miércoles, 27 de julio de 2005

LA LAVADORA ASESINA

Vortice Mortale (1993)
Dir.: Ruggero Deodato
Italia/Hungría




Uno se enfrenta a una peli así ganando prejuicios por etapas. Primero, el título:"La Lavadora Asesina". Segundo, el director: Ruggero Deodato (el de"Holocausto Caníbal" o la reivindicable "Los Bárbaros"). Y tercero, la consecuencia directa de la anterior, la nacionalidad: Italia. Así, antes de darle al play casi puede imaginarse toda la película. Esperamos algo como lo siguiente: nada más empezar, vemos a una pilingui vulgar, de grandes pechos y vestido rojo, enseñando cacha y montándoselo con un cabrón encima de una lavadora; la lavadora se abre y devora al tipo, la muchacha grita y huye despavorida, tropezando con el cable de la lavadora y abriéndose la crisma, la cámara se sitúa a la altura del suelo enfocando la cara de la chica, y se va alejando y oscureciendo, mientras empieza a sonar una característica línea de sintetizador. Después, el desarrollo sería: un detective/periodista madurito pero de buen ver, va descubriendo extrañas conexiones con gente extravagante tras cada nuevo misterioso asesinato; se va obsesionando cada vez más, hasta llegar a poner en peligro su propia vida y la de sus seres queridos. Al final, todo parece encajar de forma absurda, hay una explosión de sangre, y se acaba. Pero como es una peli italiana, no te levantas, porque sabes que siempre hay dos o tres giros finales, cada uno menos lógico que el anterior.

Desgraciadamente, o no, "La Lavadora Asesina" no es exactamente así. Hay pilingui y hay investigación, pero lo segundo es secundario. El título es un burdo truco de los distribuidores españoles para atraer a los buscadores de basura; es basura pero dirigida a otro tipo de consumidor, que hasta en esto hay clases. Y es que aquí todo es una excusa para hacer un softcore eurosleazy de los que pensaba que estaban extinguidos desde hace más de 25 años. Es como una película porno (género que por cierto no me interesa) sin enseñar nada explícito, pero con la misma estructura de ir desarrollando una historia de fondo para crear excusas para que los personajes forniquen en cuanto se les presente la oportunidad. Y eso es lo que pasa: tres pervertidas hermanas, húngaro-italianas y de muy buen ver, sólo piensan en el sexo y en hundir (¿o ayudar? uuu cuál será la verdaaad) a un pobre policía comportándose como cachos de carne en su presencia.



Como en casi todo el cine de género italiano (no es terror en este caso, más bien un thriller ultraerótico, no es un giallo tampoco) la fotografía es la parte más cuidada, con unos espectaculares colores, azules oscuros y grisáceos que crean una perfecta atmósfera. La música es también muy disfrutable, compuesta aquí por un ex-Goblin, como si le hubiera dado un viaje de algo en los primeros 80 y se hubiera quedado haciendo la misma canción hasta el fin de los tiempos. Purasexploitaition setentera hecha en los años 90 que, si es lo que se está buscando (yo quería otra cosa, pero no me quejaré), cumple de sobra: la dirección tiene ritmo y algo de estilo barato (Deodato, a pesar de todo, es un profesional), y la absurda acción es llevadera por continuos (y gilipollescos) giros argumentales; hay un par de momentos gore, incluido uno de canibalismo; está más o menos cuidada a nivel estético; y, lo más importante en estos casos,las protagonistas son guapas y unos pendones terriblemente sexys.Pero no hay ninguna lavadora que se coma a la gente, y eso es difícil perdonarlo.

1 comentario:

Borja dijo...

Vortice Mortale (1993)
Dir.: Ruggero Deodato
Italia/Hungría



Uno se enfrenta a una peli así ganando prejuicios por etapas. Primero, el título: "La Lavadora Asesina". Segundo, el director: Ruggero Deodato (el de "Holocausto Caníbal" o la reivindicable "Los Bárbaros"). Y tercero, la consecuencia directa de la anterior, la nacionalidad: Italia. Así, antes de darle al play casi puede imaginarse toda la película. Esperamos algo como lo siguiente: nada más empezar, vemos a una pilingui vulgar, de grandes pechos y vestido rojo, enseñando cacha y montándoselo con un cabrón encima de una lavadora; la lavadora se abre y devora al tipo, la muchacha grita y huye despavorida, tropezando con el cable de la lavadora y abriéndose la crisma, la cámara se sitúa a la altura del suelo enfocando la cara de la chica, y se va alejando y oscureciendo, mientras empieza a sonar una característica línea de sintetizador. Después, el desarrollo sería: un detective/periodista madurito pero de buen ver, va descubriendo extrañas conexiones con gente extravagante tras cada nuevo misterioso asesinato; se va obsesionando cada vez más, hasta llegar a poner en peligro su propia vida y la de sus seres queridos. Al final, todo parece encajar de forma absurda, hay una explosión de sangre, y se acaba. Pero como es una peli italiana, no te levantas, porque sabes que siempre hay dos o tres giros finales, cada uno menos lógico que el anterior.

Desgraciadamente, o no, "La Lavadora Asesina" no es exactamente así. Hay pilingui y hay investigación, pero lo segundo es secundario. El título es un burdo truco de los distribuidores españoles para atraer a los buscadores de basura; es basura pero dirigida a otro tipo de consumidor, que hasta en esto hay clases. Y es que aquí todo es una excusa para hacer un softcore eurosleazy de los que pensaba que estaban extinguidos desde hace más de 25 años. Es como una película porno (género que por cierto no me interesa) sin enseñar nada explícito, pero con la misma estructura de ir desarrollando una historia de fondo para crear excusas para que los personajes forniquen en cuanto se les presente la oportunidad. Y eso es lo que pasa: tres pervertidas hermanas, húngaro-italianas y de muy buen ver, sólo piensan en el sexo y en hundir (¿o ayudar? uuu cuál será la verdaaad) a un pobre policía comportándose como cachos de carne en su presencia.



Como en casi todo el cine de género italiano (no es terror en este caso, más bien un thriller ultraerótico, no es un giallo tampoco) la fotografía es la parte más cuidada, con unos espectaculares colores, azules oscuros y grisáceos que crean una perfecta atmósfera. La música es también muy disfrutable, compuesta aquí por un ex-Goblin, como si le hubiera dado un viaje de algo en los primeros 80 y se hubiera quedado haciendo la misma canción hasta el fin de los tiempos. Pura sexploitaition setentera hecha en los años 90 que, si es lo que se está buscando (yo quería otra cosa, pero no me quejaré), cumple de sobra: la dirección tiene ritmo y algo de estilo barato (Deodato, a pesar de todo, es un profesional), y la absurda acción es llevadera por continuos (y gilipollescos) giros argumentales; hay un par de momentos gore, incluido uno de canibalismo; está más o menos cuidada a nivel estético; y, lo más importante en estos casos, las protagonistas son guapas y unos pendones terriblemente sexys. Pero no hay ninguna lavadora que se coma a la gente, y eso es difícil perdonarlo.