miércoles, 15 de febrero de 2006

ÁNGELES E INSECTOS

Angels And Insects (1995)
Dir.: Philip Haas
Reino Unido



"Ángeles e insectos" debe de ser lo más parecido a una cult-movie en el cine de época. Sí, hay una familia noble de la era Victoriana (los Alabaster, ya desde el apellido nos cogen), con intrigas, falsedades, suciedades. Como en muchas otras. Pero hay cosas que la hacen diferente. Por ejemplo, los colores, vivos y excesivos, y a pesar de que parecen irreales, uno sospecha que el mundo de los personajes realmente era así. (Por ahí he leído alguna comparación con Peter Greenaway; yo no diría tanto, pero ya os podeis hacer una idea.) Y los insectos. Los insectos son la clave, porque el comportamiento de los nobles es constantemente comparado con los bichitos, poniéndolos en desagradable primer plano a menudo. Y a veces uno no sabe cuál de los dos planos le da más ganas de vomitar. Son tan irracionales como ellos. Tienen la belleza de varias mariposas que, en un momento, se convierte en terror al verse rodeado por cientos de ellas. Tienen la bajeza estética de los gusanos o las hormigas, pero son capaces de llegar más lejos en la bajeza moral. Los insectos son seres más nobles y dignos que ellos.



Basada en un libro de misterioso título ("Morpho Eugenia"), vemos a un naturalista que acaba de perder casi todo en un accidente de barco ser acogido por los Alabaster. Quienes en realidad no le parecen más civilizados que los de las tribus con los que ha convivido. Mientras él ordena y colecciona insectos, el espectador hace lo propio con los desagradables personajes. Patsy Kensit es el ejemplar más deseado, salido como de una pintura y, como la mujer de un cuadro, con intenciones incomprensibles. Su hermano es una horrenda polilla, decadente y que cree tener derecho a lo que se le antoje, siempre que venga en arrebatos de odio y de humillación ajena. Una sexualidad activa pero oculta es el trasfondo de todo, una hipócrita libertad que lleva al incesto o las violaciones. A momentos incómodos sin razón, como cuando el entomólogo obsesiona a las niñas de la familia con las hormigas, que se pasan varias horas al día observándolas tiradas en la tierra con sus vestidos perfectos. Esto no es otra muestra de los Ivory y Merchant. Esto es una peli descarnada y deshumanizada (al mismo tiempo que, de alguna manera, muy humana), que parece todo lo contrario al refugiarse en la belleza. O precisamente por la apariencia de refugiarse en la belleza formal. Tuvo problemas con la censura, por desnudos frontales femeninos y masculinos; pero yo creo que casi tuvo más peso el mal rollo y la incomodidad que produce.



Ahora que escribo sobre ella me doy cuenta de algo. Llevaba años detrás de ella, y conseguí verla por fin hará unos tres meses. Entonces me pareció que, a pesar de todo, no era tan fascinante y extraña como había imaginado. Y ahora, un tiempo después, se me mezclan las ideas que tenía antes de verla con lo que de verdad vi. Cosa que me pasa a veces (supongo que a todos, cuando uno descubre algo sobre lo que tenías ideas preconcebidas desde hace tiempo), y que no sé si es porque la peli en sí no era para tanto, o porque sus efectos reales sólo llegan un tiempo después de verla. Imperfecta, es extraña, original, y más sutil de lo que parece.

martes, 7 de febrero de 2006

PARAÍSO (oda a Phoebe Cates)

Paradise (1982)
Dir.: Stuart Gillard
Canadá


Hay tres razones para ver "Paradise", una exploitaition de "El lago azul":

a) Phoebe Cates. Obvio. Una de las chicas más adorables jamás mostradas en una pantalla. Y muy mostrada, que se pasa media película a punto de pillar un resfriado la pobre. Como actriz va justita, eso sí. El listo del director no nos engaña, la peli la hizo para que la viéramos ejerciendo de nudista: "Ponte bajo una cascada y tócate un poco, así. Métete en el mar y nada cual sirena. Venga, vamos a otra cascada. ¿Qué haces Phoebe, que te he dicho de llevar el bañador puesto?, ¡que no!". Su único trabajo consistiría en rellenar los minutos en los que ella no estaba en la pantalla. En 1982 también salía en "Aquel excitante curso"años después toda una generación pudimos ver esa peli en la tele, y descubrimos bien de pequeños el desnudo perfecto, en su célebre escena en una piscina. Ya no tuvo que volver a desnudarse en el resto de su (escasa) carrera. Llegó a ser una superestrella sobre todo en Japón, lo que no sorprende, pues es normal que su aspecto de colegiala cautivara a los pervertidos amarillos.

