y, además, independientemente de que sea o no un poco tontorrona y de "Equipo A", está filmada con gusto y no parece demasiado encajada a presión. Los más críticos también se olvidan del fabuloso arranque, que con unos diálogos muy naturales traza con originalidad la amistad entre Caan y Duvall, un comienzo no demasiado alejado del primer Godard.


(Curiosidad: Tom Clancy, el escritor de novelas paramilitares hi-tech, interpreta a un francotirador maníaco-depresivo y de gatillo tan fácil como acertado)

miércoles, 11 de octubre de 2006

RED ANGEL

Akai Tenshi (1966)
Dir.: Yasuzo Masumura
Japón



Son los años 60, el cine está reventándose a sí mismo desde dentro. No sólo en Europa: en Japón surge la llamada "nueva ola", directores como Suzuki o el propio Masumura que trabajan con géneros superutilizados y los reinventan, siendo tan respetuosos como subversivos con su fondo original. "Red Angel" coge, por un lado, el cine bélico, vertiente guerra China-Japón; por otro, el cine erótico que empezaba a despuntar en las islas, con la violación como elemento característico. Masumura trata los aspectos más oscuros de los dos, los ensucia y los hincha de sordidez gracias a un podrido blanco y negro, y se lo planta al espectador en la cara. Y si éste no conocía a Sam Fuller no se había enfrentado a nada parecido.


La historia es sobre una enfermera japonesa que trabaja, casi esclavizada, para el ejército. Como no puede ser de otra forma, es violada en grupo. Y, en lugar de recibir apoyo, la mandan unos días al frente. Allí sus horas de sueño son casi inexistentes, y sólo vive para oler la sangre de los cadáveres, para asistir más y más amputaciones hechas sobre la marcha. Vive una hipersexuada aventura con uno que haría parecer al Johnny que cogió su fusil un tipo elegante; no deja de ser paradójico que la forma de salir de la miseria sea afrontándola en su forma más directa y salvaje. Su vida, a pesar de todo, sigue marcada por la tragedia, pero en su sumisión y sacrificio yo diría que hay hasta un tipo peculiar de feminismo, entendible sólo en comparación con la típica misoginia japonesa. Sigue vagando por entre los horrores de la guerra, y se sumerge en una especie de historia de amor con un doctor soberbio, impotente y que le obliga a pincharle las inyecciones de la morfina a la que es adicto.

Sí, todo es tan agobiante y enfermizo como parece. El ser humano no sale bien parado, y encima la poca parte buena que le toca viene al exprimirlos al límite y ponerlos cara a cara, vísceras contra vísceras, con su lado más oscuro. La poesía es puramente animal, y sale de cosas como el seccionar miembros; y más impactante todavía el comprobar que en realidad no es ni la mitad de gráfica de lo que pueda parecer por la impresión o el recuerdo. La sección final, tan intensa como es costumbre es Masumura, es la que recuerda que estamos en una película bélica, y precisamente la guerra es la que se dedica a medio juzgar a cada personaje, dándoles en cierto modo lo que se merecen. Algo arriesgado en una peli de guerra en principio pacifista, como todas las que tienen un par de neuronas. Pero "Red Angel" es un escupitajo en la cara que no se propone poner las cosas fáciles.

lunes, 25 de septiembre de 2006

DOMINO

Domino (2005)
Dir.: Tony Scott
USA / Francia



"Domino" es la segunda peli de Richard Kelly, el autor de "Donnie Darko", aunque aquí sólo como guionista. Dirige Tony Scott, y como yo le tengo mucha simpatía a su familia, disfruto con su saturación de efectos de montaje y con su afán de que ningún plano dure más de 3 segundos. Básicamente, "Domino" es un videoclip de 2 horas y pico. Un desmadre visual y de ideas. Esto es tan escandoloso y chillón como "Un domingo cualquiera" (también a reivindicar), pero además con sustancia. Un demente exceso visual, insoportable para la clase rancia, incompatible con el amor clásico por las pelis, es entretenimiento puro y cine ultramoderno. Juega con la realidad y la ficción en nombre de la diversión, elimina todo factor humano del cine para provocar erecciones por adrenalina.

Para unir todas las partes, está el guión. Una esquizofrenia y una masturbación de acción y punch-lines, Richard Kelly se pone una vez más a dar rienda suelta a todas sus fantasías adolescentes, que son muchas. Yo tengo algo de teenager con espíritu macho y amor por los G.I.Joes, por eso siento una empatía tremenda con todo lo que nos cuenta. "Domino" es la peli que cualquiera de nosotros del género masculino hubiéramos hecho con 13 años y las hormonas disparadas y con la adrenalina a tope. Los que critican que no sea creíble (ya lo dicen al principio, "basada en hechos reales... más o menos"), o que sea absurda, o fantasma, una vez más no han entendido nada. Porque es precisamente lo que se busca, el ir más lejos todavía, con una total autoconsciencia de lo que se está haciendo, lindando con la parodia. Y se consigue a base de reventar tímpanos y retinas y otros sentidos del gusto.

