miércoles, 20 de julio de 2005

Shinya Tsukamoto

O cómo me enamoré de un japo por culpa de un taladro y de un falo-látigo con un enchufe en la punta



Shinya Tsukamoto, pese a ser el primero de la avalancha de japoneses que se nos vendría encima con los años, es un director bastante desconocido, virtualmente ignorado más allá de "Tetsuo". Quedé marcado para siempre en mis primeros años de adolescencia viendo aquel increíble engendro, y todo lo que pude encontrar sobre Tsukamoto fue una breve filmografía, que incluía "Hiruko the Goblin" además de los Tetsuos. Pensaba que nunca llegaría a verla. Entonces, llegó al mundo la mula, y millones de puertas se abrieron; una de las primeras que atravesé, porque llevaba mucho tiempo esperándolo, fue la de Tsukamoto.

La narrativa de Tsukamoto es una puta mierda, no sabe contar una historia. Pero es lo de menos. Normalmente, sus películas no se entienden un carajo más allá de la mitad del metraje, y el argumento suele ser una excusa para darnos un paseo por las imágenes de su mente enfermiza (la más podrida del cine contemporáneo junto a la de Cronenberg). Sus temas favoritos son las mutaciones extremas, el ahogo que produce la ciudad moderna, el sexo tan depravado que casi ni parece sexo y, en definitiva, la supremacía de lo físico sobre todo lo demás. Chu Ishikawa potencia con su ruido la atmósfera mecánica corrompida de sus pelis. Casi todas están rodadas en un blanco y negro radical, o en un color saturado, lo que aumenta aún más la fuerza extrema de sus imágenes, sus idas de olla a lo Nueva Carne, sus planos chirriantes de insectos, y sus montajes imposibles de comprender ni soportar. Amiguete de Miike, quizá lo recuerden como el ultramusculado dueño de Ichi en "Ichi the killer", o el tipo que resumía la primera parte de "Dead or alive" con cerillas en el prólogo de la segunda.



Sus pelis, excepto las dos de Tetsuo y "Bullet ballet", están inéditas en España, y son básicamente carne de festival y de fans histéricas que no se atreven con el opio y lo toman como sustitutivo. Aparte de un par de (creo) inencontrables cortos, y una última peli que aún no he visto, sus atrocidades vienen a ser éstas:

- Tetsuo (1988). La comenté hace unos pocos días, aquí.
- Hiruko the Goblin (1990). Sobre el papel, su película más convencional (sobre todo en la fotografía), quizá un intento de hacer cine comercial. Pero este tipo no lleva el dinero en las venas, y le sale un cacharro demencial que alterna adormecedoras secuencias de investigación y misterio con hiperagresivas y chillonas escenas de acción y horror. Sacar arañas con cabezas humanas en una peli de fantasmas no está nada mal, y la peli se va volviendo cada vez más surrealista pero, por una vez, su historia se puede seguir.
- Tetsuo II (1992). Una especie de remake/secuela, en color y con dinero. Un grupo de skinheads rapta al hijo del prota, quien ejerce su derecho a la venganza de formas muy gráficas y metálicas. Aunque es otra ida de olla, seguramente sea su peli más floja, puede que las imágenes no sean tan impactantes como debieran.



- Tokyo Fist (1995). Un prólogo de, literalmente, puñetazos en la cara del espectador que tiene el mismo efecto que un mal viaje de pastillas del amor, deja paso a la que quizá es su mejor y más completa película. La historia es un triángulo amoroso entre un boxeador desquiciado, un oficinista (Tsukamoto tiene tirria a los chupatintas) y una muchacha progresivamente adicta a perforar su cuerpo. Avanza y la historia ni se entiende ni interesa, pero uno no puede evitar sentirse arrastrado por el amasijo de carne y sudor que está experimentando.
- Bullet Ballet (1998). La primera mitad es apasionante, con un tipo corriente perturbado porque su novia acaba de pegarse un tiro, y busca desesperadamente una pistola para vengarse no se sabe cómo ni con quién. A mitad de la peli creo que la encuentra, de nuevo ya no se entiende un carajo pero da igual porque estamos subyugados por la marea de sensaciones. El climax final es un encuentro amoroso, a distancia y a la carrera, en plan gran follada, que es el momento más romántico de toda la filmografía del Shinya.
- Gemini (1999). Y después va y hace una peli de terror típicamente japonés, sosegado e inquietante, dejando la cámara quieta y contándonos una historia con calma. Una especie de cuento de Poe a lo steampunk, más elegante y pictórico de lo que podríamos haber imaginado nunca en Tsukamoto, y con unas imágenes llenas de colorido y mal rollo (esos suburbios donde los pobres que se han convertido casi en animales de tribus primitivas, pero en plan futurista).
- A Snake Of June (2002). Su peli más abiertamente erótica, y de nuevo incomprensible, con el blanco y negro más espectacular e intenso que ha hecho. Una tipa se ve acosada, o algo así, y a veces corre y baila bajo la lluvia. Tiene la mejor escena de DePalma que DePalma nunca se atrevería a rodar: su acosador la obliga a meterse un megaconsolador hasta el fondo, y a ir a hacer unos recados con eso dentro, dándole a un botoncito que lo pone en funcionamiento en los momentos menos adecuados. Pues a mí me pone.



Un tarado que no hace películas, sino pesadillas que joden más cuanto más grande es la ciudad en la que vivimos.

1 comentario:

Borja dijo...

Yo me quedo con el plano final de Bullet Ballet con los protagonistas corriendo, en direcciones opuestas, en busca de una muerte liberadora.

Tetsuo la tengo que ver de nuevo.
J. P. Bango | 20-07-2005 20:34:31

A ese plano me refería con lo de "a modo de gran follada". No se comprendía muy bien el contexto, y además no lo tengo reciente, así que no lo podía explicar mejor... pero sí, estamos de acuerdo :D
Borja | 20-07-2005 22:56:50

Yo ya dije en el post de "Tetsuo" que no conecto con Tsukamoto. He visto "Tetsuo" y "Tetsuo 2" y me parecen caóticas, insoportables y aborrecibles. No niego que Tsukamoto sea capaz de crear ciertas imágenes desasosegantes, claro, pero con éso no me basta. Para mí, ni a la suela de los talones le llega a Cronenberg. El canadiense sí es un director con todas las letras; el otro me parece un juntador de imágenes grotescas y poco más.
Agente Cooper | 21-07-2005 00:10:34

Cronenberg no tiene rival. Él es la carne del Cine.
J. P. Bango | 21-07-2005 20:39:26