b) Monos. Yo soy como Homer Simpson, si en una peli sale un mono ya merece la pena. Es que son tan graciosos. "Si es que son como nosotros", decía Homer.Son como humanos retrasados, sólo que puedes hacer chistes sobre ellos sin ser políticamente incorrecto. Son tan graciosos, los bichos. Aquí hasta son más listos que los protas y se les adelantan en todo. ¿Que el chimpancé se hace una gallarda?, hale, ya tenemos la señal de salida para que los jovencitos empiecen su despertar sexual. ¿Que se enamora de una chimpancesa y se dan besitos y mimitos?, estaban explicando a los muchachos inexpertos cómo se hacen estas cosas; pasan dos escenas y ya tenemos a Phoebe retozando en el desierto. Cuando se juntan las dos parejas, la de los simios y la de los simios extra-evolucionados, la estampa no es muy diferente de las cenas en parejas que podemos ver en cualquier restaurante. Sólo que seguramente los hombres no saben bailar breakdance tan bien como el mono que sale aquí.

c) Phoebe Cates.



No hay mucho más. Se deja ver y no llega a aburrir. La carga sexual es más estética que física; vamos, que es bonito de ver pero no pone mucho. La cosa va de que Phoebe está en Bagdad de turismo allá a finales del siglo XIX, y unos árabes se cargan a su familia y a la del otro tipo. El jefe de los moros se encapricha con ella y los persiguen y tal. Pero consiguen refugiarse los dos en una playita con algo de selva, que es lo que se supone que es el paraíso del título, pero que a poco que uno se fije es un secarral no muy distante de las dunas de Guardamar. Aunque tiene que dar alegría encontrárselo en medio del desierto, eso sí. Si no es buena vida que llegue Phoebe Cates y te regale una flor como metáfora de que va a entregarte su virginidad, no sé lo que es. Ah, y después de escuchar a tanto xenófobo y americano decir chorradas, aquí tenemos el único argumento convincente contra los moros: que son unos plastas porque nos interrumpen a Phoebe cuando se estaba quitando la ropa. Eso no se hace, hombre.

lunes, 6 de febrero de 2006

CARNE VIVA

Prime Cut (1972)
Dir: Michael Ritchie
USA


Estamos en una fábrica de carne enlatada. Llega un encargo especial, que se atiende mientras los créditos van pasando. ¿Eso que iba a entrar en la máquina era un culo?. Un carnicero sigue atentamente el trabajo de los aparatas. Un momento, ¿un zapato? Recoge un grupo específico de salchichas, que envuelve y envía como un regalo. Sí, estaban haciendo salchichas de gangster. Para el malvado mafioso redneck Mary Ann, interpretado por Gene Hackman. Y era sólo el principio.



Lee Marvin, haciendo de Lee Marvin, se pasea como por las viñetas de un comic a lo largo de "Prime Cut", peli de mafiosos de puro exceso setentero, que no se parece a ninguna otra peli de gangsters, ni a ninguna otra peli en general. Investigando no se sabe qué deuda que ha llevado a un compañero a acabar de comida de perros, viaja al midwest americano para encontrarse con su viejo amigo/enemigo Mary Ann. Y lo encuentra en un granero en el que se celebra una feria de ganado privada para magnates del maíz, vigilada por muchachos de campo armados con azadones y guadañas. Las piezas que se venden son de primera calidad, dispuestas en pequeños cubículos de paja. Sólo que no son ternascos: son chicas desnudas, abandonadas de pequeñas y educadas en un oscuro orfanato con la única finalidad de venderlas cuando estuvieran de buen ver.



Lee Marvin es un duro muy duro, como siempre; hace lo que quiere y con quien quiere, sin miedo y sin dudar un segundo. Por eso, aunque aparentemente indiferente al género en venta, se acerca a una muchacha y se la lleva sin pagar. Por un capricho y un extraño sentido de la justicia. La zagala es Sissy Spacek, en su plenitud física, adorable; lo primero que Marvin hace con ella, tras adecentarla en su hotel, no es buscar a su familia y devolverle la libertad. No. Le compra un vestido transparente que le pone sin nada debajo, y se va a exhibirla al restaurante. ¿Misoginia extrema o alguna forma de feminismo radical?