Y luego está Keira. Soy el primero que ha criticado a esta mujer, paradigma de la sosería en la pantalla, insípida hasta congelar el cerebro. Y ahora me trago mis palabras. Porque Keira Knightley está TOTAL como Domino Harvey, y da una lección sobre cómo ser una bad-ass de primera. Si de mí dependiera, el MTV Movie Award a la mejor actriz era para ella este año y todos los siguientes.

jueves, 29 de junio de 2006

MASTERS OF HORROR: Todos los capítulos (y II)

(viene de aquí)


DEER WOMAN (John Landis) - Que Landis está muerto y enterrado desde hace muchos años es algo que se presupone con demasiada ligereza. Porque, aunque no ha estado a la altura de los 80, en los 90 "Innocent blood" o "La familia Stupid" fueron estupendas sombras de su época dorada: el talento cómplice de este hombre siempre ha seguido ahí. Y ahora lo ha demostrado con este episodio, donde retoma el espíritu de su "Hombre-lobo en Londres" (referencia directa incluida), sabiendo que tomarse en serio a sí mismo sería un suicidio. Y no lo hace, y monta el capítulo más divertido de la serie, metiéndose de lleno en la parodia por momentos (¡las reconstrucciones de los hechos en el camión!), con la sangre y el erotismo muy presentes, flojeando un poquito solamente en los momentos de puro terror. Estoy convencido de que si Landis hiciera 5 pelis cada 5 años, al menos una o dos serían memorables. 7/10

CIGARETTE BURNS (John Carpenter) - Y estas son las palabras mayores. Carpenter es un gigante del cine, que conserva la intensidad y la pasión del principio intactas, sumadas a una técnica depuradísima. Un genio narrativo, que además aquí se desmarca con conceptos casi cronenbergianos, auténtico amor sin medida por el cine, y una inteligencia que se sale de los medidores. Inabarcable, probablemente su mejor peli desde "La cosa", "Cigarette burns" es un brutalmente sangriento y épico homenaje a los degustadores y a los creadores de cine, que hay que verlo para creerlo. Udo Kier protagoniza una imagen poderosísima llamada a entrar en la historia del género, dándole sentido a la expresión "hacer películas con las vísceras"; que es lo que, sin descanso, ha hecho siempre Carpenter. 9,5/10


THE FAIR-HAIRED CHILD (William Malone) - El director menos conocido del pack, Malone es adalid del efectismo videoclipero a lo Balagueró pasado por la MTv. Y, aun así, hace un episodio entretenido y modernete para adolescentes actuales, más o menos disfrutable y con cierto mal rollo artificial. 6/10

SICK GIRL (Lucky McKee) - Lo que muchos esperábamos: la confirmación de McKee después de la adorable "May". Sigue caminos parecidos a los de su primera peli, con el mismo romanticismo raro y con un toque más marcadamente fantástico y lésbico. Angela Bettis se come la pantalla con su voz de camionera, que no encaja en ese cuerpo, en una historia de insectos de otro mundo, de degeneración y de amor. Conforme avanza todo, también lo hace la pena del espectador y la tensión expectante, y McKee es lo bastante listo como para hacerlo terminar de la mejor forma posible: a lo bruto. Y es lo bastante amante del cine italiano como para saber de las bondades del final doble. 7/10


PICK ME UP (Larry Cohen) - Reinventa el subgénero psychokiller un poco al estilo del primer episodio, aunque con más desvergüenza todavía. Cohen es un gamberrete que siempre cae bien al fan, porque tiene ritmo y la cara lo suficientemente dura para saber que la credibilidad y la seriedad a menudo son aspectos secundarios. Violento y juguetón, con la siempre deseada Fairuza Balk y dos carismáticos psicópatas, retuerce una historia en apariencia sobada para dar el capítulo más divertido junto al de Landis. 7/10

HAECKEL'S TALE (John McNaughton) - John McNaughton es uno de los mejores directores americanos de los 90, por mucho que su prestigio apenas vaya más allá de "Henry". Por eso, aunque ahora ande perdido, se esperaba que pudiera hacer algo opresivo con una historia de zombis pervertidora del espíritu gótico. Pero no lo hace, y le sale una cosa sosilla y poco trabajada, con puntuales momentos de depravación extrema (la espectacular orgía en el cementerio y el epílogo). ¿El problema? No es por quitarle culpa a McNaughton, porque si no hay pulso en la dirección no lo hay, pero Mick Garris era el encargado de adaptar una historia de Clive Barker, y una vez más lo hace de forma pajillera y sin más chicha que la de una mujerzuela. 5/10

