jueves, 28 de julio de 2005

A PROPÓSITO DE SCHMIDT

About Schmidt (2002)
Dir.: Alexander Payne
USA




Esta es una de esas pelis que uno ve porque hay algún nombre propio que le obliga. Aquí son dos: los de Alexander Payne (el dire de la justamente reivindicada "Election"; o "Entre copas", la peli que le ha consagrado, que aún no he visto) y Jack Nicholson (ya saben, el de "Las brujas de Eastwick"...). El primero es un tío prometedor (casado con una oriental que hizo de actriz porno en "A dos metros bajo tierra") y que hace pelis con comedia, drama, y que parece que siempre quiere decir más de lo que parece. El segundo es uno de los actores preferidos de todo el mundo; no de los míos, el tío Jack sobreactúa que da gusto y casi siempre hace el mismo papel.



"About Schmidt" (me encanta el título original) es la historia de un vendedor de seguros bastante gris, que se jubila y encuentra que ya no tiene nada que hacer en la vida. Todo lo que ha sacado de beneficio después de tantos años es la habilidad para calcular cuánto tardará en morir alguien en base a unos pocos datos. Pero no se había dado cuenta, pensaba que estaba completo. Y entonces,de forma cojonera, se le obliga a plantearse toda su vida. Toda la peli gira en torno al personaje, y es en las pocas escenas donde Schmidt no es el protagonista cuando la cosa pierde interés. Conocemos mucho sobre él gracias a unos monólogos en clave de carta escrita a un niño africano apadrinado; ahí, Schmidt se despacha sobre todo lo que no puede decir en la vida cotidiana, ya que ni se atreve ni tiene a nadie que le escuche. Un anciano como tantos otros; yo convivo muchísimo con mi abuelo y lo he reconocido en muchas de las cosas de Schmidt. A pesar de la frustración que le come por dentro, no se rebela y sigue aceptando, por inercia, todo como le viene.



Aunque las intenciones de Payne sean las de una reflexión amplia sobre la vejez, la película es muy sencilla y directa, del tipo de realismo que me gusta: el que no se regodea en detalles sórdidos, sino el de, simplemente, "la vida va pasando", con momentos de humor, momentos tristes, de indecisión. Este realismo también es el que hace que la peli quede un poco coja, porque en el fondo no nos ofrece mucho que no podamos coger en un día normal. Pero, aislando el tema del resto de preocupaciones que podamos tener en la vida real, consigue hacernos pensar sobre ello. De forma sencilla, filosofía práctica y de baratillo, que al fin y al cabo es la que casi todos usamos. Jack Nicholson ayuda muchísimo porque, aunque sobreactúa como siempre, aquí encaja bien porque Schmidt es un hombre, en el fondo, de vuelta de todo; muchos vejetes son así, actúan ya como si no tuvieran ya nada que perder. El personaje es el centro de todo, y entre el guión y Jack le dan muchísimos matices, y consiguen convertirlo en un personaje "real", cabrito y rancio a veces, generoso y valiente otras. Acompañamos y comprendemos y recriminamos a Schmidt como si fuera nuestro abuelo o nuestro padre. Los secundarios, aunque más discretos, también están muy bien diseñados, y no son unidimensionales. Pero siempre son una excusa para llevar al protagonista a hacer algo. Y la dirección de Payne es perfectamente funcional y efectiva, sacándonos lagrimitas cuando hace falta (la preciosa, aunque un poco sensiblera, escena final) o risas en otras (la extravagante familia de su consuegra, el novio mullet y metrosexual-de-corazón de su hija). Es como un pedazo de los momentos más decisivos de la vida de alguien, y por eso el interés de la peli es irregular, es algo demasiado cotidiano; pero es interesante comprobar que en el artificial mundo del mainstream aún queda espacio para un poco de verdad.

1 comentario:

Borja dijo...

Me parece un peliculón. Atención a Alexander Payne, porque es un gigante a la hora de combinar comedia con drama y conseguir emocionar a través de personajes excéntricos. Lo bueno de Payne, para mí, es que no pretende hacer un cine donde prime el realismo puro y duro, sino que deforma la realidad (un poco) para contarnos tragedias mediante la excentricidad de sus personajes. Quiero decir que su cine provoca la risa y el desencanto con maestría.
Agente Cooper | 29-07-2005 22:00:10

La pude ver cuando se extrenó. Salí de la sala un tanto ácido y por supuesto con el síndrome de Peter Pan, ya que no me veo con esa edad, y al final de la vida que todos consideran útil, etapa en la que supone que voy a entrar.
Acído, porque ese realismo tan bien narrado y que puede hacer perder la paciencia nos sitúa en la vida de alguien que entre comillas ha logrado un gran objetivo de su vida y sinembargo lo ha hecho a costa de sacrificios que siempre han pasado desapercibidos. Lo que nos lleva a mi parecer a ver el film como un redescubrimiento de la vida, un despertar a la cadencia normal de la existencia para alcanzar un grado de mayor autoconocimiento, siempre guiado por los acontecimientos, por lo que veo en Smith no a una persona mayor, sino a uno que "viene de todas" pero que nunca se detuvo en el camino. Por lo que escapando al propio contexto del film, es una buena terapia el verla ya que en mi caso me ayudó a orientar un poco más mis horizontes, siempre sin tener que rechazar ese existencialismo que pone en entredicho todo avance.
No creo que me haya sabido explicar...
NaliamIcognito | 30-07-2005 15:48:56

A mi me pareció insoportablemente dura.
No como Entre Copas, que creo que sabe equilibrar perfectamente el pesimismo y el optimismo en dosis exactas.
Election me pareció una gran peli. Muy original.
Pero esta de Schmidt es tan gris que echa un poco para atrás. :P
yojimbo | 01-08-2005 14:29:09