El malvado Mary Ann y su hermano garrulo, cuando se aburren de pelearse salvajemente entre ellos, convierten en un caso de orgullo la eliminación de Lee Marvin, lo que da para, entre otras cosas, un puñado de extrañísimas secuencias de acción. Sobre todo la de la imagen, cuando se monta la de cristo es hombre en una Feria del Condado, y Marvin y Spacek son perseguidos en un campo de maíz por una gigantesca máquina asesina, que acabará devorando un coche en una de las imágenes de sexo entre máquinas más impactantes que se puedan imaginar, con estruendosos chirridos en lugar de gemidos orgásmicos. Colorido, emoción, espíritu sleazy, sensación de estar en un mundo que no es éste pero está dentro de éste. Y un crudo momento dramático: la mejor amiga de Sissy ha sido secuestrada. La encuentran convertida en un guiñapo en el suelo de una pensión de vagabundos. Ella les cuenta que le concedieron la libertad, permitiendo a los que por allí estaban y quisieran "recibir su amor", conseguirlo a cambio de un centavo. Abre la mano y deja caer decenas de monedas.

martes, 17 de enero de 2006

EL CASTILLO DE LAS VAMPIRAS (FASCINATION)

Fascination (1979)

Dir.: Jean Rollin
Francia




¡Mi primer Rollin! He pasado muchos años babeando por encontrar una peli suya (¡cualquiera!), desde aquel "2000 Maníacos" especial (el primero que leí) dedicado a él y a su musa, Brigitte Lahaie. Y no me ha decepcionado, este tipo tiene estilo y fe en lo que hace. Para quien no lo conozca, se puede resumir como "autor francés haciendo pelis de vampiras lesbianas". También como una mezcla muy personal de clásicos de la Hammer con italianadas más vulgares.



Desde el primer momento, queda claro que lo que le interesa a Rollin es la estética. Todo el conjunto está unido por una fina línea argumental, que maneja a su gusto. Un apuesto bandido llega, en su huida, a un castillo al que los lugareños no se atreven a entrar; allí, se topa con dos lascivas y lozanas muchachas. El chico no es muy listo y, a pesar de las indirectas, no se empapa de que lo que quieren es sorberle un poco todo. Desde intentos de mordiscos en el cuello, hasta poco sutiles "nadie sobrevive a nuestras reuniones", el tío sigue a la suya sin darse cuenta de nada; y además sin convertirse en un sátiro, apenas aprovechándose de la disposición sexual de sus anfitrionas. Creo que lo mejor es ver "Fascination" (considerada por muchos su mejor película) como una sucesión de escenas tirando a inconexas, para el puro deleite visual. Escenarios góticos muy cuidados, a pesar de estar hechos con tres francos. Composiciones casi pictóricas. Y actrices bellísimas, sensuales y morbosas, con instintos asesinos, empuñando armas blancas, cubiertas de sangre, putas de Satán. En todo se recrea, con planos largos, un montaje elegante. Parece que en algunos momentos Rollin quiere darle a la historia cierto empaque alegórico; como buen cineasta gabacho, se toma muy en serio a sí mismo. Si bien estas pretensiones no aportan mucho, sí que ayudan a dar una sensación de dignidad general. Pero lo que de verdad se le da bien es crear imágenes fascinantes. Por ejemplo:
- Al comienzo, un extraño grupo se une al alba para beber sangre de buey en un matadero (¿qué fijación tenían en los 70 con los mataderos?)
- Las dos inocentes/indecentes guarritas acosando al pardillo con unas dagas.
- El grupo de Bathorys aficionadas, envueltas en sedosos trapitos transparentes, con ganas incontrolables de juerga lésbica y borrachera de sangre.
- Brigitte Lahaie convertida, literalmente, en La Muerte. Un ángel vengador, que viste una túnica negra (y sólo una túnica negra...), dando buena cuenta de los rednecks franceses con su guadaña. Sólo por el estilo con que la empuña, esta imagen tendría que ser un icono del cine de terror.



Rollin tiene un gran sentido de la sensualidad; a menudo enseña, pero no abusa, y siempre entre sugerencias. Lo mismo con la sangre: vemos el rojo cubriendo la piel, pero no las heridas. Las escenas de sexo puro son lo más vulgarote de la peli, especialmente una lésbica en plan softcore europeo setentero, que en todo caso es bonita de ver; y una escena de polvete tirando a estándar (de no ser por Brigitte), metida con calzador (la escena). Brigitte Lahaie es una Diosa, con la mayúscula reservada a las que lo son de verdad. Había visto muchísimas fotos suyas, pero de ahí a vivirla en acción hay un mundo. Como actriz dramática no es demasiado competente, pero se nota su procedencia del mundo del porno en una permanente expresión de vicio y un afán por abrir la boca y por tener las manos ocupadas (se pasa la peli acariciando como una perra todo lo que se le pone a tiro, incluso se pone a masturbar un candelabro, no se puede estar quieta la chica). Creo que fuera de España hay muchísimo culto a Jean Rollin; ya va siendo hora de implantarlo aquí también.

jueves, 12 de enero de 2006

COMBAT SHOCK

Combat Shock (1986)
Dir.: Buddy Giovanazzo
USA


Imaginad la primera secuencia de "Apocalypse Now", ésa en la que Martin Sheen se revuelve en su cama entre sudores y los recuerdos de Vietnam al ritmo del "The end" de los Doors. Mal rollo, ¿eh? Y, ahora, imaginad que los de la Troma cogen a Abel Ferrara y le dicen que se aprenda esa escena y la estire hasta llenar una película. Pues eso viene a ser "Combat Shock". La historia de un día en la infravida de un ex-combatiente del Vietnam. Y esa infravida es, efectivamente, una puta mierda.