IMPRINT (Takashi Miike) - Y acabamos con el segundo Titán de la serie, Takashi Miike. Un poco al estilo de "Box" (su parte para "Three... extremes") pero con más historia, "Imprint" es un exceso esteticista y sádico, con una perfección formal y una elegancia narrativa únicas, que abruman y que hacen pensar que Miike hasta ahora sólo estaba tomando contacto con el cine, y todavía tiene que desplegar su verdadero talento. Enfermizamente colorista, terrorífica y romántica al límite, sin una sola concesión y con una secuencia de tortura tan insoportable como hermosa. 9/10

martes, 20 de junio de 2006

MASTERS OF HORROR: Todos los capítulos (I)

Cuando salió la noticia de una serie de televisión con capítulos dirigidos por los realizadores más míticos del cine de terror moderno, los fans de todo el mundo nos volvimos locos por la idea. La serie en sí, una vez vista, es irregular y mucho menos apasionante de lo que se podía esperar, demostrando (como sus filmografías) que los directores que participan son en su mayoría de segunda división. La única obligación impuesta por los productores parece la de meter sangre y tetas como nunca se ha visto en algo hecho para la tele, y siempre se agradece un poco de subversión. Los FX son de lo mejor que se ha visto, y demuestra que es un campo en el que se puede alcanzar la perfección si se olvidaran un poco de los efectos por ordenador. Pero a pesar de la aparente libertad que les dieron a los muchachos tras las cámaras, sólo los más inteligentes del grupo (Carpenter, Miike...) se tomaron el proyecto como la posibilidad de hacer mediometrajes con el mismo mimo que le pondrían a cualquiera de sus pelis; y de hecho, los capítulos que lo merecen son vistos en pantalla grande en festivales afines. Otros, aunque con variaciones, se limitan a cumplir, en general cubriendo el entretenimiento, pero sin atreverse con nada innovador ni demasiado memorable. Incluso una serie parecida pero menor como "Night Visions", aunque con menos calidad, se esfuerza en ser más original en conjunto. Al final, "Masters of Horror" sirve para distinguir a los verdaderos directores y viejas glorias de los profesionales con suerte, a los niños de los hombres.


INCIDENT ON AND OFF A MOUNTAIN ROAD (Don Coscarelli) - Muy prometedor comienzo, del siempre original y personal Coscarelli, con mucho que ofrecer para una mirada que vaya más allá de lo superficial, y que aquí con cuatro cosas le da la vuelta al género del psychokiller. Convierte al asesino no en el centro de la historia, sino en un elemento secundario, una excusa para que suceda todo lo demás. Sin origen ni explicación necesaria, el pobre matador es casi más la víctima, un personaje que se ve atrapado en una situación que no quería. Y tiene muchísimo mérito proponer algo nuevo en un subgénero tan oxidado como éste. 7'5/10

DREAMS IN THE WITCH HOUSE (Stuart Gordon) - Partiendo del mejor relato de Lovecraft (y por extensión uno de los mejores jamás escritos), Gordon hace una directa-a-vídeo, funcional y sin el mínimo esfuerzo por decir algo nuevo que justifique haberla rodado. Algo más fiel de lo que se podría esperar, no tiene ninguna de las escasas virtudes de Stuart Gordon, como podría ser la facultad de crear ambientes malsanos y que ponen nervioso. Aquí todo transcurre como en un telefilm, con ritmo pero sin alma. 4,5/10

DANCE OF THE DEAD (Tobe Hooper) - En principio, una irritante masturbación videoclipera de Hooper, que si se analiza punto por punto (el horrible montaje, la dirección petarda, la fotografía moderna mal entendida) es una basura insalvable. ¿Qué ocurre? Que Hooper tiene un instinto especial y, aunque cuando quiere hacer algo no le sale, a nivel inconsciente hace funcionar casi cualquier cosa. Y ese talento innato es lo que consigue que la atmósfera histérica de decadencia postapocalíptica funcione perfectamente, nos mete en ese mundo enfermo a correr drogados en ese coche, y sabemos que lo que vemos y lo que sentimos es lo que veríamos y sentiríamos de estar ahí. 7/10


JENIFER (Dario Argento) - Mediocre. La mayor decepción de toda la serie, un auténtico maestro en horas bajísimas, que parece renegar de toda la personalidad que le hizo grande. Porque, ahí está el problema, esto no parece de Argento, parece de cualquiera. No hay una sola escena de cámaras imposibles, ni un solo asesinato rodado con la misma premeditación que se comete. Lo único que mantiene esto es una impactante labor de maquillaje y FX sanguinolentos, y algo de sexo chungo que da cosica. Por lo demás, ya le vale a Dario, a ver si se da un golpe en la cabeza y recuerda quién es. 5/10