El hombre está permanentemente agobiado por los recuerdos de una masacre que cometió en la guerra. Ahora, malvive en un suburbio industrial de Nueva York, con una esposa y un horrible bebé mutante, producto del Agente Naranja, que no puede parar de proferir llantos y gritos infernales. Es difícil llamar casa a su hogar: es un agujero repleto de inmundicia, no hay dinero para comer, y en la calle las cosas no están mejor. El barrio vive en una espiral de violencia y decadencia, con compañeros del frente dados a la droga, al robo, la extorsión, la violencia. Vamos paseando con el prota, que trata de encontrar un trabajo, y eso es lo que vemos: agresiones, atracos, putas de 10 años, explícitas inyecciones de jaco. Y afecta mucho, a mal, porque el personaje principal, aun en este mundo de miseria, es un buen hombre que se gana nuestra simpatía.

Es una película ultrasucia, decadente, deprimida y deprimente, sin un asomo de esperanza, que se regodea en la basura. Sorprendentemente bien dirigida por Buddy Giovanazzo (también guionista, productor y montador), es un descenso a los infiernos en toda regla. La Troma coproduce y distribuye, pero su mano no se deja notar; no hay rastro de humor, "Combat Shock" es de una seriedad que asusta. El guión es una acumulación de bajezas; el ritmo es lento y torturante, insoportable por momentos, sin un instante de respiro; la violencia es gore explícito, con un salvaje estallido final que puede dejar tocado; la música de sintetizador recuerda a DAF (si habeis escuchado su disco "Alles ist gut", bien, las sensaciones opresivas que produce la peli son las mismas), con un constante murmullo de ruido de fondo. No es un plato agradable, y quizá menos inteligente de lo que debiera, pero es modélica en su planteamiento de pesadilla suburbana y en su efecto devastador, si se consigue terminar de ver.



Ahora necesito alguna peli bonita de verdad, que llevo una racha muy fea y estoy empezando a perder la fe en la humanidad y tal. Recomendadme algo que sea fácil de seguir y haga apología de las pequeñas cosas que nos alegran la vida, por favorrrrr...

miércoles, 11 de enero de 2006

Rascacielos, de J. G. Ballard



Ballard no es un autor fácil. Yo mismo me considero admirador suyo y no consigo entrar en la mitad de sus libros. ¿Por qué aparece tan hermético? Por la casi absoluta falta de diálogo y su extraño manejo de la tensión y el tiempo (la historia es apasionante pero no da tiempo a que sintamos intriga). Y es que sus obras son visiones únicas y muy personales, sin concesiones al lector, ni siquiera en las más accesibles. El buen hombre imagina cosas muy extrañas en su caecita, y tiene una forma aún más extraña de contarlas. Si uno consigue entrar en su mundo, se queda sin aliento, aturdido por la fuerza de esas alucinaciones, por la sugerencia de que hay algo real detrás de todo lo que cuenta.

"Rascacielos" es uno de sus libros de horror urbano. Aquí, se abre un inmenso edificio, relativamente apartado de la ciudad, donde los propietarios de los apartamentos son personas que sólo podrían existir en un ambiente urbano. Sin saber por qué, empiezan a fallar algunas cosas, y la convivencia se va volviendo más desquiciada. Permanentes fiestas nocturnas, suciedad, ataques en las zonas comunes, y tácitos acuerdos de que todo está sucediendo como tendría que suceder. Mientras, el edificio se divide en tres bandos: la clase alta, en los últimos pisos; la clase burguesa, que ocupa la mayoría del edificio; y la clase obrera, en las plantas bajas. Aunque tiene su parte de metáfora social, creo que Ballard no es tan obvio, y lo que hace más bien es exagerar hasta extremos irreales situaciones potencialmente reales, dentro de una lógica absurda, de pesadilla, que es difícil de aceptar. Los habitantes del edificio empiezan a aislarse del mundo exterior, volviéndose más y más salvajes; a pesar de la inmundicia y de la violencia, cada vez se sienten más cómodos en este nuevo mundo de instintos y de tribus. Cada vez más alejados de las convenciones de la vida civilizada. Y asusta, porque, a pesar de que tal y como se presenta la situación sabes que no puede ocurrir, entiendes por qué los asilvestrados urbanitas se sienten vivos por primera vez. En gran parte, la historia (contada a trompicones y que ya ha contado lo que ha pasado cuando todavía lo estás esperando) es algo secundario. Lo que a Ballard le interesa es mostrar al mundo esos demonios que cree que todos tenemos, y que son exclusivos, consecuencia directa, del mundo contemporáneo.Especialmente los que no conocíamos y preferiríamos no conocer.

"Más tarde, luego de trinchar el perro y servir a las mujeres porciones generosas pero no excesivas, Laing, sentado en el balcón de espaldas a la baranda, pensó en la buena suerte que había tenido. Ahora ya no importaba cómo se condujera, los impulsos descarriados por los que se dejara llevar, o los caminos perversos que decidiera seguir".

sábado, 7 de enero de 2006

EL BESO MORTAL

Kiss Me Deadly (1955)
Dir.: Robert Aldrich
USA




Es noche cerrada. Una mujer, con sólo una gabardina y la mirada ida, corre desesperada por una carretera oscura. Su huida se convierte en una pesadilla circular de la que no parece haber salida. De pronto, un coche está a punto de atropellarla. La sube, para ayudarla. Empiezan los créditos, puestos al revés y yendo hacia abajo, mientras oímos a mucho volumen los gemidos de la chica. Y sólo los gemidos. Y entonces te revuelves incómodo y sabes que estás ante algo grande.

Y sigo con mi reivindicación de Robert Aldrich (hace poco comenté su "Canción de cuna para un cadáver"), un director adelantado a su tiempo, que se empeñó en innovar de forma valiente y, lo que es más importante, desde dentro de la industria. Y en esas, pervirtiendo a su manera un libro de Mickey Spillane, se sacó esta obra única de cine negro, que respeta y sigue las normas del género y, a la vez, las vuelve del revés sin que nos demos cuenta. Es todo una misteriosa investigación, repetitiva, donde vemos una y otra vez el lado más miserable y corrupto del ser humano (no en vano es la peli favorita de Paul Schrader). El dinero es el fin de todo, no importan los medios. Aunque entre esos medios esté el de poner al bueno a sonsacar información sádicamente a inocentes, o el de hacer peligrar todo (y digo todo) a cambio de un buen montón de billetes. Y nos asqueamos, pero a la vez seguimos fascinados con el misterio, con los eternos ellos. Todo contribuye a dar mal rollo: el opresivo sonido ambiente (desde oscuras canciones de jazz a comentarios de luchas de boxeo escuchados durante una tortura), las aparentemente mediocres interpretaciones (que, de puro vulgar, se demuestran animales y primarias). Y, sobre todo, la última media hora de película, que la sitúa casi casi al borde de la ciencia-ficción o, incluso, la metafísica de "La investigación" de Lem. Y uno de los finales más increíbles jamás rodados. No es un buen trago, amigos; es por algo que fue marcada como la película más potencialmente corruptora de la juventud en 1955.

miércoles, 4 de enero de 2006

La mejor música del 2005 para unos oídos llenos de cera

Os cuento los 20 discos editados en 2005 que más dura me la han puesto, que es mi único criterio a la hora de escuchar música. Acudid a vuestro dealerhabitual si queréis darles una oportunidad.

Ah, y también tenéis por aquí mi top de pelis, pero mucho más escueto.


20. YOU SAY PARTY! WE SAY DIE! - Hit The Floor!
Exclamaciones, sintetizadores, chicas espasmódicas, canciones de menos de 3 minutos. Como para no amarlos.


19. FIONA APPLE - Extraordinary Machine
Todo un derroche de jazz-pop machacón, personal y retorcido pero elegante, con pocos estribillos que faciliten las cosas y muchos detalles en los que perderse.


18. BRAKES - Give Blood
Una especie de Guided By Voices ingleses, una suerte de punk-country con letras simpáticas y confesionales. Variado, enérgico y sólo dura media hora.


17. BETTYE LAVETTE - I've Got My Own Hell To Raise
Negra perdida en el abismo de los tiempos. Una leyenda que nunca lo fue reaparece con un disco de versiones actuales (de Fiona Apple, por ejemplo, la que da título al disco). Una voz sincera, curtida, desgarrada y desgarradora.


16. HIGH ON FIRE - Blessed Black Wings
Metal para los amantes del dolor de cabeza. Para escuchar de un tirón y pensar que te han vapuleado a pedradas y no te has dado ni cuenta. Como una roca. Estuvieron por España de gira, tocaron aquí en Alicante pero no pude verlos, ¡mierda!


15. MISHIMA - Trucar A Casa, Recollir Les Fotos, Pagar La Multa

Una colección de pequeñas historias cotidianas, sencillas y preciosas. Qué queréis que os diga, no puedo sino dejarme cautivar por un disco que empieza con una canción de un minuto en la que una chica adorable no deja de repetir: "t'estimo... t'estimo...".