CHOCOLATE (Mick Garris) - El caramelo del nene, la exigencia del creador (Mick Garris) para montar la serie: ser considerado un grande. Por supuesto, no lo es. Ni siquiera es un mediocre, sino un pobre patán. Un engendro aburrido que además cuenta una historia que ya huele, y que parece una simple excusa para enseñar cuantas más tetas mejor en el menor tiempo posible. Lo que no estaría mal en sí mismo, pero Garris se toma en serio y se cree que está haciendo algo de verdad, cuando es un gargajo más en la cara del género. El peor episodio con diferencia. 2'5/10

HOMECOMING (Joe Dante) - Después de Coscarelli, sólo Hooper (y a su pesar) conseguía levantar el nivel, y la serie se estaba yendo a un abismo peligroso que sólo decepcionaba más y más. Por suerte, lo malo ya ha pasado y sólo falta lo mejor. Como esta historia de zombies usados como arma política, original y encantadora. Pone patas arriba, aunque con algo menos de acidez de la esperada, la democracia americana y el subgénero de zombies, y además divierte con respeto al fan menos exigente. Si acaso, se puede alegar que casi todo el mérito viene del relato en el que se basa, pero Dante sabe de qué va la cosa, es uno de los nuestros y siempre cumple. 8/10


(continúa aquí)

lunes, 19 de junio de 2006

Extraño suceso ocurrido en Alicante el 6/6/06

Que el pasado 6 de junio fue el Día de la Bestia es algo que ya sabe todo el mundo. Por desgracia, el Mal no se esparció por la Tierra ni pasaron cosas relacionadas con Satán. Yo os voy a contar una. No es leyenda urbana, es de primera mano. Frente al sitio en el que estoy trabajando hay unos cines. Ocurrió allí. A mitad de la tarde del día 6 llegó la policía alertada por un objeto misterioso que se había encontrado en la sala en la que se proyectaba "La profecía". Entre todos los curiosos, resultó que mi jefe era bastante amigo de uno de los polis, y le preguntó lo que pasaba. ¿Qué se había encontrado? El policía contó la verdad: en una butaca, había aparecido un sobre con el 666 escrito (si con sangre humana o no, ya lo dejo a la imaginación de cada uno). Dentro del sobre había dos cosas: un billete auténtico de 500 euros y una cinta de cassette. Aporten sus teorías.

domingo, 18 de junio de 2006

POISON

Poison (1991)
Todd Haynes
USA

elink (doblada al castellano, por una vez)


Primer largo de Todd Haynes, que cuenta tres historias que son en realidad como tres pelis diferentes. "Home" es sobre un niño que mató a su padre y desapareció, y está contada como un docudrama, donde descubrimos cómo era el monstruito (deudor de Michael Myers) por los testimonios de quienes le conocían. El prota de "Horror" es un científico que consigue sintetizar el impulso sexual y, en un arrebato de lascivia, se lo bebe y coge una especie de lepra contagiosa; Haynes mimetiza el estilo de la ci-fi americana de los 50. Y "Homo" sucede en una cárcel, donde un tipo es vejado mientras se enamora de otro preso, abusón en su instituto; visualmente oscurísima, es como una fantasía homosexual masoquista. Ninguna de las tres historias está del todo bien desarrollada, y aquí está el principal defecto y a la vez virtud de "Poison": los personajes se explican y se entienden mucho mejor unos a otros que a sí mismos. Es decir, que para saber de qué va cada pedazo, hay que interpretarlos a partir de los otros. Y se demuestra así que tienen más en común de lo que parecía, y que las tres partes tratan sobre la sumisión y la absurda relación de poderes, el deseo sexual y su frustración, del instinto y de la degradación. De hecho, cada vez que se alcanza un momento interesante en una historia, se salta a otra, casi como un coitus interruptus. Esto hace que el seguimiento pierda algo de interés y no termine de funcionar emocionalmente, pero gane en originalidad. El sexo está siempre presente, sexo enfermo con leprosos o entre niños, o en constantes violaciones homosexuales; los fluidos que son clave en la trama son claramente reminiscentes del semen. Haynes dirige con estilo, a veces gratuito y poco pensado, consiguiendo algunas imágenes estupendas de puro cine de terror, y algunos efectismos; pero principalmente en la estructura ya hay destellos de la inteligencia que desarrollará con los años (sobre todo en "Lejos del cielo"). El único momento en el que consigue transmitir emoción es en el climax de las historias, donde por fin se deja llevar y se desata, y decide dar de lado al moderno estudiante de cine de finales de los 80 que tiene dentro para ser más sincero.