14. LA CABRA MECÁNICA - Hotel Lichis
La vuelta del cabrón. La mejor producción musical que ha conseguido hasta la fecha (sus anteriores discos, aunque igualmente buenos, sonaban algo acartonados), con una voz más macarra que nunca, y letras igual de tocapelotas que siempre.


13. M.I.A. - Arular
Uno de los hypes del año, que al principio te deja pensando en su repetición y monotonía. Y entonces descubres que has estado escuchándolo todos los días del último mes, y repitiendo sin darte cuenta sus estribillos. Una modernísima mezcla de electroclash y reggaeton con letras politizadas y muchas ganas de fiesta.


12. LIGHTNING BOLT - Hypermagic Mountain
Sí, vale, suena exactamente igual que el anterior disco. Pero, ¿qué más da? ¿Qué otro grupo del mundo se parece a ellos? Ninguno. ¡No se atreven! Porque Lightning Bolt son únicos creando una tormenta de ruido propia del fin de los tiempos, y sólo con una batería y un bajo. El apocalipsis del rock.


11. THE CHRIS STAMEY EXPERIENCE - A Question Of Temperature
El buen hombre detrás de los inmensos dB's también tiene una carrera en solitario. Y va y a sus ¿cien? años saca un disco como éste, con estruendosas versiones de rock para padres (Television, Yardbirds, Cream...), distorsión, acojonantes temas propios (nuevos y reciclados) y muchísimo poderío. Y nadie le hace puto caso.


10. STRAPPING YOUNG LAD - Alien
Viejos conocidos de los amantes de la música extrema, a estas alturas hacen su disco más difícil. Porque abandonan los estribillos (casi la única cosa a la que nos podíamos agarrar) y se sumergen sin más en el sonido del infierno, con su velocidad absurda, su intraspasable muro de ruido, y los histéricos y sociópatas gritos de Devin Townsend.


9. MU - Out Of Breach
Un inglés y una japonesa. Marido y mujer. Su cama tiene que ser un nido de perversiones, después de escuchar su música. Que es una extravagante mezcla de ¿quién sabe qué? Más ido de la olla todavía que su primer disco, con las voces de loca de la buena mujer, es lo que se pincharía en una rave en el psiquiátrico.


8. THE PONYS - Celebration Castle
¡Guitarras! ¡Personalidad! ¡Una voz extraña y antipática! Y ese sello de garantía que es Steve Albini.


7. THE MAGIC NUMBERS - The Magic Numbers
Extraña historia será la suya. Porque los hypearon antes de nacer, luego la infame raza del periodista musical se arrepintió y los ignoró, y pronostico que volverán a arrepentirse y los reivindicarán. El disco perfecto para escuchar en una tarde de verano, un rock clásico, bonito y auténtico, a lo Cat Stevens.



6. JESU - Jesu
La nueva reencarnación de Justin Broadrick (Godflesh). Llenando hasta los topes la duración del CD, es un intenso, épico y agotador viaje de saturación sonora y oscura música celestial. Su concierto en el Primavera Sound fue una pequeña decepción, pero quizá es imposible captar en directo todo su poder.


5. AIRBAG - ¿Quién Mató A Airbag?
Ya sabéis, el mejor grupo de punk rock español desde Los Nikis. Canciones directas, con letras molonas sobre pelis de serie B, apologías del verano y amores imposibles, y estribillos pegajosísimos. Por fin pude verlos en concierto este año, y tienen un directo que es una fiesta.


4. KANYE WEST - Late Registration
El hombre que está reinventando el hip-hop. Elegante, inteligente, recargada en el buen sentido, catedrales de funk y soul, y con una esencia pop y melódica innegable.


3. BROADCAST - Tender Buttons
Electrónica lo-fi, sencillísima, cercana, casi minimalista pero llena de pequeñas distorsiones, lejanos acoples de guitarras y errores voluntarios. Delicada y onírica humanidad digital.


2. WEEZER - Make Believe
Vale, creo que soy el único fan de Weezer del mundo que ama su último disco. Pero es que no hay que buscar un nuevo "Pinkerton": Weezer han cambiado. Y ahora Rivers se ha hecho budista, y canta a la amistad y al amor con toda su emoción y su más profunda sinceridad, con letras increíblemente sencillas pero que funcionan por su interpretación. Y en las que, por desgracia, nadie cree en una sociedad tan cínica.


1. LOW - The Great Destroyer
Y, ahora sí, la verdadera destrucción de todo. Tan directo como sutil, aquí Low dan cien pasos más allá de su lánguido (pero genial) sonido, y le incorporan una sobrecargada y ominosa producción, conviertiendo su obra en tan oscura que es difícil de creer, en un tenso presagio del fin de los días.

martes, 3 de enero de 2006

LA NOVIA DEL DIABLO

The Devil Rides Out (1968)
Dir.: Terence Fisher
Gran Bretaña



Ayer fue un gran día. Porque, después de años de búsqueda y de falsos encuentros, anoche pude ver al fin "The Devil Rides Out" (título mucho más apropiado que el español/yanqui de "La novia del diablo"). Y joder las ganas que tenía. Y más ahora que es cuando estoy disfrutando y entendiendo de verdad el cine de la Hammer, dándome festines vampirescos. Sí, en mi adolescencia me aburrían un poco. Y a pesar de todo, no paraba de buscar esta supuesta gran joya (producida por empeño de Christopher Lee, fan del escritor de la novela, y que la considera su mejor película) no sólo de los británicos góticos, sino del terror en general y del subgénero satánico en particular. Seguramente la especialización del horror que más número de alegrías y escalofríos nos da por metro cuadrado.



Y lo que disfruté. Los nombres principales: Terence Fisher, Christopher Lee y... ¡Richard Matheson! Un hombre que siento que no está suficientemente reivindicado, y que es el mejor autor/guionista de terror palomitero que ha existido jamás. Aquí adapta una novela ajena (de Dennis Whitley) que parece que es bastante famosa, pero su sello está presente. Porque"The Devil Rides Out" es, de principio a fin, un apasionante recorrido por las mil y una tretas de Satán para salirse con la suya, una impresionante sucesión de climax de horror. ¿Desarrollo del argumento? ¿Para qué? Esto es la versión del dicho musical "no nos aburráis, dadnos el estribillo". Nada más empezar, los protas llegan a un encuentro de una sociedad astronómica. "Vaya, yo ya sé que eso es un círculo satánico, en fin, esperaremos media hora hasta que se decidan a desenmascararlo abiertamente como en las demás pelis de la Hammer". Aún no has terminado de pensar eso, y ya hay un enfrentamiento con una entidad demoníaca. Y así, una y otra vez. Un constantesalir de la sartén para caer en las brasas, una huida del Bien perseguido sin tregua por el Mal. Qué virtuosismo del género de los tres grandes nombres de más arriba. Qué uso tan inteligente de la iconografía del Oscuro. Todo un festival de tensión diabólica, acción terrorífica y la inescapable presencia del Mal. ¡Y terror! Porque la peli, sin que sirva de precedente, da miedo. A mí, mucho. No quiero dar más detalles porque, entre rituales, control mental o entes infernales, hay todo un catálogo de las argucias de Belcebú. Al menos la larguísima secuencia de la resistencia en el círculo de protección (en la imagen), homenajeada en "El día de la bestia", tendría que figurar en cualquier best of del género.



¿Pegas? Alguna hay, ¿no? Bueno, quizá algunos de los secundarios sobreactúan demasiado, como el líder del círculo satánico, que no tiene tanto carisma como debiera; o que el desarrollo de algunos personajes no es muy creíble. Pero no importa, porque una vez se ha entrado en la vorágine de magia negra, no se puede salir. Odio el término, pero me gusta ser justo con él cuando hay que serlo; y "The Devil Rides Out" merece ser llamada una obra maestra del cine de terror.

miércoles, 28 de diciembre de 2005

AL CAER LA NOCHE

The Dead Of Night (2004)
Dir.: Tom Duncan
USA


En el fondo, aunque llenen el mundo de basura, da gusto comprobar que todavía hay jetas que se montan una productora para sacar pasta engañando a los subgenerófilos que van a los videoclubs. Porque eso es lo que son los de Rojak Films, unos caraduras, de quien he podido ver esta infrapelícula. Por accidente, porque yo la que buscaba era la de "Dead of night" de 1945.



Os cuento el engendro y así os ahorro verlo. Un pirado está en un manicomio, encerrado en una celda con persianas que más bien parece el despacho del director. Se le va el perol y ahorca a un negro, y a otro le da pal pelo también. Mientras, en un instituto, unos adolescentes gañanes se hacen los gallitos delante de unas zorritas. El presupuesto es tan bajo que no tienen ni para maquillaje ni fotografía y salen todos con la cara rojo-guiri; y grabaron en el instituto cuando era la hora de comer y no había nada que les viera para echarles. Hacen un poco de bullying con unos pardillos, y deciden montarse una clásica fiesta en cementerio (donde se oculta el psicópata del principio) para reírse de ellos. Se van de botellón por la noche, y pasa todo lo que tiene que pasar. Que la más pendón se va al coche con uno y, en planos tan rápidos que no se distingue nada, se ven unas braguitas de encaje y hasta una teta. Le pagarían un poco más que al resto por enseñarla, pero tampoco demasiado porque no se le ve la cara, así que ese mes la actriz siguió debiendo el alquiler con un poco menos de honor personal, y dos padres menos que la rechazarán en la cena de Acción de Gracias por guarra.



Cogen a los pichones y los entierran en una tumba de unos 50 cm. de profundidad. Desde fuera se les ve asomar, pero cuando la cámara entra es un hoyo bien feo. El raccord es algo que se desconoce en este submundo, claro. Allí dejan a los nerds atados y entonces viene un monstruo. Resulta que en cuanto les da el susto de rigor salen por patas, lo que demuestra que no estaban atados y se dejaban humillar para integrarse. Un par de carreras por aquí y un par de carreras por allá. ¡Los han cogido! ¡Y a una chica con cara de rusa por correspondencia también! ¡Al fin llega el gore! ¿No? ¡No! Porque no tienen dinero para efectos especiales, así que lo solucionan todo con seis planos caóticos que lo mismo podría ser del productor comiendo langostas en elcatering. La misma secuencia se repite a lo largo de toda la peli cada vez que un demonio ataca. La misma, misma. Hay que recordar que son unos jetas. Y así siguen, y los atacados se vuelven un poco raritos, en plan "hemos sido sustituido por unas vainas pero no pasa nada". Es en estos momentos cuando los actores demuestran todo su potencial, su papada, y su cara de lerdos, y uno no puede dejar de preguntarse: ¿pero de dónde se han sacado a esta gente? Se meten los tres transformados en un miniaseo, y se escupen babas en la cara, para alimentarse. En teoría, porque en realidad no tienen dinero para mangueras y simplemente abren la boca y dejan caer el engrudo. Las gachas del cateringque no pudieron tragar.



Llega la noche y el grupo de triunfadores (desde luego no en la vida real) se queda encerrado en el instituto, perseguido por los demonios. Cada vez que cogen a uno, se tiene la tentación de darle al fast forward en la dichosa escenita del ataque del monstruo, que son unos 8 segundos inaguantables a estas alturas. Pasillo arriba, pasillo abajo, van cayendo todos. El psicópata les cuenta que los diablillos son muy malos y que huyan de ellos, y al final resulta que él también es uno de ellos. Mira tú que cosa. El triunfador con el que empatiza la audiencia (es un decir) oye algo. Y dice la frase por la que vale la pena toda esta inmundicia:
"-¿Qué ha sido eso?
-Un disparo. Un disparo... de arma".

Risas aquí. Luego consigue la recortada, que los del departamento de efectos especiales han conseguido que dispare metiéndole petardos en el cañón. Al final se ve a los demonios con un poco más de luz, y casi mejor que no, como uno se iba temiendo. Porque se confirma que son dos mendigos, a los que les metían una cámara lenta que dejara una estela para que pareciera que había mas. Y porque resulta que toda esa piel grimosa y grisácea no es más que un chándal del rastro cristiano pintado de plateado. Y que no son calvos, sino que se les ha tapado el pelo (aunque algo sobresale) con cintas deportivas estriadas, de nuevo teñidas de color plata. Digo yo que al menos podían haber cogido una textura lisa. Y nada, que llega el día (¡al fin...!) y los dos protas se escapan con la cara llena de sangre. Bueno, les han pintado un par de líneas rojas con un rotulador. Resulta que todos son malos y el productor se frota las manos pensando en que ha sido un genio dejando un final abierto para una segunda parte.



No perdáis el tiempo, de verdad. Hay muchas infrapelículas por ahí que son tan malas que son buenas; ésta es tan mala que es mala. Hay diferencias con las infraproductoras de los 80; que ahora las pelis les salen aún más baratas, que quieras que no siempre tienen cierto ritmo... y que casi no enseñan ni tetas ni tripas. El dueño de Rojak Films está contento, porque puede grabar unas 6 o 7 pelis al año por cero pavos. Ya no hay que pagar los rollos de película ni el montaje; te compras una cámara de vídeo digital, y a tirar. Y luego te la montas en el ordenador de casa. ¿Los actores? Hay un montón de patanes desesperados que casi pagarían por salir. ¿Extras? Para qué pagarles si puedes colarte en un instituto de verdad, grabar cuatro planos, y repetirlos. ¿El equipo? Los amigotes, que seguro que están dispuestos a hacer el idiota un rato a cambio de un par de cañas. ¿La música? No pierdas el tiempo, róbala de un videojuego de la primera Play del que nadie se acuerda. Y al final llega la parte clave del proceso: el diseño gráfico. Porque el éxito de estos engendros depende de una cosa. ¡La portada y la contraportada! Consigue convencer a un pobre infeliz de que tu peli de videoclub le va a dar más peli de videoclub que otras pelis de videoclub, y ya tienes todo hecho. Se la vendes a distribuidoras internacionales igualmente jetas, y a pasar las vacaciones a Cancún con la actriz más putón de tu última peli. Y cuando se acabe el dinero, vuelta a empezar. Es la magia del cine.